• Y LLEGÓ EL MOMENTO. Instante preciso en el cual Villalta marca el primer gol del partido pese a tener la marca de Darío Rodríguez. (Foto: AP)
  • ALISTA EL FESTEJO Paolo Guerrero inicia los festejos con Villalta tras el primer gol peruano. (Foto: AP)
  • NO SE CANSÓ DE PELEAR. Juan Carlos Bazalar y Fabián Canobbio luchan un balón en la mitad de la cancha. El ‘Juanca’ pareció tener cuatro pulmones ese día. (Foto: AP)
  • LLENO DE ENVIDIA. Lugano contempla cómo la escuadra peruana festeja una de sus conquistas. Aquel día no le salió nada a la defensa charrúa. (Foto: AP)
  • ALEGRÍA CONJUNTA. Alberto Rodríguez abraza a Villalta y lo felicita por su conquista, la primera de Perú en el encuentro. (Foto: EFE)
  • EL JUEGO DE LA FOCA. Farfán persigue a Diogo y no lo deja salir tranquilo de su campo. (Foto: EFE)
  • LUCHA DE REFERENTES. Pizarro y Diego Lugano luego de disputar un balón dividido. (Foto: EFE)
  • PINTA DE CAPITÁN. Pizarro trata de sacarse la marca de Fabian Canobbio. Fue una lucha intensa. (Foto: AFP)
  • LA ESPERA LO DESESPERA. Pablo García intenta robarle la pelota a Santiago Acasiete, no obstante,   Alberto Rodríguez sale en auxilio de su compañero. (Foto: AFP)

 

La frecuencia: Nos miran sobrados

Desde el estadio Metropolitano de Mérida, llegamos con la esperanza intacta de que el debut de nuestra selección fuera provechoso ante Uruguay, el favorito para todas las casas de apuestas. Nuestras últimas actuaciones evidenciaron que somos una selección a la que le cuesta ganar. Esto se reflejó en los únicos tres amistosos con Uribe -pese a la victoria de 2-1 a Ecuador en Madrid-, por lo que la llaga de una eliminación mundialista más solo se podía cerrar con una victoria. No obstante, algunos hechos extra futbolísticos tras la gira en Japón, hicieron mermar la credibilidad del conjunto incaico, esa que solo se dedica a las juergas y sin amor por la camiseta.
 
Con todo, ya una vez instalados en el escenario deportivo, la sensación general era evidente. Por un lado, el hincha peruano alentaba a pesar de todo; por el otro, un aire de superioridad se reflejaba en la fanaticada charrúa. Sin embargo, tuvieron que hacer ‘puchero’ ante cada grito de gol teñido de rojo y de blanco. No es broma, dimos el ‘batacazo’ en el partido inaugural de la Copa: un categórico 3-0 fue el epílogo de lo bien que jugó y gustó la selección. Cuando algo acabo, otras cosas surgen. Se nos ocurre que si el fútbol peruano da para presentaciones como esta con un fútbol moderno, tal vez se puede hacer una página web especializada en el tema. Y que sea de una calidad que esté a la altura de un fútbol así de increíble. Podría llamarse DeChalaca.com.

La pizarra: Si eres mejor que yo, hazme un gol

Uribe planteó un partido donde mejor le acomodaba a Perú: un 5-3-2, solo con centrales en el fondo (Rodríguez, Villalta, Acasiete, Galliquio y Vílchez); así contrarrestó la labor ofensiva de Forlán y Vicente Sánchez. En el medio, Bazalar se quedaba a cargo de la contención, sujetado por el apoyo de Pedro García por derecha y Farfán por el otro extremo, que fungía la mayoría de las veces como armador. De hecho, fue él quien se puso el equipo al hombro. Arriba, Pizarro y Guerrero piloteaban la armada peruana; Claudio en ocasiones retrocedía para pedir el balón y Paolo se metía como ‘9’ neto. Por su parte, la oncena que Tabárez mandó al campo se paró con un 4-línea-2: Carini bajo los tres palos, Diogo y Darío Rodríguez por derecha e izquierda respectivamente, teniendo como centrales al capitán Lugano y Godín. En la volante de contención estuvieron Diego Pérez y Pablo García y en la labor de creación a los dos Fabianes: Canobbio y Estoyanoff. En la delantera, los ya nombrados Forlán y Vicente Sánchez.

Los cambiazos: Sentimientos encontrados

Las variantes que utilizó el ‘Diamante’ surtieron efecto. Mariño le dio más movilidad y vértigo al medio, además se entendió bien con la ‘Pantera’ Mendoza cuando entró . El ingreso de De la Haza por la ‘Foquita’ fue para equilibrar la contención y darle más apoyo a Bazalar. En tienda celeste, los cambios no le funcionaron, salvo el reemplazo de Canobbio por el ‘Cebolla’ Rodríguez al inicio de la complementaria, que le dio más impulso a una escuadra que parece extrañar a Álvaro Recoba.

El capo: Jefferson Farfán

El hombre del PSV jugó como los dioses, siendo el futbolista que echó a andar a su equipo con una calidad que ya no sorprende a nadie. El ex Alianza fue pieza clave de un tridente que se empieza a mostrar letal: junto a Pizarro (Chelsea) y Guerrero (Hamburgo), hay contundencia en el ataque.

El extraviado: Fabián Cannobio

En un equipo que decepcionó en todas sus líneas, la actuación de Fabián Cannobio fue para el olvido, por lo que tuvo que ser cambiado por el ‘Cebolla’ Rodríguez al comenzar el segundo tiempo. Ese ingreso le lavó en algo la cara a esta penosa presentación uruguaya.

Jailaits

Feo pero sabroso: Así fue como a los 27’ el ‘Oso’ Villalta entró con todo al área charrúa para meter ese cabezazo que se coló en el arco de Carini. Era el primero de la esperanza, el del sí se puede.

Poco serio: Tras el gol, Uruguay se fue en pos del empate, lo que propició el contragolpe peruano. Fue a través de esa fórmula que llegó el segundo gol pero el juez de línea, el venezolano Porfirio Chuelio, levantó el banderín por un ‘offside’ inexistente. Hay que precisar que esto es un detalle no menor: en un certamen continental no se puede colocar a un juez de línea de un país cuya selección está en el mismo grupo del partido que está dirigiendo.

Borrego de la buena suerte: Mariño ingresó a los 57’ y no pudo tener una mejor presentación: en otro contraataque blanquirrojo, Farfán le cedió la pelota, y ante una defensa mal parada el ‘Burrito’ despidió un mazazo inatajable para el meta uruguayo.

Para terminar con el fantasma del 2-0: Perú se encontraba con un marcador complicado de manejar. Casi siempre dicho score generaba demasiada confianza, lo que hacía que nos empataran o terminen por voltearnos. Sin embargo, a los 88’, Guerrero puso cifras definitivas para tranquilizar a los peruanos que mantuvieron la fe en este equipo; este nos dio una alegría y la ilusión de volver a verlo en un mundial.

Fotos: AP, EFE

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