Brasil y Argentina aburrieron en un encuentro que tuvo como protagonista a Lionel Messi por su verticalidad y peligro. Más allá del 0-0 final, hubo poco de los verdeamarelhos, contrarrestados por un planteamiento táctico inteligente que los llevó a sumar pifias en una hinchada que, de momento, ve desde el cuarto puesto cómo otros roban protagonismo continental.

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La ficha del partido

Fotos: EFE, SARRAF

Para quienes pensaron que el partido entre Brasil y Argentina sería lo más calcable de estas latitudes a lo que se viene viviendo en la Euro 2008, el choque de esta noche les dio una ingrata y amarga sorpresa. Dos conjuntos aletargados y sin ganas de hacerse daño se presentaron en Belo Horizonte para dormir a la hinchada que pidió, a viva voz, el fin del ciclo Dunga a lo largo de los noventa minutos.

 
Messi se robó los mejores aplausos en el 'Mineirao'. Acá la lucha con Juan (Foto: EFE)POCO PARA TEMER 

Desde el arranque, la hoy fútil potencia de Adriano y la confusión mental de Robinho no le dieron la claridad necesaria a una oncena brasileña obligada a ganar para convencer a su malacostumbrada torcida de que nunca pierden de vista el trono continental. Al parecer, la lógica del súper ‘Scratch’ no se ha dado cita aún en esta Eliminatoria, y Brasil la pasa mal. Claro está, para sus estándares.

Argentina, por su parte, tampoco brilla como debiera. Luego del soso empate frente a Ecuador, los de Basile llegaban al superclásico sudamericano con ganas de regresar a la primera plana. En la zona posterior, Argentina cimentó una solidez loable a partir de los pies de un Fernando Gago y un Javier Mascherano a quienes la experiencia europea los ha dotado de una madurez futbolística trascendental.

Cruz hizo poco en el ataque argentino. Aquí la domina frente a Lúcio (Foto: SARRAF)De ahí en más, fueron los benditos pies de Messi y las ocasionales pinceladas de Riquelme las que dieron color al cotejo. Si por momentos parecía que el partido tendría instantes de ida y vuelta intenso, las ordenadas líneas argentinas se encargaban de negárselos al público. Con Julio Cruz desde el inicio, el mensaje de la visita fue claro: menos explosión y más contención. Más táctica, menos fútbol.

 
COSAS DE PULGA 

Ambos conjuntos se cansaron de luchar el mediocampo y se olvidaron de atacar con decisión y constancia. El duelo en el círculo de cal lo ganó Argentina, que poco a poco fue adelantando sus líneas al entender que lo de Brasil no serían más que buenas intenciones. Así, Messi pudo dar inicio a su serenata. Jonás Gutiérrez cumplió en el lado izquierdo de la volante gaucha. Acá corre con Maicón (Foto: EFE)Y aunque bailó sólo el resto del encuentro, al menos le recetó Panadol a toda la defensa brasileña con su picardía made in Barcelona. La ‘Pulga Biónica’ se entendió bien con Jonás Gutiérrez en los relevos por las bandas, pero no con los hombres encargados de transformar óleos en cuadros.

Con un Abbondanzieri sobrio pero prolijo, Argentina terminó de cerrar las válvulas de ataque de los locales, imprecisos y desesperados sobre el final. De esa forma se fueron diluyendo las esperanzas del hincha, de los jugadores y los televidentes por ver un partido de alto voltaje.

Ni caipirinha ni mate con los cuales pasar la húmeda y fría noche limeña. Un empate a cero que suma un punto, pero resta entusiasmo. Por suerte, todavía puede mirarse hacia el Viejo Continente por unas semanas más, antes de circunscribir el fútbol a volver a ver rodar un balón por el césped del Rosas Pampa o el andar de Donny Neyra por el Monumental.

 
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