Composición fotográfica: Gian Saldarriaga / DeChalaca.com

El Chelsea Football Club tiene una historia particular, marcada por la intrascendencia, la violencia y el posterior renacimiento. Esto último con una gran dosis de ironía de por medio, al haber pasado de un antisemitismo encubierto a ser presidido y dirigido por personajes de origen judío en su etapa más exitosa. DeChalaca.com elige a los blues para estrenar una nueva sección dedicada a viajar por los orígenes y las raíces sociológicas de los clubes más poderosos del mundo.

Composición fotográfica: Gian Saldarriaga / DeChalaca.com

El cuadro azul del Chelsea se fundó en 1905 en el Rising Sun Pub, un bar ubicado en la vereda de enfrente de Fulham Road, en el corazón de West London. Y, si bien no tiene una rivalidad tan marcada como el Arsenal-Tottenham o el Liverpool-Everton, se podría decir que con el Fulham disputa el clásico de esa parte de la capital inglesa.

Tal Ben-Haim, jugador israelí, en acción con chompa 'blue' ante el Fulham, el clásico rival del club de Stamford Bridge (Foto: dailymail.co.uk)Sin embargo, el enfrentamiento no tiene los voltios necesarios porque la mayor parte de los últimos cuarenta años, los dos clubes del distrito de Hammersmith-Fulham (irónicamente, el Chelsea no es del exclusivo distrito de Kensington-Chelsea) han estado en divisiones diferentes. Aunque eso no lo ha librado de las puyas rivales.

 
NICKNAMES PARA LA MODESTIA

Uno de los primeros apodos que recibió el cuadro azul fue el de ‘pensioneros’, en alusión a la brigada de soldados de la realeza que vivía en el Royal Hospital Chelsea a inicios del siglo pasado. Incluso, el primer escudo del club tenía un dibujo de dicha brigada real. Con los años, el escudo pasó a ser dominado por el león heráldico que hoy adorna la malla del Chelsea, en representación del escudo del distrito metropolitano de Chelsea.

Por gran parte de su existencia, el Chelsea fue un equipo discreto, que ni animaba ni disputaba la baja. Hasta que en los años '60 se le atribuyó el brote de una nueva tendencia fanática: el "hooliganismo". El primer caso expuesto por la prensa se dio en 1963, en el que hinchas del Chelsea protagonizaron actos de violencia frente al cuadro del Burnley -el mismo donde hoy milita Diego Penny-. El antiguo escudo del Chelsea, con un 'pensionero' en el centro (Imagen: diariosdefutbol.com)La violencia continuó hasta que, años más tarde, la ‘Dama de Hierro’ Margaret Thatcher emprendió una campaña para frenar las olas de violencia de los hooligans, a quienes consideraba "enemigos desde dentro".

Los años '70 y '80 fueron de crisis total para el club. Tras malos manejos dirigenciales, Chelsea descendió y en la temporada 1982-1983 ocupó el decimoctavo puesto, con lo que quedó muy cerca de descender a la Tercera División inglesa. Fue entonces que el empresario Ken Bates, aprovechando la profunda debacle financiera, adquirió el club por 1 libra esterlina -no es broma, literalmente pagó 1 libra esterlina- y se propuso levantar al equipo. Su más controversial política fue la instalación de una valla metálica con carga eléctrica de 12 voltios para repeler cualquier intento de invasión de campo de parte de los hooligans.

Con la modernización del barrio londinense, vino también un intento de hacer más cosmopolita a la oncena blue. Llegaron Ruud Gullit y luego Gianluca Vialli para ser entrenadores/jugadores y conquistar un título luego de 26 años de fracasos, con una propuesta de juego que la prensa -a instancias del mediático Gullit- denominó “fútbol sexy.” La hinchada del Chelsea no ha escatimado gritos hirientes y racistas contra algunos integrantes del equipo (Foto: neverred.blogspot.com) Ya con Vialli, el Chelsea ganó la Recopa de Europa en 1998 y llegó a cuartos de final de la Champions League en 1999. Chelsea fue, además, el primer equipo en alinear 11 extranjeros al mismo tiempo en la Premier League.


EXTREMOS EN STAMFORD BRIDGE

Pero el tema más llamativo en relación al Chelsea es el profundo antisemitismo de su hinchada más fanática. El club azul tiene una especial rivalidad racial con el cuadro del Tottenham Hotspurs, conocido por sus orígenes judíos en el barrio de Stamford Hill. Los hooligans de los blues vitorean cánticos tan ofensivos como: “Hitler’s gonna gas them all / We can’t stop them / The Yids from Tottenham” y “Gas a Jew, Jew, Jew / Put him in the oven / Cook him through”.

Abramovich, sus raíces judías y sus millones revolucionaron Stamford Bridge (Foto: blogfutbolero.com)Qué ironía que hoy, estos mismos hinchas tengan que lidiar con sus limitaciones sociales en casa propia, teniendo a Roman Abramovich, magnate ruso de origen judío, como propietario del equipo. Prueba fehaciente de que la globalización no tiene fronteras ni oídos para agrupaciones anti-sociales y racistas. En la última temporada, el entrenador judío Avram Grant y el defensor israelí Tal Ben Haim supieron ser ocasionales blancos de este grupo de desadaptados sociales que continúan con las andanzas medievales de hooligans ochenteros como Alan Garrison y compañía.

Como fuere, el propio fútbol fue encargado de darles un cachetazo aleccionador durante la última temporada europea, cuando el Chelsea estuvo a un penal de alzarse con la ansiada 'Orejona' en Moscú de la mano del neófito Grant y, por supuesto, respaldado por los millones de Abramovich. Ratificando que el principal valor sociológico del juego más hermoso del mundo es unir pueblos y reducir diferencias sociales.

Fotos: dailymail.co.uk, diariosdefutbol.com, neverred.blogspot.com, blogfutbolero.com

Comentarios (1)add
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escrito por jose sanz , marzo 04, 2009
Gracias por la reseña, de un hincha del Chelsea q un día espera ver un partido en el Stamford Bridge.
Los útlimos parrafos del artículo están en letras blancas, difícil de leerlas.

Blue is the color!
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