Composición fotográfica: Aldo Ramírez / DeChalaca.comLa Copa AFC, el segundo torneo de clubes más importante de Asia, decide a su campeón este 4 de noviembre entre dos clubes representativos de sendos totalitarismos: el 25.4 Sports Club, perteneciente al Ejército Popular de Corea del Norte, y el Al-Ahed, cuadro libanés históricamente vinculado con Hezbolá.


Miguel Marca | @migueelmarca
Redactor

La Asociación de Fútbol Asiático (AFC, por sus siglas en inglés) tomó el modelo del fútbol europeo y desde inicios de este siglo generó algunos cambios en sus competiciones de clubes. Específicamente en la temporada 2002/03, el Campeonato de Clubes Campeones de Asia se convirtió en la Champions League Asiática. Y como segundo certamen, se creó la Copa AFC, pensada para los equipos campeones y subcampeones de los países que no cuentan con clasificación directa a la fase de grupos de la Champions League Asiática, esto en función del Ranking de Clubes de la AFC.

Para 2019, un total de 43 equipos han tomado parte de la Copa AFC: 13 de la Zona Asia Oeste, 12 de la Zona ASEAN, 6 de la Zona Asia Central, 6 de la Zona Asia Este y 6 de la Zona Asia Sur. De ellos, 36 lograron alcanzar la fase de grupos, y fueron eliminándose hasta arrojar dos finalistas que representan, por esos azares del balón, a sendos totalitarismos del Medio y Lejano Oriente.

El club más querido y Popular

Es conocido el hermetismo tradicional de Corea del Norte a partir de la férrea dictadura de la dinastía Kim desde la creación del país en 1948. Aún así, el fútbol ha solido representar la excusa perfecta para estar ante los ojos del mundo, desde aquella participación mítica en el Mundial Inglaterra 1966 con la victoria sobre Italia de por medio hasta la más reciente intervención en Sudáfrica 2010.

El 4.25 Sports Club se deshizo en su final interzonal del Hanoi FC vietnamita. (Foto: AFC) 

En esta ocasión, la Copa AFC ve llegar a su final al 4.25 Sports Club, el más exitoso de la historia del fútbol norcoreano con 18 títulos locales en su haber. Su peculiaridad es el hecho de ser directamente financiado por el Ejército Popular, brazo militar del régimen. De hecho, su nombre rinde homenaje al 25 de abril, fecha en que el histórico líder Kim Il-sung inició su guerrilla armada en 1932.

De hecho, todos los jugadores del club -tanto en el ramo masculino como el femenino- son considerados de modo automático oficiales del Ejército Popular; por eso, se sobrentiende, solo pueden integrarlo futbolistas norcoreanos. Además, sostiene una rivalidad que trasciende lo deportivo con el Amrokkang, club financiado por el Ministerio de Seguridad Popular -encargado del orden interno en el país y usualmente encontrado en lo político con el Ejército Popular- y con el que disputa el Derby de Pyongyang.

El protagonismo del 4.25 Sports Club en la Copa AFC cobró relevancia en 2017, cuando la disputó por primera vez y llegó hasta las semifinales interzonales ante el Bengaluru FC indio. En 2018 llegó más lejos: hasta la final interzonal, en la que quedó fuera por goles de visita ante el Altyn Asyr de Turkmenistán. Este 2019, el progreso se consumó: el cuadro norcoreano le ganó la final interzonal al Hanoi FC tras empatar la ida 0-0 en Pyongyang y 2-2 la vuelta en la capital vietnamita.

Fiebre amarilla

El Al-Ahed le ganó con bastante esfuerzo al Al-Jazeera jordano para meterse en la final. (Foto: AFC) 

Pero si lo del 4.25 Sports Club parece singular, su rival en esta final de la Copa AFC 2019 es aún más simbólico de la multidiversidad cultural asiática. El Al-Ahed de El Líbano, club surgido en la comunidad chiíta e históricamente asociado con Hezbolá, conocido grupo político islámico cuyo brazo paramilitar es formalmente considerado por la mayor parte del mundo occidental -Estados Unidos y la Unión Europea, principalmente- como una organización terrorista.

El vínculo del Al-Ahed con el llamado 'Partido de Dios' se da desde el color dominante de su camiseta, pues el amarillo es el color de Hezbolá. De hecho, a lo largo de la historia del Al-Ahed, sus planas dirigenciales han estado generalmente integradas por altos funcionarios de la organización. Actualmente, además el principal espónsor del club es la cadena televisiva Al-Manar, cuyo accionista principal es Hezbolá.

La controversia por los vínculos del equipo y la organización llevó incluso al primer ministro israelí Benjamin Netanyahu a denunciar ante las Naciones Unidas el año pasado la supuesta existencia de un arsenal escondido de misiles por parte de Hezbolá en el estadio del Al-Ahed. Esta versión, sin embargo, fue denegada categóricamente por la Federación Libanesa de Fútbol. Lo que sí es tristemente cierto, en cambio, es la historia de Qassem Samaheh, figura del Al-Ahed quien en 2016 pereció en uno de los bombardeos en Alepo, Siria, tras enrolarse a la lucha islamista.

La Copa AFC que solo un equipo alzará este 4 de noviembre en Kuala Lumpur. (Foto: Fox Sports Asia) 

Como fuere, lo cierto es que el club -que adoptó su denominación actual en 1992- ha cuajado este 2019 la mejor de sus nueve participaciones en la Copa AFC. Hasta ahora, su mejor campaña se había dado en 2016, cuando llegó hasta semifinales y fue eliminado por el Al-Quwa Al-Jawiya iraquí. Esta temporada, logró rebasar esa barrera al superar en la final zonal al Al-Jazeera de Jordania, tras empatar 0-0 en la ida en Amman y derrotarlo 1-0 en la vuelta jugada en Beirut.

El efecto infaltable

Así, la final de la Copa AFC se disputa este 4 de noviembre matizada no solo por las ideologías subyacentes a sus contendores, sino por la propia coyuntura de sus federaciones. En principio, el torneo rota la sede de la final entre las dos suprazonas que lo conforman, por lo cual el encuentro entre el 25.4 Sports Club y el Al-Ahed debía jugarse el 2 de noviembre en Pyonyang. Sin embargo, el reciente escándalo global por la prohibición del gobierno norcoreano de que el partido eliminatorio entre su selección y la de Corea del Sur fuera televisado y contara con público asistente llevó a la AFC a mudarlo a Shanghai, a fin de garantizar que todos los compromisos comerciales y mediáticos pudieran ser cumplidos sin alteraraciones.

No obstante, el encuentro acabó siendo fijado en definitiva para este 4 de noviembre en Kuala Lumpur, sin mayores explicaciones por parte de la AFC -se presume que el mayor carácter de neutralidad de la sede puede tener que ver-. Así, será la capital malaya la que asista a este inédito duelo futbolístico que demuestra que lo único que a veces no puede garantizar totalitarismo alguno es que un balón deje de rodar.

Composición fotográfica: Aldo Ramírez / DeChalaca.com
Fotos: AFC; Fox Sports Asia


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