En La Paz, Bolivia dio el campanazo y dejó el último lugar en las Eliminatorias Sudamericanas. A puro coraje, derrotó 4-2 al líder Paraguay, al que el oxígeno se le acabó muy temprano. ¿De quién es ahora la cola? Bingo: de una selección blanca y roja. ¿Más pistas? La que representa a un país de las maravillas en el cual el fútbol es dirigido por quienes nadie quiere que lo dirijan. 

Foto: ABI

La ficha del partido

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Emotivo resultaba ver el esfuerzo de las once camisetas verdes esta tarde de miércoles sobre el gramado del Hernando Siles. Sobre todo, porque esta Bolivia de 'Platiní' Sánchez de fútbol tiene poco o nada. Dista años luz de las épocas en que su técnico jugaba con Etcheverry y compañía, y es incluso inferior a las versiones de las dos últimas Eliminatorias. Pero le sobra, en cambio, tesón en cuotas incalculables. Un amor propio francamente envidiable por otros equipos que se dejan golear sin atenuantes, y que hoy le alcanzó para bajarse nada menos que al puntero Paraguay.


Extraordinaria definición de Botero por encima de Villar para marcar el primero (Foto: ABI)FÚTBOL EMBOBADO

La televisión peruana no trajo el cotejo en directo, por lo que las señal vía internet de China Sports fue el mejor camino para observar al líder de la Eliminatoria perder su invicto en las alturas de La Paz. Porque Paraguay, ciertamente, tuvo buena parte de responsabilidad en la derrota que sufrió, ya que se reencontró con las pesadillas que más lo han asolado en tiempos recientes, y que tienen que ver con el arco.

En la ausencia de Justo Villar, la afición guaraní encontró explicaciones para la eliminación del Mundial 2006, cuando el golero quedó fuera de combate en los instantes iniciales del debut ante Inglaterra. Y también para la estrepitosa goleada ante México que lo dejó fuera de la última Copa América, cuando expulsado Aldo Bobadilla se debió recurrir al tercer meta Joel Zayas, quien se comió tres tantos. Esta vez, en La Paz, Villar otra vez estuvo ausente por una lesión contraída sobre el final del partido jugado el domingo ante Brasil, y vaya si se hizo extrañar.

Lo reemplazó otra vez Bobadilla, quien se comió completo el segundo gol boliviano, conseguido a través de un remate violento de Ronald García que se le escurrió de entre las manos y se metió por su primer palo. Luego, ante un nuevo disparo de media distancia de García, cedió un rebote en forma inocente al medio del área que Joaquín Botero, cazabolas si los hay por esta parte del mundo, mandó al fondo para el tercero. Gatty Ribeiro supera a Vera. Como siempre, el carrilero boliviano fue rapidísimo por la derecha (Foto: ABI)Y en el cuarto tanto verde, ni siquiera vio el remate de Marcelo Martins colarse otra vez por el primer palo. Para remate, en el único tanto en el que el golero no tuvo injerencia directa, el primero, quedó muy mal parado cuando Botero recogió el balón hacia detrás y le aplicó un sombrerito de media vuelta al mejor estilo de Winning.


ALGUNOS METROS SOBRE EL NIVEL DE LA COLA

Paraguay, por cierto, careció de reacción más allá de los errores de su arquero. Apenas el corazón de Claudio Morel para pelearlas todas, que parecía bombear más sangre que los del resto de sus compañeros. El oxígeno se le acabó rapidísimo, prueba de que cuando Martino decidió renovar el ataque sustituyendo a Cabañas -juega en México, por lo que el cansancio pareció arrastrarlo del partido del domingo ante Brasil- y 'Tacuara' Cardozo, los ingresantes Roque Santa Cruz y Nelson Haedo le dieron los descuentos al aprovechar sendos gruesos errores de la zaga boliviana.

Abdón Reyes fue otro destacado en Bolivia. Acá pasa por encima a Morel (Foto: ABI)Sucedió que el local, amén de esos defectos estructuralees que tiene, se fajó por pegar todo el partido. No atacó durante una parte específica del juego y luego rotó el balón; presionó los 90 minutos, con un García que se comió la cancha en la primera parte y, luego de su salida en el entretiempo, fue soportado por los Reyes, Abdón y Leonel, para cargar con el peso del equipo. Gatty Ribeiro hizo su parte en el carril derecho, como cada vez que Bolivia juega en La Paz, y por ese lado llegaron los principales intentos locales.

Bolivia ha dejado la cola para cedérsela a quien la merece, porque si bien el fútbol altiplánico hace las cosas tan mal como el peruano en materia organizativa -quizá nunca tanto-, una selección que cuenta con muchos menos talentos individuales ha sabido suplir con empeño esas carencias. Como para monopolizar las primeras planas de la fecha 6 con una victoria sobre el hasta ahora mejor equipo de las Eliminatorias, y opacar a los que hacen noticia por escandalosas goleadas en contra.

 
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