Composición fotográfica: Gian Saldarriaga / DeChalaca.com Arribó al Perú en silencio, pero se lo recuerda porque contribuyó con el asombroso despegue de dos clubes provincianos a mediados de los noventa. Este es el repaso a la historia de Gustavo Machaín, zaguero que dejó huella en León y Cienciano.

 

Gustavo Machaín (Uruguay, 19 de septiembre de 1965) fue un defensor central que dejó gratos recuerdos en dos ciudades peruanas. Primero en Huánuco, donde tuvo un paso breve pero estelar por León, en aquel recordado equipo que llegó a ocupar el cuarto puesto en el Torneo Descentralizado de 1994; y, luego, porque fue pieza fundamental en la recordada campaña de Cienciano en 1995, temporada en la que, de manera curiosa, el elenco imperial alcanzó una inusitada regularidad desde que llegó el charrúa (a partir de la segunda rueda), ubicándose al final de año -al igual que con los cremas del centro- en el cuarto lugar.

Primeras armas

En la temporada 1987, Gustavo Machaín se enfundó la neroazzura del Liverpool. En la imagen, es el tercero de los parados de izquierda a derecha (Foto: blogger.com)El club Danubio de Montevideo fue el que acogió a Machaín desde los 15 años, y donde se desarrolló como futbolista entre las temporadas 1980 y 1986. Mientras se desempeñaba con el conjunto de la franja, el defensor central fue parte del seleccionado uruguayo que participó en el Sudamericano Sub-20 de Paraguay en 1985 y que obtuvo el cuarto puesto del certamen. Igualmente, ese año fue convocado para formar el combinado uruguayo que disputó los Juegos Universitarios en Kobe, Japón, donde alcanzó la presea plateada.

Culminado su periplo por Danubio, y ya con cierta experiencia en el fútbol, cambió de colores, pasando a vestir la camiseta negriazul del Liverpool uruguayo entre 1987 y 1988. Luego, Machaín se une al club donde obtuvo su primer y único título de Primera División en su carrera: el Club Atlético Progreso. Con los 'Gauchos del Pantanoso' ganó el campeonato uruguayo de 1989, en un torneo atípico porque solo se disputó una rueda de todos contra todos. En aquella campaña compartió vestuarios con algunos futbolistas uruguayos que durante la década de los noventa también pasaron por el fútbol peruano, tales como Sergio Cid (Universitario en 1990 y 1991), Alejandro Larrea (Deportivo Sipesa en 1995) y Leonel Rocco (Cienciano 1996). Con Progreso permaneció hasta 1990, disputando la Copa Libertadores de ese año, en la que su equipo llegó hasta Octavos de Final, instancia en la que fueron eliminados por el Barcelona de Guayaquil.

Gustavo Machaín con el plantel del Progreso, club con el que se consagró campeón del fútbol uuruguayo en 1989. En la foto también aparecen otros jugadores con pasado en el fútbol peruano, como Leonel Rocco, Alejandro Larrea y Sergio Cid (Foto: caprogreso.com)Para 1991 Machaín trasladó su fútbol al Central Español, con el que ocupó aquel año el quinto puesto del torneo. En 1992 decidió mudarse a un fútbol -y país- completamente diferente: Japón fue su destino, para jugar en el PJM Futures, que en ese momento disputaba la cuarta categoría de la Japan Football League, en los llamados torneos regionales. Durante su periplo nipón, el central charrúa llegó a obtener el título y el correspondiente ascenso a la Tercera División ese año. Como curiosidad, cabe mencionar que un año antes se llegó a rumorear en medios argentinos que el PJM Futures iba a contratar nada menos que a Diego Armando Maradona, algo que nunca se llegó a concretar.

De regreso en Uruguay, Gustavo Machaín se volvió a embarcar en el Central Español, esta vez en la Segunda División tras haber descendido la anterior temporada. No obstante, regresó casi de inmediato a la máxima categoría uruguaya, en 1993.

Crema huanuqueña

Gustavo Machaín en la época de su plenitud, cuando comenzaba a erguirse en un defensor A1 dentro de su país, específicamente con la casaquilla del Progreso (Foto: caprogreso.com)En 1994 Perú fue el segundo destino internacional de Machaín. Fue cobijado bajo los colores crema y granate del León que ese año cumplió la que acabó siendo la mejor campaña de su historia hasta el año pasado. Su debut se produjo el 14 de agosto por la fecha 15 del Descentralizado, y no resultó de la mejor manera, ya que el equipo huanuqueño cayó goleado por 5-1 en Chimbote ante el Deportivo Sipesa. Cuatro fechas después, el uruguayo marcó su único gol en la temporada, en la victoria que León obtuvo por 0-2 frente a Sport Boys en el estadio Nacional, aprovechando el rebote tras un tiro penal que el mismo defensor se había encargado de cobrar y que el arquero rosado Julio Colina llegó a desviar en primera instancia. Aquel partido, jugado a estadio lleno por ser preliminar de un Cristal - Universitario, es recordado por haber dejado a los rosados en posición de descenso.

En el equipo que por entonces dirigía con éxito Ramón Quiroga, Machaín era titular indiscutido, formando una zaga central muy sólida con Raúl Mejía, delantero que ese año fue reconvertido en líbero por el ex golero. Precisamente, su llegada sirvió para repotenciar un plantel que en la primera parte del Descentralizado no cumplió un buen papel, pero que para el segundo semestre levantó mucho su nivel, tanto que llegó hasta la Liguilla que daba un cupo a la Copa Libertadores del siguiente año. Lo curioso es que en realidad Machaín no llegó a jugar demasiados partidos con sedas cremas: apenas un total de 14, pese a lo cual su pinta de vikingo guerrero es bastante recordada en Huánuco.

Gustavo Machaín defendiendo la divisa de León en el Descentralizado 1994. Acá aparece observando (al lado derecho) una acción dividida entre Sergio Salazar, José Luis Reyna y Germán Carty (Recorte: revista Estadio)De hecho, el zaguero jugó menos de lo esperado porque tuvo algo de mala suerte. Primero se lesionó en un choque contra Defensor Lima en el Heraclio Tapia, partido que debió abandonar a 10' del final cuando León ya había hecho sus cambios reglamentarios. Y después se vio perjudicado por su expulsión por doble amarilla ante Ciclista Lima, en el empate 0-0 por el partido de ida de la Preliguilla disputado en el Heraclio Tapia. Posteriormente, Machaín selló su despedida de Huánuco cuando contrajo una hepatitis que lo mantuvo alejado de las canchas por un tiempo y le impidió jugar la Liguilla.

Imperio contraataca

Luego del periodo de recuperación que pasó en su natal Uruguay, Machaín retornó al fútbol, y el destino lo hizo volver al fútbol peruano, aunque esta vez fue a parar a otra localidad: Cusco. Así, pues, el defensor llegó a calzarse la divisa de Cienciano, elenco al que arribó para la segunda parte del año. Como se recuerda, en 1995 el elenco imperial empezó la temporada al mando de Ramón Quiroga, pero este salió del club en la fecha 13. Y en las últimas dos jornadas de la primera rueda el equipo fue dirigido por Ricardo Kergaravat, argentino que tuvo que cumplir las veces de jugador - entrenador. Tras el receso por la Copa América, el uruguayo Francisco Bertocchi se enfundó el buzo rojo, y con él llegaron dos compatriotas suyos: el portero Ariel de Armas y el ya mencionado Gustavo Machaín. Con ellos, Cienciano alcanzó en una impresionante segunda rueda el protagonismo que no había tenido en años anteriores y que, a partir de entonces, lo convirtió en habitual candidato a los primeros lugares en los torneos locales.

El debut del defensa uruguayo con la escuadra imperial se produjo en la fecha 17 de aquel Descentralizado. Aquella vez, Cienciano derrotó por 1-2 en Chiclayo a Aurich/Cañaña, y Machaín fue reemplazado en el segundo tiempo por Sandro Cavero. Luego, en la jornada siguiente, el central también alineó en la victoria por 3-1 ante Unión Huaral, aunque fue sustituido por Joseph Pozsgai. A partir de entonces, el jugador charrúa alineó sin ser sustituido en todos los partidos hasta el final de la segunda rueda -formando pareja con Martín Duffoó-, y tuvo su momento cumbre en la fecha 22, un domingo 3 de setiembre: en el estadio Garcilaso, Cienciano caía por la mínima diferencia ante León -con gol de Carlos Cuya-, hasta que, sobre los 90', apareció el zaguero charrúa para, con un remate de larga distancia, sellar el 1-1 definitivo ante su ex club y, de pasada, convertir su segundo y último gol en suelo nacional.

Después de ese episodio, y luego de contribuir con la clasificación de Cienciano al Octogonal, Machaín fue relegado del plantel estelar y solo jugó seis partidos de los 14 que se disputaron; de hecho, solo fue titular en tres cotejos: ante San Agustín en la fecha 6 (derrota por 2-0), Melgar en la fecha 12 (2-0 en contra) y ante Cristal en la fecha 14 (caída por 3-0). Este cotejo ante los cerveceros, disputado un 20 de diciembre en el estadio San Martín, significó el último partido del defensor uruguayo en el fútbol peruano.

Regreso al oriente

Luego de su periplo por territorio incaico, Machaín regresó una vez más a su tierra, donde se enroló al Atlético Rentistas, que a finales de 1996 obtuvo el campeonato de la Segunda División. Instalado nuevamente en Primera, tuvo que luchar hasta el final con el cuadro de los 'Bichos Colorados' para mantener la categoría, y debió disputar un partido definitorio ante su ex club, Progreso, para definir su suerte. Rentistas se mantuvo en primera, pero Machaín no, ya que se incorporó para 1998 al club El Tanque Sisley de la Segunda División, y un año después se retiró como futbolista, cuando regresó al equipo con el que salió campeón uruguayo diez años antes: Progreso.

Tras dejar el fútbol, Machaín se dedicó a la dirección técnica. No obstante, actualmente es Coordinador General de las categorías juveniles de Danubio (Foto: rojos.com)Durante los últimos años de su carrera, Gustavo Machaín inició en paralelo la carrera de director técnico en algunas universidades de Montevideo a nivel juvenil. Por lo que apenas colgó los botines, ya contaba con la experiencia necesaria para empezar a formar futbolistas en equipos de su país como Central Español, donde estuvo entre 1999 y el 2001. Luego, laboró en Danubio desde el 2002 hasta el 2009, equipo al que llegó a dirigir en Primera División de manera interina en su último año.

En las últimas temporadas ha pasado de dirigir en la segunda división al Rocha FC uruguayo durante el 2009, a ser asistente técnico de Jorge Habegger en el Municipal de Guatemala el 2010, y asumió por poco tiempo como técnico interino ante la renuncia del entrenador argentino en el primer semestre de aquel calendario. En octubre de ese mismo año se incorporó a Peñarol como ayudante de un conocido nuestro, el uruguayo Manuel Gregorio Keosseián, quien dirigió a Universitario en 1994. Finalmente, en enero del presente año fue contratado nuevamente por Danubio, esta vez como Coordinador General de todas las categorías juveniles. En estos tiempos en que el equipo más representativo de Huánuco vive la resaca post Libertadores y no está muy cómodo con el desempeño de sus refuerzos extranjeros, es oportuno recordar a jugadores que, como Machaín, siempre pusieron esa dosis extra de lucha para revertir momentos duros, algo que seguramente el ex defensor uruguayo le inculca a los jovenes que hoy tiene a su cargo.

Composición fotográfica: Gian Saldarriaga / DeChalaca.com
Fotos: blogger.com, caprogreso.com, rojos.com
Recorte: revista Estadio

Comentarios (2)add
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escrito por Juanza , mayo 18, 2011
Me parece que Machain llego a jugar también por Cienciano, incluso yo recuerdo más su paso por el equipo cusqueño. Saludos.
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escrito por el yeye , mayo 12, 2013
Permitánme agregar algunos datos más sobre un gran profesional y gran persona. Su debut en primera división fue en Danubio, ascendido de juveniles por Luis Cubilla.
En su paso por Liverpool, fue Campeón de 2da. división logrando el ascenso en gran campaña.
En el Futures de Japón tuvo como compañero a Hugo Maradona, de ahí el rumor que Diego Maradona podía vincularse a ese equipo.
Abrazo !
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