Composición fotográfica: Aldo Ramírez / DeChalaca.comDinamarca y Francia protagonizaron el duelo más aburrido de esta fase de grupos. Un empate les permitía a ambos clasificar a octavos y fue lo que finalmente sucedió: el partido concluyó 0-0 y quedará marcado -más que por los silbidos del público asistente- por ser el primero sin goles de este Mundial.

Bruno Chirinos | @BrunoChirinos2
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Cuando se dieron a conocer los equipos que conformarían cada uno de los grupos del Mundial, se podía prever que uno de los duelos más atractivos de esta primera fase sería el que protagonizarían Dinamarca y Francia en la tercera jornada. Esto no solo por ser los favoritos para clasificar en el grupo C, sino también por la cantidad de jugadores que tienen ambos países que destacan en las ligas de mejor nivel del continente europeo. Sin embargo, lo que terminó por ocurrir en el estadio de Luzhniki fue totalmente contrario a lo que muchos pudieron pensar aquel 1 de diciembre de 2017, día del sorteo del certamen.

Se hace mención a aquella fecha pues lo que terminó por ocurrir con el paso de las dos primeras jornadas dio fruto a un nuevo posible –y decepcionante- escenario: que Dinamarca y Francia –uno para asegurar su pase a octavos de final y el otro para clasificar como primero del grupo- no tomen mayores riesgos en buscar anotar un gol para así lograr sus objetivos. Lamentablemente –para los aficionados quienes quisieron ver un atractivo partido- esto último terminó por ocurrir.

Los sistemas propuestos tanto por el Age Hareide como por Didier Deschamps fueron distintos para este partido: el noruego decidió utilizar un 4-1-2-3, con el defensor Andreas Christensen como pivote, que si bien no es la posición en la que se desempeña habitualmente, terminó por ocuparla de muy buena forma, haciendo un despliegue importante en la recuperación de balón, siendo el nexo entre los defensores y el mediocampo y formando -en determinados momentos en los que Francia abusaba de los centros al área para Olivier Giroud- una línea de tres defensas centrales junto con el capitán Simon Kjaer y Mathias Jorgensen.

Simon Kjaer no le dio ni un solo metro a Antoine Griezmann. (Foto: FIFA) 

Por su parte, el exmediocampista francés dejó atrás el 4-3-3 que utilizó ante Australia y Perú para recurrir a un 4-2-3-1 y decidió hacer algunos cambios respecto del último duelo ante la blanquirroja: Steve Mandanda, Sjibril Sidibe, Presnel Kimpembe, Steven Nzonzi, Ousmane Dembélé y Thomas Lemar fueron titulares en lugar de Hugo Lloris, Benjamin Pavard, Samuel Umtiti, Paul Pogba, Blaise Matuidi y Kylian Mbappe.

A pesar de la gran cantidad de figuras en el campo, el partido tuvo muy pocas emociones. Si bien Francia terminó por tener una mayor posesión de balón, este manejo no se tradujo en llegadas claras al arco rival: la primera que tuvieron fue recién al minuto 35 por medio de Antoine Griezmann, mientras que la primera para los daneses fue al minuto 29 por medio de un avance de Andreas Cornelius por izquierda que terminó en un centro suyo para Christian Eriksen, quien no terminó en conectarla. Unos primeros 45’ muy poco atractivos pero que eran buen negocio para Dinamarca, que si bien ofensivamente tenía muchas dificultades, defensivamente cumplía una buena actuación, siendo Andreas Christensen pieza fundamental del equipo.

Para el segundo tiempo, el trámite del juego casi no varió en lo absoluto: el equipo francés trataba de atacar principalmente por las bandas, pero ni Lemar ni Dembélé tuvieron una buena actuación. Los galos procuraban no perder la posesión y hubo muy pocos pases filtrados de los volantes de primera línea, por lo que –sin restarle mérito al trabajo defensivo danés- es necesario recalcar que los dirigidos por Didier Deschamps, a pesar de los cambios, nunca hicieron un esfuerzo mayor ni se arriesgaron en ir a buscar el gol, pues sus ataques se tornaron muy previsibles. Esto produjo el fastidio de muchos hinchas que se hicieron presentes en Luzhniki, pues en los últimos 15 minutos hubo bastantes pifias y silbidos por lo aburrido que se tornó un encuentro que terminó por ser el primer 0-0 del Mundial y dio fruto a un nuevo récord: 37 partidos consecutivos con al menos un gol.

Viktor Fischer y Kylian Mbappé se saludan. Dinamarca y Francia no se iban a hacer daño. (Foto: FIFA) 

Lamentablemente, un partido que pudo ser muy atractivo, terminó por ser -sin lugar a dudas- uno de los más aburridos del Mundial. Los 3 minutos de adición dados por Sandro Ricci fueron quizás hasta un castigo para los más de 78 mil hinchas que se hicieron presentes en el estadio de Luzhniki. Si bien Francia culminó como líder del grupo C con 7 unidades, el equipo deja muchas dudas, puesto que a pesar de que en varios pasajes del partido con Perú dio muestras de buen juego, ante Australia y Dinamarca tuvo muchos problemas para generar ocasiones de gol y no la tendrá nada fácil ante Argentina.

Por su parte, lo de Dinamarca termina por ser un envión anímico para afrontar el duelo de octavos de final ante Croacia, pues ha encontrado un buen funcionamiento defensivo. Lo que le falta por mejorar es su ataque, pues sigue dependiendo mucho de Christian Eriksen, quien si bien participó en los dos goles que ha anotado su país en este certamen –en uno asistiendo y en el otro anotando-, no ha tenido la presencia que se esperaba en el juego de su equipo.

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El Resumen

 

Fotos: FIFA


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La ficha del Dinamarca 0 - Francia 0

 

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