Composición fotográfica: Aldo Ramírez / DeChalaca.comGoles: Cristian Riveros 10' (PAR); Christian Ramos 49', Édison Flores 71', Christian Cueva 79', Édgar Benítez 84' autogol (PER). Arbitró: Patricio Loustau.

El Capo: Christian Cueva

Es el hombre del momento en Sao Paulo y hoy se enfundó el traje de figura colosal en la selección nacional. El '10' organizó, distribuyó y generó a placer para un Perú que fue largamente superior a Paraguay en el balance de los 90'. Un fantástico segundo tiempo fue la clave para esta victoria merecida, que tuvo en Cueva al mejor exponente de un colectivo pletórico. La asistencia para el tanto de Édison Flores y su gol -desparramando a Diego Barreto- fueron el corolario de una actuación formidable.

La Pizarra

Si los juegos son partidas de ajedrez pues hoy se podría decir que Ricardo Gareca diseñó una jugada maestra con ese 4-2-3-1 que le dio rasgos competitivos a Perú. Y es que todas las invidualidades de la blanquirroja anduvieron en un nivel alto, demostrando que este proceso ya logró afiatar ciertos automatismos dentro de un libreto definido. Así, aquel 4-trapecio-2 del 'Chiqui' Arce apenas pudo dar resistencia en los primeros 45'. Lo que vendría después sería la hecatombe guaraní: entre una sucesión de errores propios y una hegemonía absoluta del rival en la cancha se consumó una de las jornadas más negras en la historia del balompié paraguayo.

Kazuki Ito: Patricio Loustau

- Jornada aprobatoria para la cuarteta argentina en el Defensores del Chaco, logrando no incidir en el resultado final y asegurando la fluidez del trámite.

La Ficha

Composición fotográfica: Aldo Ramírez / DeChalaca.com


Comentarios (2)add
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escrito por Cristian chavez , noviembre 11, 2016
Qué poco análisis. Había olvidado la página, pero ya recordé por qué lo hice. Saludos.
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escrito por javier rubén Medina Dávila , noviembre 11, 2016
Si el resultado hubiera sido 1-0 a favor de Paraguay, se estaría diciendo que el culpable de todo en estos momentos sería el árbitro Loustau, por no invalidar el juego cuando la pelota salió hasta dos veces antes que cedieran el pase gol de los guaraníes, que en realidad es más responsabilidad del defensor peruano al no apretar la marca hasta escuchar el pitazo del árbitro. Errores increíbles en un jugador de selección, como ese, son los que nos tienen en la posición que nos ubica en la tabla. Con Bolivia comenzó con los jugadores de la barrera que torpemente se abrieron en el momento del tiro libre. Después los bolivianos se nos vinieron encima. El peor partido, tal vez por la altuira, pero injustificable teniendo en Perú todos los climas. Con Chile, les cedimos todo el medio campo y todo el espacio para que ellos hicieran su juego rápido y sorpresivo, hasta que consiguieron el gol del triunfo. Perú siempre ha esperado ir perdiendo para exhibir cierta agresividad. Igual fue con Paraguay, solo que esta vez hubo efectividad, aunque incluso en el gol de Flores se estuvo a punto de fallar por un inexplicable afán de querer parar primero la pelota cuando solo era cuestión de empujarla en primera luego de la gran jugada de Cueva. Si ven bien el video, Flores demora décimas de segundo para acomodarse al recibir un pase hecho de gol, y lanza la pelota casi incómodo, afortunadamente sin que el defensor llegara con la suficiente fuerza para desestabilizarlo y fallara el tanto. Por esas mismas dudas no se anotaron en otras circunstancias de gol cantadas que tuvo Perú a su favor, sobre todo en el primer tiempo. Esta vez, pese a las incosistencias técnicas de siempre, todo nos fue a favor, más por la noche negra que tuvieron los paraguayos. Lo bueno es que ya no se abusa del pelotazo ni de la pelota dividida, por lo menos no contra los guaraníes, y tiene que ser mérito de Garecca el haber convencido a los jugadores de que tengan más confianza en el dominio de sus pies, sobre todo entre los más hábles, como lo demostró Cueva en su gol, cuando le ganó la jugada al arquero y la defensa completa al bajar magistralmente la pelota larga que le puso Corzo, porque así obligaba esa cirecunstancia particular del juego. Eso, más la experiencia adquirida al enfrentar a los más técnicos del mundo, como son los brasileños, le dio la confianza para controlar un balón difícil dibujando una jugada magistral que le dio todas las ventajas para eludr al arquero rival y luego colocar con frialdad la pelota en el arco, incluso aprovechando en ese instante el afloje del defensa que prefirió reclamar la mano que en buena hora no se la cobraron, porque le chocó en el cuerpo ante el rebote que quiso darle Romero. El triunfo es inobjetable, pero no debe ser enceguecedor, sobre todo porque aun cuando apabullamos no desaparecen esas inpeptitudes infantiles que hasta el momento nos están costando la clasificación. ¿Que se le puede ganar a Brasil? ¿Quién dice que no? Un partido es un partido, una historia que se viene con otra historia. Ellos están en alzada, nosotros también. Ellos tienen sobrada técnica, velocidad, potencia y jugadores cotizados en extremo frente a los nuestros, que también tienen su técnica, pero no siempre la potencia ni el mismo equlibrio para mantenerse en pie en los instantes del roce y con frecuencia pierden la concentración, sobre todo si se subestiman ante el rival. Si lo hacen, estamos perdidos. Necesariamente el técnico tendrá que buscar cómo cortar los circuitos al eje brasileño, o dejarlo rotar delante de una muralla blanquiroja que no debe permitir que pase la pelota; y cuando la recuperemos, conservarla mejor que si fuera oro, hasta encontrar el vacío por dónde dirigirla para el disparo al arco. Hay que hacerles sentir que la mira peruana está en la valla visitante, del mediocampo hacia arriba. Nuestro mejor potencial es, justamente, la delantera; igual que Brasil, solo que ellos son letales si les dejas apretar el gatillo. Deben sentir que no pueden subir así nomás a sus laterales, porque un peruanito comocualquiera de los Cuevas les puede hacer daño. Ya se lo hemos hecho en la Copa América Centenario. ¿Que fue con la mano? Sí, pues, pero eso duele más, y hay que recordárselo con los cinco dedos de furia... De los pies de nuestros jugadores.
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