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Miguel Cárdenas / DeChalaca.comSe cumplieron 60 años del segundo título obtenido por Sport Boys en el profesionalismo. Una campaña bastante especial no solo porque los rosados sostuvieron la punta durante toda la temporada y se consagraron en un dramático Clásico Porteño ante Atlético Chalaco, sino porque fue la primera corona del DT más ganador de la historia: Marcos Calderón Medrano.

 

Daniel Reátegui | @danielreateguiw
Redactor

Hacia 1958, con el profesionalismo ya consolidado en la Primera División de Lima y Callao, el primer campeón de esa era, Sport Boys, había sufrido algunas transformaciones. Como sobrevivientes de la exitosa campaña de 1951 apenas quedaban dos: el volante Teodoro Baluarte, que ya frisaba los 29 años de edad, y el zaguero central talareño Diego Agurto, qien tenía 31.

El resto de la plantilla rosada estaba conformado por jugadores jóvenes, a cargo del reconocido entrenador griego Dan Georgiadis. No le fue en absoluto mal: con el helénico en el banco, la ‘Misilera’ completó una primera rueda de ensueño, en la que ganó cuatro partidos, empató en otros cuatro y apenas cayó ante Sporting Cristal. Esa fue la base que permitió, después de una transición en el banco de suplentes, que el título volviera a irse al Callao tras siete años.

Los vaivenes de la nave griega

El debut de Boys en la temporada se produjo el 5 de julio de 1958 ante Ciclista Lima, partido que se resolvió de manera ajustada a favor de los porteños por 2-1 con goles de Manuel Farfán y Eddie Chiock. En la segunda fecha, Boys enfrentó a Alianza Lima, en un duelo especial porque en filas íntimas jugaban dos de las más grandes glorias del equipo porteño: Valeriano López y Guillermo Barbadillo. 

Boys 2 - Ciclista 1, así comenzó la temporada para los rosados. (Recorte: diario La Crónica) 

El duelo, pese a ser disputado, fue de alta calidad técnica. Se puso rápidamente en ventaja el cuadro rosado con doblete de Alonso Urdániga, y Juan Bassa descontó para los blanquiazules. En el segundo tiempo apareció Valeriano para marcar el empate transitorio de penal; cuentan los cronistas que el 'Tanque de Casma' levantó el brazo derecho, luego se llevó la mano a la altura del pecho y agachó la cabeza en señal de respeto para la parcialidad rosada. Finalmente, sobre el final, apareció Manuel Farfán para resolver la brega y decretar el 3-2 para Boys.

Cuando ya la cátedra veía al cuadro rosado como el gran favorito para el título, en la tercera fecha tuvo que soportar un mazazo al caer 4-0 ante Sporting Cristal. Pero la recuperación fue rápida: a la semana siguiente los rosados golearon 3-0 a Universitario, con actuación redonda de sus tres delanteros. Farfán, Urdániga y el uruguayo Alberto Galeano contribuyeron con un tanto cada uno para la victoria frente a los cremas.

Luego de ese partido, Boys tuvo que enfrentar al vecino Atlético Chalaco, en un Clásico Porteño en el cual los contendores no se sacaron ventajas. Empataron 1-1, con tantos de Galeano para los rosados y, sobre el final mismo del partido, un golazo de tiro libre de Víctor Montoya para el 'León Porteño'. Cabe señalar que antes de ese encuentro Boys vivió una semana convulsionada, pues los jugadores rosados hicieron público su malestar debido a que llevaban dos meses sin cobrar. Asimismo, el plantel estaba contrariado porque los directivos multaron a Isaac 'Paco' Andrade con dos mil soles oro de la época debido a que no quiso partiipar de una minigira que hizo el equipo por el norte del país.

Boys derrota 3-2 a Centro Iqueño. (Recorte: diario La Crónica) 

Pese al malestar generalizado, el estratega Georgiadis capeaba el temporal y hacía malabares, pues inclusive no se contaba con el material de utilería necesario para los entrenamientos de la semana. Igual, en la sexta fecha la nave rosada volvió a la senda del triunfo al vencer 3-2 a Centro Iqueño con goles de su trío de ataque: Urdániga, Farfán y Galeano. En la siguiente fecha, igualó 1-1 ante Municipal, en  uno de los partidos más duros de la primera rueda, pues Boys debió defenderse con diez hombres por expulsión del recio back Agurto, para conservar la ventaja conseguida con gol de David Franco. Sin embargo, sobre el final empataron los ediles.

En las dos últimas fechas, el cuadro rosado obtuvo sendos empates 1-1 ante Mariscal Castilla (gol del ariete uruguayo Galeano) y Mariscal Sucre (tanto de Neptalí Briceño). Así, Boys cerró la primera rueda en lo más alto de la tabla, sin que eso significara que todas fueran sonrisas.

Cambio de timonel

Comenzaba setiembre de 1958 con la esperanza de los hinchas porteños depositadas sobre el equipo de Georgiadis, con confianza en que la oncena del helénico pusiera fin a la racha de siete años sin títulos. Sin embargo, nadie se imaginó que en la mañana del martes 2 las aguas se volverían turbulentas con la sorpresiva dimisión del europeo a seguir comandando la ‘Misilera’.

La situación de Dan Georgiadis en Boys no podía seguir igual. (Recorte: diario La Crónica) 

La renuncia fue sopresiva porque el contexto no daba señales que existiera una mala relación entre los jugadores y el entrenador. Sin embargo, en la carta que Georgiadis remitió a los directivos rosados indicó escuetamente que los motivos de la dimisión eran de conocimiento de los directivos; solo indicó en el final la misiva que puso en conocimiento de los medios de prensa que tomó la decisión “en salvaguarda de mi prestigio como profesional y de mi honorabilidad en el desempeño de mis funciones”.

Lo señalado por Georgiadis, antes que evidenciar una mala relación con el plantel, traslucía una pésima relación con los directivos porteños. Los comentarios de la época reincidían en las denuncias de incumplimiento de pagos con el plantel y con el propio entrenador, lo cual desnudaba que pese a que el profesionalismo ya se había instaurado oficialmente siete años atrás, algunos directivos aún dispensaban trato amateur a los jugadores y al entrenador.

En medio de la polémica  suscitada por la carta del entrenador helénico, el presidente de Boys, César Palma, declaró a los medios de prensa y señaló que no le parecía oportuna la renuncia y que la carta de Georgiadis “era escueta y no decía nada”. Mientras los directivos porteños cavilaban sobre qué entrenador se haría cargo del plantel, las prácticas fueron dirigidas por 'Paco' Andrade. Crónicas de la época cuentan que aquellos entrenamientos dirigidos por el defensa se llevaron a cabo en un ambiente distendido y que incluso algunos dirigidos no acataban las órdenes de su compañero, devenido en entrenador interino.

Solo dos años antes Marcos Calderón había dejado la actividad futbolística, los retos eran distintos: asumir las riendas como DT de Boys. (Recorte: diario La Crónica) 

Ante la crisis, la dirigencia adoptó una decisión tradicional en aquellas épocas: la de encargar la gestión del primer equipo a un exjugador identificado con el club. En este caso, la apuesta recayó en Marcos Calderón Medrano, quien se había retirado apenas dos años antes y era una figura identificada plenamente con la ‘Misilera’. El 'Oso' o ‘Chueco’ era hasta la renuncia de Georgiadis el encargado de las divisiones menores, así que el buzo lo tenía listo para vivir su primera experiencia como entrenador de Primera División.

Dirección un tanto chueca

Con Calderón, los rosados encarrilaron una racha de cinco partidos sin derrotas. Le ganaron a Ciclista Lima por 2-1 en el inicio de la segunda rueda con goles de Galeano y Urdániga, resultado que no reflejó lo ocurrido en el campo pues el dominio tallarinero fue abrumador. Luego empataron 1-1 con Alianza Lima, con sendos tantos de cabeza de Juan Joya para los íntimos y Urdániga para los rosados, ambos goles de golpe de cabeza. Luego se cobraron revancha ante Cristal y le ganaron 1-0 con gol de Manuel Farfán, el único que pudo superar la brillante resistencia del exrosado Rafael Asca. Después vencieron nuevamente a Universitario 1-0 con gol de Galeano, y cerraron la racha de buenos resultados con un 3-0 en el clásico ante Chalaco.

Sin embargo, para agregar dramatismo a la notable campaña de los rosados, entre la fecha 15 y 17 la ‘Misilera’ enlazó tres derrotas consecutivas: cayó 2-0 ante Centro Iqueño, 1-3 ante Municipal y 2-1 ante Mariscal Castilla. Si bien Boys no perdió la punta del torneo, gracias al respaldo por los puntos logrados, la nave parecía ir al garete. Incluso, luego ante la derrota frente a los 'Loritos' del Castilla, se produjo un altercado en el vestuario: el exjugador Prisco Alcalde irrumpió y acusó al uruguayo Galeano de haber ido a menos.

Con el 4-1 ante Sucre, Boys ya estaba en la liguilla. (Recorte: diario La Crónica) 

Sin embargo, en una muestra del carácter que años después mostró en su labor en otros clubes y en la propia selección nacional, el ‘Chueco’ Calderón puso paños fríos a la situación, volvió a dar un golpe de timón y enderezó el barco. Así, en la última fecha de la temporada regular Boys octuvo una categórica victoria 4-1 ante Mariscal Sucre, con goles de Manuel Farfán y triplete del charrúa Galeano, quien de ese modo acalló bocas. Así, Boys culminó las 18 fechas de la fase regular en el primer lugar de la tabla, y clasificó a la liguilla por el título junto a Municipal, Chalaco, Universitario y Mariscal Castilla.

La recta final

De acuerdo con el formato del torneo, los cinco equipos iniciaban la liguilla -de una sola rueda- con los puntos logrados en la temporada regular. Por eso los rosados superaban por 3 unidades a Municipal, Chalaco y Universitario y por 4 a Castilla, y podían pecar de confianza.

El 16 de noviembre de 1958, los rosados iniciaron la campaña con el pie izquierdo, pues cayeron 1-0 ante Castilla, que comenzaba a encumbrarse como la gran atracción del certamen. Por eso, la siguiente fecha ante Municipal resultaba fundamental para inocular calma y serenidad. La ‘Misilera’ pasó muchos sobresaltos, pero pudo salvar el empate ante los ediles por 1-1 con un gol del uruguayo Galeano.

Universitario se encargó de ponerle suspenso al título de 1958, luego de derrotar por la mínima diferencia a Boys. (Recorte: diario La Crónica) 

En la siguiente fecha, Boys debía enfrenar a Universitario, rival al que le había ganado los dos partidos de la temporada regular. Sin embargo, el dominio crema fue total desde el inicio del juego, y se tradujo en un gol de cabeza de Daniel Ruiz sobre los 25’, al ganarle en el salto al golero Fernando Cárpena. Posteriormente, la desesperación se hizo dueña del plantel porteño, pues a los 35’ Briceño vio la tarjeta roja luego de patear por detrás a Víctor 'Monín' Salas. La derrota dejó a Boys expuesto al todo o nada en su partido restante: como descansaba en la última jornada, podía campeonar ganándole a Chalaco o despedirse de esa punta que había conservado toda la campaña con otro resultado.

El Oso ante el León

La 'Furia' pisaba los talones a los rosados, pues se encontraba apenas a un punto de distancia y tomaba el Clásico Porteño como la última chance de saltar a lo más alto de la tabla. El 7 de diciembre a las 8 de la noche saltaron al campo del Nacional, bajo las órdenes del réferi Arturo Yamasaki, los dos equipos del primer puerto para regalar a los 25 mil espectadores un partido vibrante.

En la ‘Misilera’ reapareció en la zaga central Diego Agurto, quien no fue de la partida ante Universitario por lesión. Por lo que se jugaba, el partido fue intensamente disputado. El ‘León Porteño’ estuvo más cerca de abrir la cuenta en el primer tiempo, merced a dos remates que se estrellaron en el palo del arco de Cárpena. En el complemento la tónica no cambió, con ocasiones creadas tanto en el arco de Cárpena como en el de Adolfo Riquelme.

Boys celebró el campeonato de 1958 derrotando ni más ni menos que a Atlético Chalaco. (Recorte: diario La Crónica) 

Sin embargo, la historia estaba preescrita. A los 89', en la agonía, una incursión de Galeano por la derecha culminó con un centro preciso al corazón del área, donde se encontraba Teodoro Baluarte. Literalmente, el volante metió un puntazo a un ángulo imposible para Riquelme. El gol significó un auténtico desahogo para los rosados, que con el pitazo final de Yamasaki devino en abrazos interminables y Calderón buscando a Agurto y a Baluarte, sus compañeros en 1951 y sus cómplices de éxito aquella noche. Otro de los más requeridos fue el uruguayo Galeano, quien estuvo indescifrable para el fondo del ‘León’ y tuvo a mal traer al argentino Vito Andrés 'Sabino' Bártoli, quien recurrió a empujones y patadas para frenar al charrúa en un auténtico clásico rioplatense en Lima.

Párrafo aparte merecen las declaraciones del ‘Oso’ al final del encuentro cuando, al ser abordado por la prensa, señaló que antes de dar la formación le vino a la mente el recuerdo del título de 1951 en el que Baluarte tuvo decisiva participación. Por ello, lo colocó de wing derecho, pese a que la afición pensaba que aquella no era la posición en la que mejor rendía.

Continuó el ‘Chueco’ y confesó que en la jugada previa al gol, le gritó a Baluarte que se corriera al centro para darle opción de pase a Galeano, quien había enfilado baterías por el sector derecho, precsiamente el flanco por donde se desempeñaba Baluarte. Todo ello culminó con el gol del título. El ‘Oso’ fue sincero y claro, sin poses, y expresó que “la cábala me dio la sensación del triunfo”.

Fiesta y alegría mientras se extiende la bandera peruana: Boys campeón en 1958 de la mano de Marcos Calderón. (Recorte: libro ‘Vamos Boys’, Teodoro Salazar Canaval) 

La gran campaña rosada, bajo la batuta de Georgiadis y de Calderón, se resumió estadisticamente en 10 victorias, 6 empates y 6 derrotas. Para la historia quedará que con dos estilos de conducción diametralmente distintos, Sport Boys sumó su segundo título en la era profesional, y que aquella gesta de 1958 fue el punto de partida para la exitosa carrera como entrenador del ‘Oso’ más campeón de todos los tiempos, del gran Marcos Calderón Medrano.

Composición fotográfica: Aldo Ramírez / DeChalaca.com
Recortes: diario La Crónica, libro ‘Vamos Boys’, Teodoro Salazar Canaval



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