Ilustración: Lenin Auris / DeChalaca.com 

En un año en que el fútbol femenino se puso en pie de lucha por conseguir visibilidad, una de las principales voces que enarboló esa demanda ha sido alguien con autoridad plena, a partir de su fútbol y goles. Cindy Magalí Novoa Díaz (Cajamarca, 10 de agosto de 1995) brilló con Universitario y fue lideresa dentro y fuera del campo.

Sucede que ella siempre hizo notar lo que no se veía. En Achamal, el centro poblado donde creció, en el remoto distrito amazonense de Chirimoto, la única distracción posible para niñas y niños era patear un balón. Jugaban en equipos mixtos y por eso ella estaba acostumbrada a las marcas más férreas y los cruces con total rigor. Pero iba al frente, como cuando decidió dejar la posición de zaguera central para marchar más adelante y comenzar a amagar y crear desde primera línea; la '10' le calzaba bien y su lugar estaba en la organización del juego.

Así llegó primero la chance de vestir la camiseta de Universitario en paralelo con la primera experiencia blanquirroja, con la Sub-20. Pasó también por Sport Girls y Deportivo Talleres, pero estaba claro que la crema le acomodaba y este 2019 llegó para catapultarla al primer plano. Primero en los Juegos Panamericanos, como ancla de una selección que más allá de los resultados empezó a gestar una conexión con el público. Y luego en el Campeonato Nacional Femenino, ese certamen que ha sido una especie de tabla de salvación para una 'U' golpeada en lo deportivo a partir de lo institucional y que ha encontrado en sus muchachas el camino para sonreír en medio de las dificultades. Con el equipo que rebasó el centenar de goles y que tuvo a Novoa como su creativa principal, golazo a las comadres incluido en el clásico que definió el título Regional, y con todas las luces puestas como bolo fijo en el octogonal definitorio. Porque Cindy es, hoy, el estandarte de una garra que ellas también reivindican.

Ilustración: Lenin Auris / DeChalaca.com