Composición fotográfica: Gian Saldarriaga / DeChalaca.com

Peñarol fue el primer equipo sudamericano campeón de una Copa Intercontinental. Y el peruano Juan Joya, el afamado ‘Negro el Once’, fue habitual titular y estrella de aquel equipazo aurinegro de 1961. Que consiguió, luego de tres partidos frente al Benfica de Portugal, alzar el máximo trofeo del mundo, con dos goles de su sello incluidos. Un auténtico producto de exportación.

Joyas para Joya: Los campeones manyas de 1961

Fotos: xxx.

Peñarol venía de perder el año anterior la Copa Intercontinental, la primera de la historia, a manos del Real Madrid.  Por ello, en 1961, tenía que tomarse la revancha. Para lograrlo, debía conseguir primero el bicampeonato de la Copa Libertadores. La ganó con relativa tranquilidad, pues solo perdió un partido en el torneo, en Lima ante Universitario de Deportes, con goles de Ángel Uribe. En la final superó al Palmeiras en el partido de ida, y, al empatar la revancha, volvió a ceñirse la corona.
 

El equipo que el Benfica alineó en Montevideo para el cotejo de vuelta ante Peñarol. Eusebio estuvo ausente y solo reapareció para el choque de desempate (Foto: diario La Crónica)PRIMERA ESCENA: GOLPE BAJO

Llegaba la Intercontinental, que por entonces no contaba con el auspicio de la FIFA sino que era disputada por voluntad de los propios clubes. Benfica, que se había consagrado campeón europeo tras vencer en la final de la Copa de Campeones al FC Barcelona, era el rival. El mítico Eusebio, Augusto, Simoes y Mario Coluna se contaban entre sus principales figuras.

La primera final, llevada a cabo en el estadio de La Luz en Lisboa el lunes 4 de setiembre de 1961, la ganaron los lusitanos por 1-0 con un gol de Coluna cuando se jugaban 60 minutos. En aquel partido, el técnico Roberto Scarone no alineó a Juan Joya, pues ubicó en el centro del ataque a Ángel Ruben Cabrera, con lo que Ernesto Ledesma pasó a jugar en la punta izquierda, lugar de 'Negro el Once'. De hecho, en aquel partido Cabrera fue el hombre que más peligro llevó al arco de Costa Pereira, pero en el segundo tiempo desperdició una clara ocasión que pudo ser el gol de empate carbonero.

El primer gol de Joya en la final, con remate cruzado que no pudo contener Costa Pereira (Foto: diario La Crónica)Acaso esa última jugada determinó que, en la mente de Scarone, la historia de la Intercontinental 1961 se comenzara a escribir de otra manera.


SEGUNDA ESCENA: ¡QUÉ REVANCHA!

Dos semanas después, el domingo 17 de setiembre, se enfrentarían en el estadio Centenario de Montevideo. Peñarol debía ganar para forzar un partido extra que le diera una última chance de conseguir la ansiada Intercontinental. Como era de esperarse, los aurinegros salieron a apabullar al visitante. Y Scarone, con esa idea, lanzó al campo a Joya en vez de Cabrera, pasando a Sasía al centro del ataque.

El cabezazo de Joya ante la marca de Angelo, tras centro de Spencer, decretará el tercer gol de Peñarol sobre Benfica (Foto: diario La Crónica)Al empezar el partido, el equipo portugués no salió a defenderse. Prefirió tener el balón en su poder y especular con rápidos contragolpes, apoyándose en un -dadas las circunstancias- poco recomendable sistema 4-2-4. Sin embargo, el tempranero gol convertido por Sasía (de penal antes de los 2'), modificó todos los planes del cuadro portugués. De ahí en más, solo hubo un equipo en la cancha.  

Benfica enloqueció e intentó llegar al arco de Luis María Maidana con demasiado desorden. El cuadro ‘manya’, con pases veloces y precisos, se dedicó a destrozar la defensa lisboeta. Así llegaron los siguientes goles. Juan Joya anotó dos tantos en diez minutos (17’ y 26’). En el primero, luego de un gran pase de Ledesma, Joya definió con criterio frente al golero Costa Pereira. El segundo fue un cabezazo colocado e inatajable, tras centro de Spencer.  Después llegarían dos goles más, convertidos esta vez por el socio del peruano, Alberto Spencer; primero tras un pase a la carrera de William Martínez y el último, con un disparo que sorprendió adelantado a Costa Pereira.

Los lusitanos alegaron haber tenido tres bajas muy importantes: Aguas, Simoes y Eusebio. Este último tenía por entonces 19 años, pero su calidad ya era notoria. Como fuere, Peñarol había forzado el partido extra (no se consideraba la diferencia de goles). Por motivos económicos y logísticos, la tercera final fue programada en Montevideo.

 
TERCERA ESCENA: FINAL FELIZ

La hinchada ‘carbonera’ se volcó masivamente al Centenario ese 19 de setiembre, sin importarle que fuera un día laborable (martes, para ser exactos). Benfica amagó con no presentarse: su dirigencia acusó al réferi argentino Nay Foino de haberlos perjudicado en el partido del domingo, por lo que exigía que no se programara a un réferi de dicha nacionalidad.  Finalmente los portugueses cedieron y el juez principal fue otro argentino, José Luis Padraudde, quien tampoco se libraría de las críticas. 

Se repitió la tónica del encuentro jugado dos días antes. Un gol madrugador de Sasía, tras un tiro libre rápidamente cobrado por Cano, hizo prever otra goleada. Sin embargo el encuentro se hizo mucho más parejo que los anteriores. Fue una final de dientes apretados: Joya fue marcado al milímetro, y apenas tuvo como ocasión clara un remate al inicio del cotejo que fue barajado por Costa Pereira. El talentoso volante Néstor Goncálvez fue fundamental para la producción ofensiva local. Pases precisos, y excepcionales- tal cual relataron los cables de la época- fueron la fuente del éxito. La estampa de 'Negro El Once' en el arte de los hinchas manyas (Foto: blogcarbonero.com)Pero a los 35 minutos de juego, Eusebio asomó cerca al área charrúa y anotó de volea. Un gol soberbio que silenció el Centenario por cinco minutos. Porque tras ese lapso Sasía volvío a hacerse presente en el marcador, que no se movería más.  

El segundo tiempo fue de ida y vuelta, con Benfica encimando todo el tiempo de forma infructuosa. Al final, los portugueses reconocerían la superioridad de Peñarol en sus declaraciones a la prensa, aunque fustigaron a rabiar al réferi Padraudde, quien incluso denunció haber sido víctima de un cabezazo del furibundo Augusto en medio del tumulto de reclamos.

El hecho es que el partido concluyó y Sudamérica tuvo su primera Copa Intercontinental, festejada a rabiar en Montevideo (ver video, con declaraciones de Luis Cubilla y abrazo de los hinchas a Juan Joya al final). Peñarol se cobró la revancha del año anterior, cuando había perdido el mismo trofeo a manos del Real Madrid de Di Stéfano. Y Juan Joya pudo darse el gusto de saberse el primer peruano campeón mundial de clubes. Donde esté, grande 'Negro el Once'. 

Fotos: diario La Crónica, blogcarbonero.com

Comentarios (1)add
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escrito por Álvaro Cabrera , septiembre 18, 2008
Muchas gracias por tener en cuenta a mi web para extraer información. Es un placer encontrar aquí una nota dedicada al gran Juan Joya, gloria de mi querido Peñarol.
Saludos desde Uruguay.
Álvaro Cabrera
www.blogcarbonero.com
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