Composición fotográfica: Aldo Ramírez / DeChalaca.comEl Descentralizado 2018 premió nuevamente a los clubes que mantuvieron a su técnico hasta el final de la temporada, pero también mostró un fenómeno particular: quienes destacaron fueron aquellos estrategas con mayor trayectoria y experiencia.
Mariano Elías | @marianoeliasfut
Redactor

Las cifras

- El técnico que más rindió: Mario Salas

- El técnico que más dirigió: Mario Salas y Pablo Bengoechea (48 partidos)

- El técnico que se fue más rápido: Carlos Leeb (3 partidos)

- Los que dirigieron a más de uno: Mario Viera (Sport Boys y Ayacucho)

- Los clubes que mantuvieron a un técnico: Sporting Cristal, Alianza Lima, Municipal, UTC, Sport Huancayo y San Martín

La fidelidad

Un hecho que sin duda llama la atención es que hasta seis clubes optaron por mantener al mismo estratega durante todo el año, cifra alta en comparación con los cuatro del Descentralizado 2017. En esta categoría casi todos los equipos clasificaron a torneos internacionales, lo que dejó en evidencia que mantener al técnico tiene una relación simple con el éxito deportivo, que puede ser tanto causa como consecuencia de los buenos resultados.

El ejemplo más claro es el de Sporting Cristal, que contrató a Mario Salas luego de un tambaleante 2017 y consiguió no solo el título, sino un notable puntaje en la tabla acumulada. El chileno conformó un equipo muy sólido desde el inicio hasta el final y, caso raro, se fue en un año tras salir campeón, como ocurrió en su momento con Mariano Soso. Fue sin dudas el mejor entrenador del año.

Pablo Bengoechea volvió a conseguir buenos resultados con Alianza Lima. (Foto: Pedro Monteverde / DeChalaca.com)

Por otra parte, los únicos técnicos que sostuvieron los procesos que arrastraban del año anterior también tuvieron relativo éxito: Pablo Bengoechea volvió darle regularidad a Alianza Lima, consiguió llegar a la final del torneo y clasificar a la fase de grupos de la Copa Libertadores. Franco Navarro es el entrenador que tiene más tiempo en un club peruano y, a diferencia del ‘Profe’, sí se quedará en UTC para volver a ubicarlo en zona de Copa Sudamericana.

Los otros casos son los de Marcelo Grioni -entrenador que ya demostró hace rato conocer el medio local- con Sport Huancayo y el de Víctor Rivera con Municipal. Ambos clasificaron a Sudamericana, aunque tuvieron situaciones inversas: mientras el equipo de Grioni se fue cayendo en el tramo final, el ‘Chino’ fue sostenido en el cuadro edil luego de un inicio tambaleante y logró levantarlo. Carlos Bustos, por otro lado, fue el ejemplo del tipo de gestión que tiene San Martín, que sí opta usualmente por conservar a sus técnicos.

La insuperable experiencia

¿Entre los casos de clubes que no le dieron continuidad a sus entrenadores, llama la atención que quienes llegaron y más éxito tuvieron fueron aquellos que tenían más experiencia y trayectoria. Lo de Hernán Torres al mando de Melgar fue lo más claro en este aspecto: de gran carrera en Colombia, suplantó a Enrique Maximiliano Meza, hizo al ‘Dominó’ el mejor equipo de la recta final y ganó el Torneo Clausura.

Mario Flores llegó a Binacional y logró el boleto a la Sudamericana. (Foto: Marcos Silva / Prensa Binacional)

Por otro lado, Mario Flores tomó a un descuidado Binacional y consumó su clasificación a la Sudamericana. Mario Viera llegó a Ayacucho y lo levantó para salvarlo del descenso y hasta hacerlo pelear por unas fechas el Clausura. Por último, Javier Arce, si bien no pudo revertir la crítica situación de Comerciantes, lo convirtió en un rival más duro.

El aprendizaje lento

Hubo también, por supuesto, casos contrarios a los resaltados anteriormente. Técnicos poco experimentados que llegaron en una situación compleja para sus clubes y que poco pudieron hacer para mejorarlos. En Boys, por ejemplo, el argentino Manuel Fernández reemplazó a Viera, pero se fue poco después al darse cuenta de la imposibilidad de sostener un proyecto a mediano plazo. En Comercio, Vivas consiguió levantar algo el rendimiento, pero tampoco pasó de luchar por no descender. Pero el ejemplo más claro de esta categoría es el de Rainer Torres, que tuvo la dura misión de hacerse cargo de un Rosario que venía en picada y que finalmente coincidió con su hundimiento.

La gran excepción en este rubro es la del chileno Nicolás Córdova, quien pese a tener poca experiencia, fue contratado por Universitario y tuvo la complicada tarea de salvarlo del descenso con un plantel nervioso y un clima aterrador. Si bien le costó al inicio, no solo cumplió con su objetivo, sino que levantó totalmente al equipo y casi lo lleva a Sudamericana.

Nicolás Córdova sigue en Universitario. Aunque en 2018 los números fueron complicados, los retos para 2019 parecen ambiciosos. (Foto: Prensa Universitario) 

Casos como el de Córdova son interesantes para demostrar que entrenadores inexperimentados pero bien capacitados sí pueden conseguir buenos resultados en el fútbol peruano si se les logra sostener. Sin embargo, el 2018 nos demostró al mismo tiempo que, si un club está en una situación extrema y ya prescindió de su técnico, parece ser la mejor apuesta optar por la trayectoria e ir a la segura. 

Composición fotográfica: Aldo Ramírez / DeChalaca.com
Fotos: Pedro Monteverde / DeChalaca.com, Prensa Universitario, Marcos Silva / Prensa Binacional


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