Foto: AFPEl proceso de Gareca lo logró otra vez: Perú derrotó 1-2 a Venezuela en Caracas y consiguió romper una racha de 24 años sin ganar en tierras llaneras. La blanquirroja cierra el año en zona de repechaje y dependiente de sí misma para llegar a Qatar 2022.
Mariano Elías | @marianoeliasfut
Redactor

Hace cuatro años, cuando Perú fue a Quito por Eliminatorias y consiguió una histórica victoria por 1-2, se crearon momentos icónicos. Algunos de ellos llegan hoy a la memoria de cada hincha en un lapso de segundos a la hora de pensar en aquella jornada. La celebración de Édison Flores y André Carrillo que formó el número 2018 o la corrida de Paolo Hurtado hacia la grada Norte del Olímpico Atahualpa poblada de camisetas blanquirrojas son los más recordados.

Lo que ocurrió este martes 16 en Caracas puede haber sido similar, y razones para creerlo así no faltan. La bicolor logró romper una racha de 24 años sin poder ganar en Venezuela y se consiguió lo que muchos esperaban al finalizar esta fecha doble: Perú llegará a la recta final de las Eliminatorias en zona de conseguir un cupo a Qatar 2022. Pese al duro arranque de campaña y a los cuestionamientos, el equipo dirigido por Ricardo Gareca volvió a romper una racha y regaló una nueva jornada repleta de imágenes que se recordarán durante mucho tiempo.

Es quizá el más emotivo de esos momentos el abrazo entre el mismo Gareca y Christian Cueva luego de que este último anotara el segundo tanto peruano en un tiro libre, para el que fue necesaria cierta fortuna -el rebote en la cabeza de Fernando Aristeguieta- con la que a veces solo cuentan algunos predestinados. Finalmente, el resto del plantel se sumó para regalar una imagen que, tras casi siete años de proceso con el 'Tigre', no se había podido ver con tanta frecuencia.

Cueva deja en ficha a Hernández. 'Aladino', una vez más, ratificó su condición de imprescindible en la propuesta de Gareca. (Foto: AFP) 

Y Gareca se merece los abrazos. Durante mucho tiempo, se hizo hincapié en que no conseguía readaptar un 4-2-3-1 que, por más que haya traído buenos resultados a lo largo de su extenso proceso, parecía haberse vuelto predecible y, peor aún, innegociable. Sin embargo, de un tiempo a esta parte Perú ha logrado variar su libreto, apoyado en ese sentido por un grupo de jugadores polifuncionales.

Yoshimar Yotún, por ejemplo, puede acompañar a la primera línea o adelantarse y cumplir las mismas funciones de Sergio Peña, quien en algunos momentos puede ser enganche y en otros, volante mixto. Cueva, por su parte, ya demostró que es capaz de jugar en cualquier posición ofensiva y que en todas cumple con creces; esta vez, por la banda izquierda, volvió a marcar la diferencia y ya está claro que es el jugador más constante y emblemático de la era Gareca.

Para esta visita al Olímpico de la UCV Perú utilizó, durante varios pasajes, un 4-1-4-1 que es posible gracias a la mejora notable de uno de los mejores del campo en este encuentro: Renato Tapia. El hombre del Celta lució siempre seguro en el pase y cubrió atenta y rápidamente todo el sector derecho de la defensa, en el que -vale indicar- ni Christian Ramos ni Luis Advíncula ofrecieron seguridad.

Así cabeceó Lapadula, sobre la marca de Ferraresi, para vencer a Faríñez y abrir la cuenta. El enmascarado ariete le da jerarquía al ataque peruano. (Foto: Prensa FPF) 

A quienes aún no se ha mencionado es a André Carrillo y a Gianluca Lapadula, protagonistas de la apertura del marcador a los 18'. Un notable contragolpe liderado por ambos y Cueva culminó con un soberbio centro de Carrillo, quien ni con la mano habría podido apuntar de forma tan precisa hacia la cabeza de Lapadula. El ítalo-peruano, para quien no parecen representar inconvenientes ni la altura, ni los golpes del rival ni la máscara facial, venció a Wuilker Faríñez con un frentazo al primer palo. Perú ganaba pese a no haber tenido el mejor de los arranques.

Pero en el segundo tiempo, Venezuela desnudó la principal falencia de Perú: defender en centros con pelota en movimiento. A poco del reinicio, un buen desborde del lateral Ronald Hernández encontró completamente solo a Darwin Machís, quien le ganó la espalda a toda la defensa bicolor y cruzó suavemente el balón para poner el empate.

No obstante, la debilidad de la 'Vinotinto' también parecía radicar por el lado derecho. El duelo entre Hernández y Trauco se volvió cada vez más recurrente, pero fue Christofer Gonzales, minutos después de ingresar, quien se las ingenió para ganar una falta que terminó en el gol de tiro libre de Cueva y el posterior abrazo.

La estirada de Gallese impide que el penal de Machís llegue a las redes. El golero de la bicolor fue el mejor de la tarde-noche caraqueña. (Foto: AFP) 

Iban 65' y apenas dio tiempo de reacomodarse cuando, solo un minuto después, un centro del zaguero venezolano Yordan Osorio, quien se había proyectado al ataque, impactó dentro del área en la mano de Miguel Trauco. El momento de brillar ahora era de Pedro Gallese, quien confió -como siempre- en lanzarse hacia su derecha, y consiguió atajarle el penal a Machís. Fue el segundo momento de abrazos en apenas dos minutos: Carrillo, Lapadula y el resto del plantel fueron a buscar al arquero del Orlando City, para dejar otra de las imágenes icónicas de la tarde.

Los minutos finales asistieron a una ya obvia intención total de defender por parte de Perú, que finalmente consiguió llevarse los tres puntos de un partido durísimo. Un punto de quiebre para cerrar una fecha doble perfecta y garantizar que el inicio del año mundialista encontrará a la blanquirroja compitiendo. Un encuentro de esos que consolidan cada vez más a un técnico y a un grupo de jugadores que, por más que algunos quieran cuestionar eternamente, ya se han ganado un lugar muy importante en la historia de la selección peruana. Que vengan más abrazos.

Los Goles

La Caleta

Fotos: Prensa FPF; AFP


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