Composición fotográfica: Aldo Ramírez / DeChalaca.comNacer para el fútbol en Primera División, ser colero absoluto, pasar a ser líder, sufrir la para por la pandemia y en medio de ella ser declarado campeón para luego ver retirados en mesa primero ese título y después la clasificación a un torneo internacional: en solo nueve meses, ese guion de ficción lo protagonizó el Once Deportivo en El Salvador.

 

¿Para quién sería imaginable que un club de apenas siete meses de existencia consiga tres grandes objetivos de un porrazo? Pues la Concacaf, allí donde todo comenzó a ser posible desde los tiempos anteriores al FIFAgate, ha visto una historia de ese tipo; y si fue en El Salvador donde Cristóbal Colón comenzó a descubrir América, pues ahora toca encontrar una historia digna de un nuevo grito de Rodrigo de Triana.

El que se presenta no es un extracto de Once Machos, ni de una novela de ciencia ficción ni de once jugadores de fútbol amateur; se trata de un equipo profesional que en menos de un año ha vivido todo lo que podría pasar una década, y sin necesidad de jugar la Copa Perú. No se quemaron etapas: estas simplemente no existieron. A descubrir al Once Deportivo salvadoreño.

El origen

El municipio de Ahuachapán disfrutó desde el año 1945 de las andanzas del club Deportivo 11 Municipal, que llegó a consagrarse campeón de Primera División salvadoreño en dos ocasiones. Acorralado por las deudas y ya en la segunda categoría del fútbol salvadoreño, el equipo desapareció en enero de 2018. Pero la sed de fútbol para sus allegados y otrora hinchas duró poco: el 20 de julio de 2019, Adolfo Salume adquirió la franquicia del Pasaquina Fútbol Club -equipo del este de El Salvador, que fue excluido por deudas- y decidió fundar un nuevo club, inspirado en el anterior pero institucionalmente diferente, al que bautizó Once Deportivo Fútbol Club.

Once Deportivo cayó goleado en su debut absoluto por Municipal Limeño, contra el que luego tomó revancha en el Clausura. (Foto: El Gráfico) 

Trabajando contrarreloj, el club fundado solo un mes después, el 20 de agosto de 2019 armó un plantel desde cero con la dirección técnica del uruguayo Pablo Quiñones. Los resultados no fueron los esperados: en el Torneo Apertura 2019, el rápidamente apodado 'Tanque Fronterizo' sumó apenas 14 puntos en 22 partidos para ubicarse en el fondo de la tabla. A los problemas deportivos se sumaron los inconvenientes para conseguir una cancha propia y el poco interés del público local, que permanecía encariñado con el club desaparecido y no veía con buenos ojos el surgimiento de un nuevo equipo en la ciudad.

Un tal Cortés en tierras centroamericanas

Nacido en Andalucía en 1984, el español Juan Cortés -con pasos por Tailandia, Vietnam, México y Paraguay- ya había tenido una experiencia en el fútbol salvadoreño al frente del Social Independiente. No le tembló la mano para asumir un desafío muy complicado, por lo que cuando en diciembre recibió la oferta para reflotar al Once Deportivo, la aceptó. "A los 23 años advertí que había superpoblación de entrenadores en España y me la jugué. Así comencé a viajar por el mundo. En el camino, conocí a José Luis Chilavert, se convirtió en un amigo y referente que me abrió muchas puertas", ha revelado a la prensa salvadoreña.

Cuando la pandemia del coronavirus motivó la suspensión del Clausura salvadoreño, se habían disputado once fechas. Sí: Once, como el nombre del club que marchaba puntero con seis victorias, dos empates y tres derrotas; una unidad arriba del escolta El Vencedor y tres encima de Alianza. Con un plantel sin mayores figuras y que cuenta en la zaga con Luis Fernando Copete, el colombiano nacionalizado nicaragüense que jugara en 2018 por Comerciantes Unidos, la historia se había revertido para el 'Tanque Fronterizo' gracias a la magia de los torneos cortos.

Juan Cortés en acción: el padre de la criatura que dio protagonismo al novísimo club. (Foto: elsalvador.com) 

Así, en el momento de la llegada de la pandemia faltaban disputarse otras once fechas y luego los playoffs entre los primeros seis ubicados. El 19 de marzo se anunció la interrupción definitiva del certamen, y la Federación Salvadoreña de Fútbol no se anduvo con rodeos: declaró de inmediato campeón al Once Deportivo. El plantel recibió la noticia cuando ya estaba recluido cuarentena en su hotel de concentración y vio el anuncio en vivo vía la transmisión de la conferencia de prensa: "Sinceramente, al principio, no podíamos creer lo que estábamos escuchando. Primero fueron unos minutos de silencio y luego nos dimos cuenta de lo que pasaba y comenzamos a festejar. Al margen del momento que se estaba viviendo, conseguimos disfrutar un rato de lo deportivo", declaró en su momento el DT Cortés sobre lo vivido en tan increíble momento.

El juego de la mesa

Sin embargo, la alegría fue solamente momentánea. En una nueva reunión de la Fesfut, celebrada el 27 de abril, se decidió una variación radical de lo acordado. En función de pedidos hechos por otros clubes, se declaró el título desierto y Once Deportivo pasó de la alegría a la decepción, aunque esta era solo parcial puesto que en principio debía mantener la clasificación a su primera Concachampions como uno de los tres representantes salvadoreños, junto a Alianza (campeón del Apertura 2019) y FAS (segundo mejor de la tabla acumulada, después de Alianza).

Según algunos medios salvadoreños, la Concacaf ha tenido mucho que ver en la decisión, situación que quedó bastante más clara luego de que el ente continental enviara en mayo una carta de recomendación -no vinculante pero sí muy sugerente- a la Fesfut para que el sistema de clasificación a la Concachampions, en línea con otros países de la región, priorizara el valor de la tabla acumulada al de la tabla de torneos cortos que estuvieran en juego en el momento de la suspensión por la pandemia. Con ese criterio, el tercer dejó de ser para Once Deportivo y pasó a manos Municipal Limeño, el tercer equipo con mejor acumulado detrás de Alianza y FAS.

Hugo Carrillo, presidente de la Fesfut, ha quedado muy mal parado con las marchas y contramarchas en el caso del Once Deportivo. (Foto: El Gráfico) 

Esta nueva decisión, oficializada a finales de mayo por Hugo Carrillo, presidente de la Fesfut, incendió la pradera. Las ola de críticas por las marchas y contramarchas fue de todo tinte y provino de las voces más variadas: desde el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, hasta el seleccionado Kevin Santamaría, actual figura de Deportivo Llacuabamba, alzaron en Twitter su voz de protesta. Lo concreto es que no hay marcha atrás y el cuento de hadas del Once Deportivo, por ahora, se quedó sin final feliz, acaso con un "continuará" como rúbrica.

Composición fotográfica: Aldo Ramírez / DeChalaca.com
Fotos: El Gráfico


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