Foto: Prensa BotafogoBotafogo logró un triunfo que parecía escapársele ante Defensa y Justicia gracias a un golazo de Erick Lima en la última jugada del encuentro. El 'Halcón' fue claro dominador del cotejo, desaprovechó oportunidades de anotar y se quedó con los crespos hechos después del agónic 1-0.

Víctor Trejo | @victoraul80
Redactor

El Capo: Marca y juego

Ignacio Aliseda tuvo un desempeño incansable por el carril izquierdo, sobre todo, por la disposición de marca que mostró para convertirse en el primer obstáculo para la salida de la defensa brasileña. Además, el extremo se dio abasto para desbordar a Marcinho y después buscar con centros al área la llegada del '9' auriverde, Nicolás Fernández.  

La Pizarra: Generosidades no tan parecidas

Sebastián Beccacece no pudo dirigir desde la cancha por la suspensión que arrastraba de la Sudamericana 2018, aunque eso no le impidió armar su innegociable 4-3-3. El esquema de Defensa destacó por la presión en campo ajeno y la amplitud lograda con sus extremos Ciro Rius e Igancio Aliseda.

Por su parte, Zé Ricardo conformó un diagramado similar: un 4-3-3 aunque sin mayor presencia ofensiva y con una zaga endeble que sufría por los lados. Lo único rescatable en el cuadro local fue el desempeño del volante ancla Alex Santana, quien mostró liderazgo y despliegue físico. El 'Fogão' no gozó de sorpresa por las bandas ni mucho menos lució técnica individual en sus volantes creativos.

La Clave: A lo largo y ancho

Erick Lima no dejó tranquilo a Delgado, que pasó apuros en el fondo. (Foto: AFP) 

El despliegue de los extremos visitantes fue determinante para el dominio del 'Halcón'. En una cancha con dimensiones enormes, como es común en el fútbol de Brasil, Rius y Aliseda no dejaron de correr ni un instante, fueron desequilibrantes y siempre se mostraron como una opción de pase fiable para sus compañeros.  

La Joyita: Una ráfaga

Erick Lima no logró consolidar un desempeño aceptable durante gran parte del encuentro, pero su aparición en el último minuto fue estelar. A los 94'+, recibió un pivoteo del ingresado Gustavo Ferrareis, acarició el balón y burló al capitán visitante Alexander Barboza en un par de segundos. Luego lanzó un teledirigido a la guarida de Ezequiel Unsain que se incrustó por el ángulo superior izquierdo de la valla. Grito de gol para que los tres puntos se quedaran en Río de Janeiro.

El Duelo: Tres contra uno

Alex Santana luchó hasta donde pudo contra los tres volantes argentinos de Defensa y Justicia. El desempeño del exvolante de Internacional de Porto Alegre fue aceptable en la marca y también en términos de ambición de buscar el arco rival, pero un duelo tres contra uno es casi imposible de ganar. Por otro lado, Leonel Miranda comandó la medular visitante y desde su sector organizó al cuadro de Florencio Varela.

La Cancha: Sin charcos

Jonathan y Julio González parecen jugar en la piscina del Nilton Santos. (Foto: AFP) 

El estadio Nilton Santos lució casi vacío y sin el clima de torneo internacional que habitualmente muestran las torcidas brasileñas. La explicación pasó por la intensa lluvia que azotó las calles de Río de Janeiro. El aluvión no dio tregua y tuvo a los futbolistas empapados no solo de sudor, aunque vale destacar que el drenaje del campo del 'Fogão' fue óptimo y eso permitió que se pudiera jugar sin mayores sobresaltos.  

La Calamidad: Qué feo

Sin calidad técnica ni -lo que es peor- respuesta anímica, Botafogo traicionó la rica historia de la que gozan las escuadras brasileñas. Un equipo timorato que nunca pudo hilvanar más de tres pases seguidos fue lo que se apreció en el gramado del 'Enghenão'. La escuadra que en su momento vio a jugadores de la talla de Garrincha y Didí hoy sufre con un equipo que no va por el camino del toque virtuoso de sus antepasados.

Kazuki Ito: Venció los obstáculos

El réferi uruguayo Esteban Ostojich consiguió sacar adelante un encuentro que en la previa se mostraba complicado a causa de la intensa lluvia. El campo de juego se hizo rápido y los futbolistas, en consecuencia, llegaron tarde a la mayoría de disputas por el balón. Ostojich sancionó las imprudencias de los jugadores con sendas tarjetas amarillas y, aunque el cielo lloraba, siempre corrió detrás de las jugadas para tener una vista privilegiada de ellas.

Fotos: Prensa Botafogo; AFP


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La ficha del Botafogo 1 - Defensa y Justicia 0

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