Foto: Prensa SantosSantos comenzó a mostrarse como un equipo de Jorge Sampaoli en su visita a Montevideo. La escuadra brasileña dominó a River de Uruguay sobre la base de presión para recuperar el balón y verticalidad ofensiva. Pese a la expulsión de Orinho, los darseneros nunca tuvieron capacidad de quebrar el 0-0.

Víctor Trejo | @victoraul80
Redactor

El Capo: Una muralla

Gastón Olveira tuvo atajadas dignas de ser recordadas. Los atacantes santistas buscaron vencer la resistencia del golero local por todos los frentes: remates a ras de campo, esquinados o a boca de jarro, pero nunca cosecharon frutos. Además en los servicios a balón parado el inspirado golero siempre impuso sus 1.91 mts. de estatura para quedarse con los esféricos aéreos, y así llevó seguridad a su zaga.

La Pizarra: Juego de fichas

El DT local Jorge Giordano conformó un 4-3-3, con la base de una zaga resguardada en sus dominios y con la premisa de no dejar que los volantes santistas ensayaran más de tres pases seguidos. Además, los extremos Mauro  da Luz y -el debutante- Juan Pablo Plada se dedicaron a complementar la tarea de marca a modo de interrumpir la salida visitante. El equipo uruguayo lució compacto, pero sin mayores pretensiones de buscar el arco contrario; solo cuando se vio en superioridad numérica mostró ambición ofensiva.

En tanto, Jorge Sampaoli conformó un 4-3-2-1. Los centrales Felipe Aguilar y Gustavo Enrique se pararon en la mitad de la cancha y desde allí ejercieron presión para recuperar el balón de forma inmediata, mientras que en la medular el experimentado Carlos Sánchez fue el conductor ante sus compatriotas, sobre la base de centros cruzados y desbordes por su sector. Movilidad en ataque, presión para la recuperación del balón y constantes cambios de posiciones fueron las herramientas del conjunto del 'Hombrecito' Sampaoli.  

La Clave: Como buenos amigos

Mauro da Liz cuida la balón e intenta avanzar para River. (Foto: Conmebol) 

La dupla por la derecha compuesta entre el capitán santista Víctor Ferraz y Carlos Sánchez fue vital para el elenco brasileño. El primero, sobre la base de coraje y chispazos de habilidad, supo aprovechar las cualidades para el servicio del volante uruguayo, además de explotar su extraordinaria pegada de larga y media distancia. Los dos conformaron una dupla demoledora aun cuando el 'Peixe' se quedó con diez hombres.

La Cancha: Con pocos se hizo ruido

Cuando el cotejo comenzaba, las gradas del Luis Franzini lucían vacías, con algunos grupos de hinchas locales ubicados en las tribunas populares, mientras que la reducida fanaticada santista alentaba a los suyos desde Oriente. A medida de que avanzaron los minutos, el público empezó a llegar y el ambiente encontró  tono festivo: banderas rojiblancas flameaban y el atardecer sublime de Montevideo acompañaba los cánticos de la barra darsenera. .

El Cambiazo: A punta de coraje

Con la expulsión de Orinho, el predominio del juego cambió de dueño y River de Montevideo gozó de minutos de agobio en área visitante. A partir del minuto 67 los darseneros utilizaron el juego aéreo como principal arma; Jorge Giordano recostó el ataque por el lado izquierdo santista para que Juan Pablo Plada aprovechara su velocidad y llenara de centros al ingresado Gabriel Leyes. El exatacante de Alianza Lima respondió a la confianza del DT y mostró coraje en cada pelota disputada.

El Tapadón: Doble milagro

 

Gastón Oliveira tuvo su momento estelar a los 58'. Después de un remate furibundo de Derlis González, el golero se estiró y con el brazo izquierdo logró rechazar el balón disparado por el paraguayo, pero la acción no terminó en eso. El desvío del golero cayó a los pies de Carlos Sánchez, quien disparó con todas las chances de anotar y ante el arquero arrodillado. Pero para sorpresa de todos, Oliveira se puso de pie y volvió a salvar su guarida de un tanto fijo.

La del VAR: Por una uña

A minutos de iniciado el complemento, Derlis González lanzó un centro preciso para Jonathan Copete. El atacante colombiano se elevó, impactó el balón de cabeza y mandó el esférico a las redes locales. Todo parecía lícito, hasta que el árbitro asistente Gabriel Chade alzó su banderín y, con la venia del principal Germán Delfino, anuló el tanto por posición adelantada. Aún se sigue discutiendo el fallo.

Kazuki Ito: Se quedó corto

El colegiado argentino no usó sus tarjetas para imponer autoridad. Delfino, durante el cotejo, se dedicó a charlar constantemente con los futbolistas, aunque estos en general no siguieron las recomendaciones pacifistas del réferi y prosiguieron con el juego brusco. Las dos tarjetas amarillas mostradas debieron ser más, por la cantidad de faltas a destiempo vistas sobre el césped del Franzini.

Fotos: Prensa Santos


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La ficha del River de Montevideo 0 - Santos 0

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