Composición fotográfica: Aldo Ramírez / DeChalaca.comBélgica se quedó con el tercer lugar del torneo al vencer 2-0 a Inglaterra. Eden Hazard ratificó su gran campeonato con un soberbio gol que certificó el triunfo de los dirigidos por Roberto Martínez.

    Jorge Frisancho | @wolfs_venom15
    Redactor

Dos leyendas reposan en el cotejo de definición por el tercer puesto: "es el partido que nadie quiere jugar" y "en cualquier torneo, es mejor irse ganando que perdiendo". Bajo estas premisas, Bélgica e Inglaterra se enfrentaron en el Krestovski de San Petersburgo con el objetivo de alcanzar el podio. En la previa, se comentaba que el equipo dirigido por Roberto Martínez llegaba mejor al partido debido a que se quedó con la bronca de haberse quedado fuera de la final tras caer de manera ajustada ante Francia, lo cual se vio reflejado en las declaraciones de Eden Hazard y sus compañeros luego de dicho partido; mientras que Inglaterra sufrió la reversión del marcador ante Croacia dada, en parte, la inexperiencia de su plantel y, tras esa caída, llegó con menor motivación a este encuentro, pues su entusiasmo se vio muy mermado tras quedarse fuera del partido final.  

En los 'De Rode Duivels', Martínez se decantó por el habitual 3-4-2-1, con la defensa ya conocida conformada por los zagueros del Tottenham Toby Alderweireld y Jan Vertonghen, además de Vincent Kompany, quienes junto con Thibaut Courtois se encargaron de ser una verdadera muralla ante los intentos ingleses, principalmente a través de Jesse Lingard y Harry Kane. La zona de cuatro jugadores fue una especie de trapecio, pues Youri Tielemans y Axel Witsel estuvieron juntos en la primera línea, mientras que Thomas Meunier y Nacer Chadli se ubicaron un poco más abiertos para apoyar a la segunda línea de volantes que fungieron de extremos: Eden Hazard y Kevin de Bruyne, quienes destacaron sobre todo en el complemento.

Finalmente, como hombre de punta, Romelu Lukaku participó durante los primeros 60' para luego darle lugar a Dries Mertens. Por el lado inglés, se observó un 3-5-2 en el que la zona de cinco jugadores se partió en dos: Eric Dier fue el hombre ancla como lo hace en Tottenham, Ruben Loftus-Cheek y Fabian Delph se ubicaron por dentro y Danny Rose y Kieran Trippier se proyectaron constantemente por las bandas. Finalmente, Harry Kane fue la referencia en el área belga con su trabajo silencioso de siempre.

 

El primer tiempo empezó con el primer golpe de Bélgica: a los 4', Romelu Lukaku recibió un balón pasado el medio campo, sirvió hacia su izquierda a Nacer Chadli, quien envió un centro preciso para que Thomas Meunier definiera a placer, a pesar de la marca de Rose, y venciera al buen arquero Jordan Pickford con un buen remate de derecha. Con la ventaja prematura, Bélgica dominó el cotejo e invitó a Inglaterra a adelantar sus líneas para poder apelar al contragolpe.

En los minutos posteriores al gol belga, Inglaterra probó por todos los medios el empate pero fracasó en dicha empresa pues los remates de Raheem Sterling, Delph, Loftus-Cheek y Harry Maguire. Luego, pasados los 30', Bélgica fue el que tomó el control del partido, pero tampoco tuvo fortuna en las oportunidades desperdiciadas por De Bruyne, Tielemans, Alderweireld y Hazard. Con ello, culminó la primera etapa, con la sensación de que el triunfo parcial de los diablos rojos no peligraba considerablemente.

En el complemento, la dinámica del partido no cambió, más allá de los intentos ingleses por emparejar las acciones. Los minutos transcurrieron con dominios alternados y remates fallados. A falta de 10', un contragolpe gestado por Kevin de Bruyne, que pudo superar la marca de hasta cinco jugadores, fue culminado por Eden Hazard con un soberbio derechazo que ingresó por el primer palo del arco defendido por Pickford. Con este tanto, se terminaron de sepultar las pocas esperanzas que tenía Inglaterra de, por lo menos, lograr el empate y forzar el tiempo suplementario. Tras el silbatazo final, Bélgica festejó el haber logrado su mejor ubicación en la historia de los mundiales, tras el cuarto lugar obtenido en el mundial México 1986. Por su parte, los dirigidos por Gareth Southgate terminaron el torneo dentro de los cuatro mejores equipos y con una base que le puede dar muchas alegrías en el futuro, sobre todo tras los títulos en los mundiales Sub-17 y Sub-20 en 2017.

 

Bélgica pudo lavarse la cara tras los fiascos en el mundial Brasil 2014 y en la Eurocopa Francia 2016, en los que partió como uno de los favoritos de dichos torneos y terminó eliminado en instancias previas a las definitivas. El proyecto encabezado por Roberto Martínez se ha visto fortalecido con la obtención de la medalla de bronce de sus dirigidos y le da amplia espalda para los torneos que se vienen.

Esta generación aún tiene mucho por ofrecer dado que sus principales figuras aún no llegan a los 30 años de edad; todo depende de la determinación que tengan y de haber aprovechado las enseñanzas que les dejaron los fracasos en los torneos mencionados y esta buena participación en Rusia 2018. Por otro lado, Inglaterra debe sentirse tranquila, pues tiene un gran futuro en los jugadores campeones de los mundiales de menores, así como en la novel plantilla que compitió hasta donde pudo en este mundial. En los siguientes años, se estima la llegada noticias alentadoras para ambas selecciones, solo queda esperar por ellas.

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Fotos: FIFA


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