Composición fotográfica: Roberto Gando / DeChalaca.comDe México, otra vez en el mundial, el fútbol peruano no ha importado demasiados jugadores, aunque uno que otro queda en el recuerdo. El pionero fue Graciano Del Castillo, quien en 1998 llegó a jugar por Lawn Tennis y se quedó tres años.

 

El primer mexicano que pisó las canchas peruanas fue Graciano Del Castillo Márquez. Nacido en Tampico, el 10 de septiembre de 1968, arribó con treinta años (y 1.80 metros y 83 kilos) para reforzar a Lawn Tennis, seriamente comprometido con el descenso. Delantero, Del Castillo había debutado en 1989, en el Tampico Madero, promovido por Tomás Boy. Luego jugó por Vallense (1990), San Luis Potosí (1991), nuevamente en Tampico (1992) y Querétaro (1993-1996), donde compartió vestuario con Alfonso ‘Puchungo’ Yáñez y Martín Dall’Orso. Entre 1997 y 1998 jugó nuevamente en Tampico, en la Segunda de México, donde hizo dupla en ofensiva con otro peruano: Alberto ‘Cañón’ Ramírez. A mediados de julio del 98, Carlos Daniel Jurado (quien lo había dirigido en Tampico) lo llamó para reforzar el ataque de los ‘tenistas’. “¡Órale!”, respondió Del Castillo y tomó el primer avión con destino a Lima.

 

Mariachi afinado

La desazón de Víctor Reyes y Carlos Silvestri se combina con el último esfuerzo de Juan Manuel Olivares en su intento por evitar el gol del mexicano Graciano del Castillo, el primero de su paso por el Perú (Recorte: diario El Bocón)Del Castillo debutó con gol en un partido clave: el 9 de agosto de 1998, marcó el tanto del triunfo de Lawn Tennis por 1-2 sobre Deportivo Municipal, rival directo en la pelea por la baja; con ello, el cuadro de Jesús María comenzó a reducir la ventaja que le llevaban los ediles (de once puntos al final del Apertura, en la cuarta del Clausura la distancia era apenas de seis).

Del Castillo no la tuvo fácil, pues peleó el puesto con el otro refuerzo extranjero de los ‘tenistas’ (el argentino Marcelo Bauza), con Marco Portilla y con una figura emergente en ataque, el ‘Murciélago’ Abel Lobatón. También fue víctima de algunos desaciertos: en la sexta fecha del Clausura, en una derrota 4-0 contra Cienciano, tuvo un resbalón por el mal estado del campo del Garcilaso y cayó, con toda su humanidad, sobre un jugador rival: el árbitro Francisco Núñez interpretó agresión y le mostró la roja, pese a que fue sin querer queriendo.

Daniel Porras y Del Castillo celebran una conquista con Cienciano durante el Apertura 1999 (Recorte: diario Líbero)En aquel Clausura, Tennis mejoró mucho, pero no le alcanzó para dar caza a Municipal: se quedó a dos puntos de la salvación. Del Castillo anotó otros dos goles, ambos en Lima: uno en la victoria 2-0 sobre Alianza Atlético, en la fecha 9, y otro en el triunfo 2-0 sobre Cienciano, en la fecha 17.

Lo llevó el chanfle

Pese al descenso, el remonte de Lawn Tennis dio sus frutos: Carlos Daniel Jurado fue contratado como nuevo entrenador de Cienciano, sin sospechar aún que entraría en la historia del cuadro cusqueño. El uruguayo llevó consigo a dos de sus expupilos en Tennis: uno fue Víctor Chávez y el otro, por supuesto, Del Castillo.

El mexicano no tuvo problemas para adaptarse a la altura cusqueña y, aunque no dejó huella, sí contribuyó a la campaña de 1999 con tres goles en el Apertura. El primero fue en Cerro de Pasco, en la victoria 0-1 sobre Unión Minas de la fecha 6. En la fecha 7, hizo el descuento en una caída 2-1 contra Universitario. Y en la fecha 19, volvió a marcar, en la derrota de Cienciano por 4-2 contra Alianza Atlético en Sullana.

Del Castillo con su última camiseta, la del UPAO de Trujillo enfrentando la marca de Marco Okuma y con Juan Francisco 'Manzanón' Hernández observando una acción del partido contra Aurich del Apertura 2000 (Recorte: diario Líbero)Pero, como decía ‘Cantinflas’, “hay momentos en la vida que son solo momentáneos”. Y, en el Clausura, Del Castillo perdió la titularidad ante la llegada de otro refuerzo extranjero: el uruguayo Ernesto Zapata. En aquel Clausura, un compatriota suyo también arribó al Cusco: Óscar Olvera, acaso el más destacado de los aztecas que llegó al fútbol peruano. Y, si Olvera se quedó varios años en la Ciudad Imperial, Del Castillo agarró sus ‘petacas’ y se fue al norte.

En Trujillo, lo recibió el recién ascendido Deportivo UPAO, que lo contrató para su campaña de 2000. No le fue nada bien: jugó poco y no anotó un solo gol en toda la temporada, siendo opacado por los otros delanteros: Alberto Ramírez, Pedro Ascoy, el argentino Néstor Mordini, el uruguayo Fabián Arias y el hoy inacabable colombiano Rodrigo Saraz.

Después, nadie supo más de su vida: se fue en silencio, o tal vez con una canción de fondo. Ni Internet, ni Google ni Facebook ni Wikipedia (que, para colmo, lo ubica erróneamente en el Cienciano de 2002), ofrecen mayores rastros. Pero algo dejó: sus hijos y nietos podrán decir que Graciano Del Castillo fue el primer mexicano que jugó en el fútbol del Perú. Así es, señores: él fue el mero-mero.

Composición fotográfica: Roberto Gando / DeChalaca.com
Recorte: diarios El Bocón, Líbero

Comentarios (2)add
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escrito por Ángel , noviembre 20, 2013
No sabía que el mexicano Del Castillo había sido el primer azteca en nuestro fútbol. Fácil porque Lawn Tennis tuvo un paso efímero en la Primera División. Ahora tengo entendido que el club juega en la Segunda o en la Tercera distrital de Jesús María. Inolvidable los goles de Juan Luna cuando jugaba para ese equipo. Ahora es goleador en clubes del ascenso peruano.
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escrito por Andres , noviembre 20, 2013
Recuerdo algo sobre ese jugador, principalmente su paso por UPAO, tuvo una lesión y fue abandonado a su suerte debido a la crisis que pasaba el club en ese entonces
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