Composición fotográfica: Roberto Gando / DeChalaca.comZaatari es un campo de refugiados en Jordania que durante el año que termina no solo recibió a los desplazados de la guerra civil de Siria: ha sido también el lugar donde se desarrolla un proyecto humanitario que tiene al fútbol como protagonista.

 

El norte árido de Jordania, más específicamente de la ciudad de Mafraq, alberga al segundo campo de refugiados más grande del planeta, que no para de crecer desde que se inauguró el 28 de julio de 2012 producto de los miles de desplazados de la guerra civil siria al territorio jordano. Este lugar que fue bautizado como Zaatari y que es también conocido como el 'Campamento de los Niños' porque el 58% de sus más de 100,000 habitantes son menores de 17 años,  sufre grandes precariedades debido a la falta de servicios básicos y es víctima del desorden producto de las diferentes etnias que coexisten en un espacio de apenas de tres kilómetros. Sin embargo, en medio de las caóticas condiciones en las cuales se levanta el campo de refugiados, la paz y la esperanza encontraron una tierra dónde crecer: un campo de fútbol, donde, a su vez, el balón se convirtió en la herramienta precisa para generar sonrisas en la población.

Orígenes de un sueño

Este es Zaatari, el campo de refugiados que en Jordania tiene al fútbol como una fuente de integración (Foto: AFP)El 14 de diciembre de 2012, Spirit of Soccer, organización sin fines de lucro cuyo objetivo principal es reducir las víctimas infantiles causadas por las minas terrestres y los restos explosivos de guerra, anunció la realización de un programa denominado Mine Risk Education (MRE) que beneficiaría a los niños procedentes de Siria que viven en campos de refugiados en Jordania.

Este programa, orientado a informar a los niños y jóvenes sobre la manera de identificar aparatos explosivos y cómo evitar daños, combinó también la práctica del fútbol con entrenadores de otras partes del mundo, para aliviar los traumas bélicos que sus participantes pudieran tener.

Fue así que, además de llevar a cabo un proyecto con la intención de aminorar a las víctimas mortales por explosivos, esta ONG posibilitó la práctica del fútbol en Zaatari desde enero de 2013. Con apoyo del Proyecto de Fútbol de Asia para el Desarrollo (AFDP) y del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), en pocos meses Zaatari pasó de ser un simple campo de refugiados a un escenario donde la enseñanza del fútbol contribuye a que los niños vivan de una manera más acorde a su edad e, incluso, tengan la posibilidad de progresar y encontrar un mejor futuro.

De la teoría a la práctica

El apoyo internacional permite que de a pocos el fútbol se imponga sobre el drama que viven los niños refugiados en Zaatari (Foto: the-afdp.org)El proyecto de Spirit of Soccer consta de dos partes. En un primer momento, los niños participantes llevan a cabo sesiones educativas de 15 minutos donde se tratan temas relacionados a la prevención contra los aparatos explosivos. Con discusiones verbales de preguntas y respuestas y el uso de materiales impresos, a los chicos se les enseña cómo reaccionar cuando se topan con algún tipo de artefacto explosivo para evitar daños. Luego de la teoría, llega la segunda parte, donde el fútbol y la diversión son los protagonistas.

En un campo de 800 metros cuadrados, donde funcionan cinco instalaciones deportivas, y con ayuda de entrenadores iraquíes, jordanos e incluso sirios, previamente capacitados para tratar con niños con traumas post-bélicos, se desarrollan sesiones de entrenamientos donde se les enseña a los participantes ejercicios de coordinación y los fundamentos básicos para la práctica del futbol. Tanto niños como niñas reciben instrucciones de cómo deben patear, controlar y correr con el balón. 

Pero en Zaatari no solo se busca que los niños aprendan a jugar al fútbol. El proyecto también busca que entablen relaciones de amistad con otros niños y con sus entrenadores, los mismos que hacen las veces de padres, en muchos casos. El trato cercano con otros compañeros y con los técnicos permite que los chicos puedan recuperarse de sus heridas, canalicen su energía en valores positivos y recuperenun sentido de pertenencia con la vida cotidiana cotidiana.

Experiencias internacionales

El ex futbolista inglés Martin Keown, en representación del Arsenal, se hizo presente para la inauguración de un campo de fútbol en Zaatari (Foto: AP)Ahora, la iniciativa de Spirit of Soccer en este campo de refugiados al norte de Jordania está lejos de conformarse con lo que ha logrado. En junio de 2013, el  Presidente de la UEFA, Michel Platini, realizó una visita para supervisar el trabajo de los entrenadores en Zaatari y constatar que el apoyo del Proyecto para el Desarrollo del Fútbol en Asia, socio clave para Spirit of Soccer, estuviera funcionando. Asimismo, se comprometió a seguir ayudando para que los niños refugiados pudieran seguir practicando fútbol e incluso se ratificó la intención de expandir el proyecto a Siria, Líbano y la misma Jordania.

Un mes después de la visita de Platini, y gracias al apoyo de la organización Save the Children, la compañía KIA Motors y a la embajada de Brasilen Jordania, se llevó a cabo un taller de fútbol de tres días donde participaron ochenta niños, los mismos que tuvieron la oportunidad de mejorar sus habilidades futbolísticas gracias a la atención de una veintena de entrenadores brasileños. Finalizadas las tres jornadas, cada uno de los chicos, vestidos con camisetas verdeamarelhas, recibió un diploma por su participación en el taller.

Oportunidades para todos

Børge Brende, canciller de Noruega, en la inauguración del campo de fútbol para niñas en Zaatari (Foto: jordantimes.com)En paralelo con el trabajo de Spirit of Soccer, el gobierno de Noruega también se hizo presente en Zaatari al inaugurar, a fines de noviembre, el Campo de Fútbol de Noruega para Niñas, que comprende ocho campos de entrenamiento. Con la presencia del canciller noruego Børge Brende, y gracias a la cooperación de la Asociación de Fútbol de Jordania y del Proyecto de Desarrollo de Fútbol de Asia, esta obra pudo realizarse en su primera etapa y se busca que, para marzo, esté concluida.

Aunque las condiciones de vida en Zaatari continúen siendo precarias, la práctica del fútbol ha contribuido a que niños y niñas encuentren un espacio de sano esparcimiento, donde incluso florecen los sueños de muchos de ellos de jugar en el exterior. En medio de una tierra árida y que crece descontroladamente, un oasis se ha levantado en forma de campo de fútbol y los balones han reemplazado a las armas para ser el artefacto más infalible para lograr la paz y la felicidad en medio del desorden. Ejemplo de ello es que los adultos también han comenzado a imitar el ejemplo de los niños y se ha iniciado el Campeonato de Fútbol de Zaatari, con la participación de diez equipos.

Composición fotográfica: Roberto Gando / DeChalaca.com
Fotos: AFP, AP, the-afdp.org, jordantimes.com

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