Foto: EMPICS

Durante 119 minutos, Croacia y Turquía habían alternado esporádicas emociones. Pero la magia se apoderó de los instantes finales de la prórroga. Los croatas pegaron primero con Klasnic (119’) y Senturk consiguió el milagroso 1-1 a los 122’+. En los penales, Rüstü reivindicó un error y le atajó el disparo definitivo a Petric. Turquía será rival de Alemania en semifinales.

Fotos: EMPICS

De más estaría criticar los discretos 119 minutos iniciales, lapidar el conservadurismo de ambos bandos o preguntarse si no fue acaso Croacia el que mereció un poco más de suerte. Hay imágenes que destruyen las palabras: la euforia de Klasnic y Sentürk dándole vida a sus respectivos equipos al borde del pitazo final. Y hay manos que construyen esperanzas: las de Rüstü y su desagravio en menos de 10 minutos. Turquía ha pasado a semifinales.

 
Nico Kovac y Srna quieren quitársela a Tuncay Sanli. Croatas y turcos no se dieron tregua alguna (Foto: EMPICS)¿QUÉ SORPRESA?

Hubo en la previa quienes los encasillaban como los modestos cuadros que aspiraban a convertirse en la revelación de la Euro. A ser, más o menos, el enemigo menor de otros equipos ya recorridos en laureles.

Pero ni Croacia ni Turquía eran (son) eso. Detrás de ellos ya hay una respetable carga de logros. Y no a nivel continental, sino mundial. Nadie puede olvidar sus respectivos terceros puestos en Francia '98 y Corea-Japón 2002, ni su reputación de aguafiestas de los más "pintados".

Quisieron los penales que solo uno de ellos se convirtiera en la potencial amenaza de semifinales. Ante Alemania, Turquía tendrá que sacar cara por los pequeños.

 
Klasnic celebra su gol, cuando todo hacía indicar que el final sería muy distinto (Foto: EMPICS)EL RELOJ

El partido parecía tener una historia circular. El primer tiempo había sido anodino. Croacia y Turquía salieron a medirse a desmedro del espectáculo. Apenas un disparo al travesaño del batallador Olic remeció la pasividad imperante.

En el segundo, los croatas asumieron el dominio e inquietaron repetidamente a Rustu. Consumado el 0-0 de los 90’, la primera parte de la prórroga mostró a una Turquía mucho más incisiva; tanto, que recién a los 95’ un disparo de Tuncay se convirtió en la primera intervención del arquero croata Pletikosa.

En los últimos 15’ parecía que se volvía a lo del inicio: pases de un lado a otro, dosificación de energías, miedo a arriesgar. Hasta que, a los 119’, un error de Rustu rompió el círculo.

Modric forzó un balón que se iba al córner, vio que el arquero turco cometía el desacierto de abandonar su valla, giró y puso el balón perfecto a la cabeza de Klasnic. El destino parecía consumado e inamovible.

Lo increíble: Semih Sentürk celebra su gol en la agonía absoluta del partido (Foto: EMPICS)Pero llegó el segundo minuto de prórroga (de la prórroga) y un balón que pudo haberse perdido en cualquier confín de intrascendencia (un lateral, por ejemplo), rebotó en la zaga croata y cayó en la zurda de Senturk, que le dio al balón como quien dispara su última bala. A Pletikosa no le quedó más que oír el rugido de la tribuna turca.

 
A DURAS PENAL

El golpe final remeció toda la estructura psicomotriz de los croatas. En los penales estuvieron idos y desacertados. Modric y Rakitic la tiraron fuera. Srna forzó el milagro, pero Petric se encontraría con las reivindicativas manos de Rüstü. Los turcos, en cambio, fueron infalibles: Turan, Sentürk y Altintop celebraron el rápido desenlace de los doce pasos. Sin mayores agonías. Con el vértigo empujando las almas. Y con las ganas de que llegue el martes para transformar su esfuerzo en hazaña.

 
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La ficha del partido

¿Qué récord le arrebató Turquía a Croacia en el instante final?

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