Composición fotográfica: Aldo Ramírez / DeChalaca.comDesde 2007 en El Vaticano se celebra la Clericus Cup, certamen de similar formato a una Copa del Mundo y que convoca a una serie de clérigos de diversas nacionalidades. Acá, todo sobre un certamen que fortalece la poco conocida pero sólida tradición futbolística de la Ciudad Santa.
Gianni Rivera | @gianni_rc
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Aunque pareciera para muchos que debido al entusiasmo natural al respecto del Papa Francisco -socio e hincha de San Lorenzo de Almagro- el fútbol se ha convertido recién en un asunto presente en la Ciudad del Vaticano, lo cierto es que el balón rueda en el territorio que alberga a la Capilla Sixtina desde hace un buen tiempo. Desde que en la década de los sesenta, por iniciativa del entusiasta eclesiástico Sergio Valci, se formó el SS Hermes Musei Vaticano, primer equipo futbolístico oficial de la ciudad, la tradición del balón rodeado por una aureola se echó a andar.

A partir de ello, en 1972, de nuevo por impulso del mencionado religioso, se estableció el primer Campionato della Città del Vaticano. Vigente hasta la actualidad, de este campeonato, en el que los equipos son conformados por los trabajadores de cada espacio laboral de la Santa Sede, se elige a los jugadores para la selección de fútbol de El Vaticano, la cual voluntariamente ha decidido no afiliarse a la FIFA e incluso ha sido dirigida en una ocasión -2010- por Giovanni Trapattoni.

Hundiendo sus raíces en esta tradición balompédica del país más pequeño del mundo, en 2003 el seminarista inglés del Pontificio Colegio Beda Jim Mulligan tuvo la idea de organizar la Rome Cup, torneo informal de ocho equipos que antecede directamente al que motiva este artículo. Así, no fue hasta 2007, segundo año del papado de Joseph Ratzinger, que se constituyó oficialmente el segundo torneo futbolístico de la Ciudad del Vaticano: la Clericus Cup.

Con la bendición del caso

Redemptoris Mater campeonó tres de las cuatro primeras ediciones de la Clericus Cup. Aquí con el trofeo de su último título, en 2010. (Foto: Prensa Clericus Cup) 

Impulsada en términos de su creación por el cardenal Tarcisio Bertone, en ese entonces secretario de Estado de la Santa Sede e hincha declarado de la Juventus, este particular campeonato no ha sido una iniciativa fugaz y se ha jugado de forma ininterrumpida desde su primera edición hasta 2019. Organizado por el Centro Sportivo Italiano -institución  reconocida por el Comité Paraolimpíco y los Ministerios de Educación y del Interior de Italia- y patrocinado por la Oficina Nacional de Ocio, Turismo y Deporte de la Conferencia Episcopal Italiana, el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida y el Consejo Nacional de la Cultura, la edición 2020 -que debió disputarse en febrero del año pasado y quedó postergada por la pandemia- también cuenta con el aporte económico de los Caballeros de Colón, organización católica estadounidense conocida por sus actividades filantrópicas.

Asimismo, cada año se propone un lema que acompañe al certamen. Para 2020 se eligió “Orar y Jugar” que, en palabras el sacerdote Raymond Ogjobi -autoridad académica del Pontificio Collegio Urbano-, representa “un importante estímulo para rezar y buscar el rostro de Dios, incluso en el campo de juego. Nuestra identidad como sacerdotes y seminaristas también debe manifestarse en el juego. De esta manera y a través del fútbol promovemos la obra evangelizadora de Dios, haciéndola presente en el campo de juego y en todo el mundo”. Con la previa bendición del Sumo Pontífice tanto a la delegación conformada por representantes de los dieciséis equipos como al balón y a la copa, el torneo no siempre se lleva a cabo en una fecha concreta, pero su extensión siempre es de tres meses.

Un Mundialito muy particular

Desde su primera edición, en la Clericus Cup participan dieciséis equipos, todos en representación de los distintos Colegios Pontificios de Roma. Estos son integrados en su totalidad por seminaristas y un número mínimo de sacerdotes residentes de dichos establecimientos educativos ubicados en la 'Ciudad Eterna' y la Santa Sede. Identificados como los más experimentados, han participado desde el 2007 -sin excepción- los elencos de los North American Martyrs, Collegio Urbano de Propaganda Fide -apodados los 'Leones Africanos' y actuales defensores del título-, Mater Ecclesiae y Sedes Sapientiae.

El equipo del Collegio Messicano es uno de los más numerosos y entusiastas entre los recientes participantes de las Clericus Cup. (Foto: Mediotiempo) 

El torneo sigue el formato empleado por la Copa del Mundo. Esto es, una primera fase de grupos con cuatro equipos cada cual en la que clasifican a los cuartos de final los dos primeros. La particularidad del llamado 'Mundialito del Vaticano' reside en que ningún partido de la fase de grupos puede terminar en empate: si no hay un vencedor en el tiempo regular, se concurre a una tanda de cinco penales, en la que el ganador obtiene dos puntos y el perdedor adquiere solo un punto. Y si en la tabla hay igualdad en puntaje entre dos equipos, se recurre al resultado último enfrentamiento entre ambos para determinar al que clasifica; si fue empate, se apela - de modo acorde con los principios cristianos- al equipo con mejores indicadores de fair play.

Los aproximadamente 330 seminaristas-futbolistas que según Vatican News, provienen de 70 nacionalidades diferentes -México es el país que más aporta con 31 jugadores- no pierden la fe que el certamen que estaba dispuesto para ser desarrollado en 2020. Los participantes habían sido sembrados del siguiente modo:

Grupo A: Collegio Urbano de Propaganda Fide, Urbi Et Orbi Team, North American Martyrs, Collegio Ucraniano
Grupo B: Altomonte, Gregoriana, Collegio Argentino, Collegio Pio Latinoamericano
Grupo C: Mater Ecclesiae, Sedes Sapiantae, Consolata Guanelliani, Omi
Grupo D: Alleanza Luso-Brasiliana, Collegio San Paolo, Collegio Spagnolo, Collegio Messicano

La Basílica de San Pedro en el fondo de los partidos disputados en el Centro Sportivo Pio XI por la Clericus Cup. (Foto: vita.it) 

Vale señalar que todos los partidos se juegan en el Centro Sportivo Pío XI, ubicado a escasos metros de la Ciudad del Vaticano. De modo adelantado a la nueva medida instaurada por la FIFA a propósito del contexto pandémico, en los partidos -en los que cada tiempo dura treinta minutos- ya estaba permitido ejecutar cinco cambios. A su vez, tanto en la primera como la segunda mitad del cotejo cada conjunto puede solicitar un tiempo muerto de dos minutos.

Otro aspecto que ha llamado la atención de la prensa internacional es el empleo de -además de las ya usuales amarillas y rojas- la tarjeta azul. Según la página oficial del torneo, esta implica la expulsión temporal por 5 minutos y existen tres motivos para su uso: cuando se es último hombre y se impide, mediante medios ilegales, el avance de un adversario hacia la portería; el golpeo involuntario del balón con la mano en un tiro libre directo en contra; y, por último, bloquear el balón con la mano de modo voluntario en cualquier momento del juego.

Relevancia pública

La Clericus Cup, que se narra en vivo por la Radio Vaticano Italia y cuenta con su propio portal web, no ha dejado de concitar la atención de los reflectores mediáticos. Más allá de la prensa católica oficialista -Vatican News, ACI Prensa y en menor medida la Agencia Informativa Católica Argentina, entre otras-, periódicos italianos de renombre como Corriere della Sera, Il Giornale, Corriere del Sport e incluso el anticlerical La Repubblica han seguido de cerca el torneo y han informado sobre sus resultados y singularidades. El ambiente festivo de los encuentros y las bulliciosas hinchadas convocadas por cada equipo son aspectos que han sido abordados en sus páginas.

La diversidad de nacionalidades entre los clérigos residentes entre Roma y El Vaticano permite que vistan los colores de sus países en el certamen. (Foto: Prensa Clericus Cup) 

A pesar del carácter amateur del torneo y de que no mantenga relaciones oficiales con la FIFA, el ente que dirige Gianni Infantino ha mostrado su entusiasmo con respecto al 'Mundialito del Vaticano' y, de hecho, el año pasado le dedicó un reportaje en su Central de Noticias. De hecho, quizá el éxito de la Clericus Cup y lo que representa para los eclesiásticos se resuma en estas palabras del jugador de la Alleanza Luso-Brasiliana David Palatino expuestas en dicho texto: "Ser sacerdote implica mucho trabajo y estudio, así que la Clericus Cup es una experiencia maravillosa para todos nosotros. El deporte es importante para escapar de la rutina habitual, para despejar la cabeza en un entorno tranquilo y relajado, y también para hacer amistades".

Así pues, respaldada pero no vinculada de manera formal a la poderosa institución rectora del fútbol a nivel mundial y, al mismo tiempo, acogida e impulsada por la Santa Sede, la Clericus Cup cuenta con sólido apoyo para mantenerse en el tiempo y no sería extraño ver ampliado su cupo de participantes para próximas ediciones.

Composición fotográfica: Aldo Ramírez / DeChalaca.com
Fotos: Mediotiempo; vita.it; Prensa Clericus Cup


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