Composición fotográfica: Aldo Ramírez / DeChalaca.comSalvatore Schillaci entró por la ventana a Italia 1990 y terminó como el máximo artillero del Mundial. Sin embargo, no es cierto que antes del torneo haya sido un desconocido, como usualmente se cree. DeChalaca desmitifica eso con motivo del cumpleaños 50 del 'Totó'.

“Nadie en Italia desconoce quién es ‘Totó’ Schillaci. Un personaje anónimo hace escasamente tres semanas, que ha condenado a la mediocridad a los astros anunciados para la competición. Es simplemente una consecuencia de la magia del Mundial. De la magia del fútbol”. La frase corresponde al diario La Vanguardia, y fue publicada durante el desarrollo de la fase de grupos de Italia 1990. Y es que Salvatore no era un ídolo en su país -ni siquiera asomaba como un candidato a serlo-, pero su carrera estaba en franco ascenso, y ya empezaba a hacerse notar.

Antes de llegar a la Juventus, Schillaci tuvo una interesante paso por el Messina (Cromo: Panini)‘Totó’ empezó a jugar en un humilde club de su ciudad natal, el Amat Palermo. Cuando cumplió 18 años, en 1982, firmó por el Messina, que en ese entonces estaba en la Serie C-2 (un dato curioso es que los tres ascensos de la Serie B de ese año los ganaron AC Milan, Lazio y Catania, y los tres primeros puestos de la Serie A correspondieron a la AS Roma, Juventus y el Inter -en ese orden-). En 1986-1987 su club al fin apareció en la B (compitiendo con clubes como Genoa, Lazio, Parma o Cagliari), y Schillaci marcó apenas 3 goles (el año anterior, en la C-1, había anotado 11). Nada por resaltar aún.

Sin embargo, el despegue de ‘Totó’ empezó en la temporada siguiente. Si bien al Messina no le fue bien -se ubicó en el puesto 12 de 20 equipos-, Salvatore ya no era un NN: los 13 tantos que anotó le permitieron ser el cuarto mayor artillero del ascenso italiano. A sus 24 años, comenzaba a despertar el interés de otros equipos. Más aún porque en la siguiente campaña, 88-89, su registro subió a 23 goles en 35 partidos: a un año del Mundial, ya se sospechaba de su capacidad goleadora.

Más sabe por ‘Vieja’…

En Italia se le presta mucha atención al ascenso. Por eso, no sorprendió que la mismísima Juventus de Turín se fijara en el máximo goleador de la Serie B anterior. El 27 de agosto de 1989, ‘Totó’ debutó en la Serie A en el empate 1-1 de Juventus y Bolonia en Delle Alpi, y a la semana siguiente, el 3 de setiembre, anotó sus dos primeros goles en la máxima categoría, en la goleada por 4-1 de la Vecchia Signora en su visita al Verona.

Esa temporada, Schillaci sumó 15 tantos y fue el cuarto goleador del torneo, por detrás de Marco van Basten (19), Roberto Baggio (17) y Diego Maradona (16). Es decir, a dos meses del inicio del Mundial, no se podía decir que era un desconocido o que no se había ganado su convocatoria.

Los dejó chiquitos

Andrea Carnevale (del campeón Nápoli) y Gianluca Vialli (Sampdoria) partían como los delanteros titulares de la azzurra. Ambos arrancaron ante Austria, en el debut mundialista, pero el 0-0 no se rompía en el Olímpico de Roma. A los 75 minutos, el DT Azeglio Vicini mandó al ‘Totó’ a la cancha, y a los 79’ puso el 1-0 definitivo. Contra Estados Unidos (1-0) volvió a entrar en el segundo tiempo, y en el tercer partido de la fase grupos al fin se adueñó del titularato: anotó el primer gol de Italia, en el 2-0 ante Checoslovaquia.

De ser un atacante poco conocido, Schillaci se hizo un nombre en el fútbol italiano y la selección (Foto: Imago)

Schillaci volvió a dejar su sello en octavos de final (ante Uruguay), cuartos (ante Irlanda), en semifinales (con Argentina) y en el partido por el tercer puesto (su único tanto de penal, ante Inglaterra). Así superaba los cinco goles del checoslovaco Tomáš Skuhravý y se consagraba como el máximo goleador del Mundial.

Se le acabó la batería

Curiosamente, Schillaci no volvió a brillar post Italia 1990. En las dos siguientes temporadas que jugó en Juventus apenas anotó 11 goles, y esa misma cifra alcanzó en Inter de Milán entre 1992-93 y 1993-94. Después del neroazzurro, ‘Totó’ decidió emigrar al Júbilo Iwata de Japón, donde se retiró en 1997.

Otra de las curiosidades que dejó su carrera es que nunca pudo ganar la Serie A. Sí obtuvo la Coppa Italia de 1990 con Juventus, y ese año también ganó la Copa UEFA (torneo que cuatro años después repetiría con el Inter). Sus seis primeros goles con su selección fueron en un Mundial (solo anotó uno más, el 5 de junio de 1991 en la derrota por 2-1 ante Noruega, en un amistoso), y su promedio con la ‘Azzurra’ fue de 0,44 tantos por partido. Fue un oportunista del gol, un cazador, que supo brillar cuando su país más lo necesitó. Y por eso se ganó un lugar en la historia grande del fútbol.

Composición fotográfica: Aldo Ramírez / DeChalaca.com
Cromo: Panini
Foto: Imago

 


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