Foto: AFPEl Mineros - Luqueño superó toda expectativa: fue un 2-3 intenso, agradable, sin frenos y con cinco goles convertidos en 9 minutos, que lejos de reducir a ese lapso las emociones fueron el clímax de un gran partido. La visita sacó importante ventaja pero la llave no está cerrada.

Larry Jalk | @LarryJalk
Redactor

Partido con un gran espectáculo para toda Sudamérica: eso dejó la ida entre Mineros de Guayana y Sportivo Luqueño. Ambos fueron equipos lanzados al ataque, aunque a partir de diferentes ideas. Los locales buscaron hacer daño mediante contraataques y hasta pudieron abrir el marcador así, pero les faltó un poco de fortuna. Por su lado, la visita buscó amplitud de cancha y centros para encontrar a sus delanteros: de ese modo se logró la apertura del marcador mediante el cabezazo de Yéiber Murillo, que dio pie a una brillante seguidilla de cinco goles convertidos entre los 33' y los 42', en un toma y daca sin tregua. La segunda parte, en realidad, mantuvo un ritmo similar, con aproximaciones de parte de ambos equipos, que lucharon sobre el final para encontrar un gol más; solo los travesaños y algunas definiciones desafortunadas dejaron el marcador en un 2-3 para el 'Chanchón'.

La Pizarra: Maneras de bregar

Mineros: Richard Páez mando un 4-2-3-1 con Édgar Jiménez y Francisco Pol en la primera línea, ambos en su trabajo único de cortar las jugadas de ataque. Arriba, los Gómez se repartieron las bandas: Darwin por la derecha y Argenis por la izquierda, para dejar como conductor a Gustavo Páez, quien terminó siendo reemplazado por Michael Covea; este ingresó para jugar en la misma posición y hasta tuvo más claridad que Páez. El sistema no cambió ni con el ingreso de Brayan Hurtado, quien reemplazó en la segunda mitad al goleador Richard Blanco y generó nuevos dolores de cabeza para la defensa del 'Kure Luque'.

Luqueño: El exinternacional paraguayo Celso Ayala se decantó por un 4-trapecio-2. Los dos delanteros fueron el venezolano Yéiber Murillo e Isidro Pitta; el primero, veloz y encarador, aprovechó esas habilidades para sacar ventaja en ataque, y también se valió de su buena estatura para ganar bien de cabeza cuando abrió el marcador. Por su lado, Pitta trató más de luchar los balones largos y los centros, pero su gol nació de una buena contra en la cual tuvo que dejar el área para rematar desde fuera en procura de abrir el marcador. Blas Díaz y Aldo Quiñónez, por su parte, se situaron en primera línea, con el segundo descolgándose con frecuencia hacia el ataque. Por las bandas, Eduardo Duarte y Walter Ortiz fueron quienes más peligro generaron, sobre todo en el uno contra uno. Los cambios no movieron el esquema.

El Capo: En su hábitat

Murillo grita con el alma su tanto, el primero de la noche en Cachamay. (Foto: Prensa Sportivo Luqueño) 

Yéiber Murillo no solo lució comprometido en ataque, sino también en lo defensivo: ayudó mucho en las bandas para hacer el relevo y marcar. Se sumó, por supuesto, el gol que anotó para abrir la cuenta. Gran partido del venezolano que, como buen huésped en su tierra natal, estuvo especialmente afinado.

Kazuki Ito: Tudo en ordem

En un partido con pocas faltas, el árbitro termina siendo el más feliz por el poco trabajo que debe cumplir, más allá de que se mostró correctamente una roja a Jorge Paredes por doble tarjeta amarilla. El brasileño Flavio Rodrigues cerró así un aceptable trabajo.

Los Goles

Las Fotos

Fotos: AFP; Prensa Sportivo Luqueño


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La ficha del Mineros 2 - Sportivo Luqueño 3

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