Foto: elcomercio.com

Venezuela dio la sorpresa de la fecha al derrotar 0-1 a Ecuador en Quito y algunos presienten que puede ser un serio candidato. Más que ensayar algún vaticinio -que sería irresponsable con tan poco de jugado-, es necesario analizar sobre qué base se apoya el despegue venezolano de los últimos tiempos y si el proceso que encabeza Páez puede realmente llegar a más.

Ganar en Quito no es fácil ni habitual. Los últimos tres procesos eliminatorios lo confirman: en ellos, Ecuador solo sumó dos derrotas (0-1 ante Colombia en 1996 y 0-2 ante Argentina en 2001) y convirtió a las alturas quiteñas en un fortín casi inexpugnable. Por ello, además de ser su primer arranque eliminatorio con victoria, el triunfo de Venezuela ha adquirido ribetes históricos.

 

Andrés Rougá marcando a Edison Méndez. Venezuela hizo historia en Quito (Foto: elcomercio.com)Es cierto. Si existe una verdadera revolución en Venezuela, esa es la del fútbol. El equipo de Richard Páez, que suma su tercer proceso con la ‘Vinotinto’ (reemplazó al argentino José Omar Pastoriza a mitad de la eliminatoria a Corea-Japón 2002), ha puesto como tema de discusión el traspaso del membrete de "patito feo" del continente. Gracias a los grandes méritos que ha hecho Bolivia para ocupar tan deshonroso lugar, la  selección peruana se encuentra provisionalmente a salvo, aunque con las perspectivas dirigenciales que el fútbol tiene en el país, sería recomendable no hacer mofa de la precariedad futbolística del vecino del Altiplano. Lo que queda claro es que Venezuela ya no es solo un rival digno y respetable: en algunos casos, ha demostrado que también puede ser temible.

 

No obstante, sería jugar a la clarividencia afirmar que Venezuela va a pelear la clasificación. Existen dos corrientes distintas de opinión sobre lo que puede hacer el seleccionado venezolano en esta eliminatoria. Antes de abordarlas, sin embargo, sería recomendable prestar atención a un dato fundamental: la actual selección Venezuela no es una nueva camada futbolística. La mayoría de jugadores tiene dos, y hasta tres (Vera y Vallenilla alternaron en el proceso de Francia 1998) eliminatorias encima. Véase la edad de los futbolistas venezolanos que arrancaron ayer en el triunfo en Quito: Renny Vega (27 años), Luis Vallenilla (33), José Manuel Rey (32), Alejandro Cichero (30), Andrés Rougá (25), Luis Vera (34), Miguel Mea Vitali (25), Ricardo Páez (28), Jorge Rojas (30), Juan Arango (27) y Giancarlo Maldonado (25). El promedio es de 28,7 años.

 

Sobre esta perspectiva descansan las dos vertientes que se mencionaron líneas antes.

 

José Manuel Rey es uno de los principales referentes del actual seleccionado venezolano (Foto: elcomercio.com/AP)La corriente “optimista” señala que los actuales jugadores del seleccionado venezolano ya han alcanzado la madurez suficiente para enfrentar desafíos mayores. Es decir, ya se encuentran curtidos. Están plenamente convencidos que el proceso de Richard Páez, al que tanto apoyo se le ha dado, ya puede materializar frutos con una primera participación en un mundial. Aunque las comparaciones son odiosas, el proceso llanero es, para muchos, similar al que encabezara Juan Carlos Oblitas para las eliminatorias a Francia 1998, en el que la selección peruana fue protagonista luego de dos eliminatorias traumáticas. Con la diferencia, claro está, de que el proceso de Oblitas se vio truncado, mientras que el de Páez ha encontrado suficiente respaldo, tanto dirigencial como periodístico.

 

¿Podrá Venezuela repetir esta imagen en un mundial? (Foto: EFE)De otro lado, la corriente “pesimista” señala que estos futbolistas venezolanos ya han llegado a su tope; resaltan el gran trabajo realizado y la ostensible mejora futbolística, pero dudan que puedan estar preparados para afrontar instancias más decisivas. Ponen como ejemplo la actuación del equipo en la última Copa América, que si bien no calificaron de “mala”, no pudo mostrar a un equipo anfitrión lo suficientemente consolidado para aspirar a proezas mayores. El triunfo en Quito no necesariamente va a cambiar su parecer, tomando en cuenta que en las anteriores eliminatorias el equipo de Páez supo sacar también triunfos resonantes en condición de visitante -recuérdese el 0-1 en Barranquilla y el histórico 0-3 frente a la selección uruguaya-. Esta corriente opina que el actual proceso eliminatorio debe servir para la progresiva inclusión de la siguiente hornada de jugadores venezolanos, que ellos auguran más prometedora que la actual, y sostiene que el proceso en realidad debe mirar hacia el 2014, ya sea con Páez o sin él. Para concebir la verdadera revolución, según ellos, se necesita tiempo y paciencia.

 

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