Composición fotográfica: Víctor Sierra / DeChalaca.comLos favoritos del Grupo B dividieron honores con un 0-0 que más los beneficia que otra cosa, pues tanto Uruguay como Italia se mantienen como líderes y dependientes de si mismos para clasificar a cuartos. La expectativa era alta, pero el respeto por los galones fue excesivo.
    Diego Rodríguez | @diroda86
    Redactor

Dos bicampeones mundiales frente a frente: Uruguay, aquel primer campeón del mundo como local y luego en Brasil en 1950, contra los azzurri de los dos títulos seguidos, también de locales en 1934 y en Francia en 1938. Dos campeones continentales vigentes: los charrúas en el Sudamericano 1967, los transalpinos en la Eurocopa 1968. Además, dos equipos con algunas deudas recientes: el consabido trauma ante Corea del Norte de los italianos en el Mundial pasado y los uruguayos con la hiel aún en los labios de su polémica eliminación con goleada ante Alemania Federal en los cuartos de final del mismo torneo. Para más coincidencias, en este torneo ambos también ganaron su primer partido. La expectativa era alta y el resultado no la acompañó.

Es cierto que no siempre un 0-0 tiene que ser aburrido, pero la prioridad defensiva sí estuvo por delante de todo en este encuentro. O más bien la despreocupación ofensiva: muestra perfecta es una Italia con la base del Cagliari campeón de la Serie A y con figuras del Milan campeón intercontinental, pero en la que Gianni Rivera nuevamente salió en el banco y no entró. Sandro Mazzola no fue solución y Angelo Domenghini, autor del gol contra Suecia, tampoco estuvo fino. Ejemplo claro del conservadurismo de Ferruccio Valcareggi fue que Giuseppe Furino debutara en este partido. La constante pasó por los disparos lejanos ante una defensa cerrada.

Lo que también fue constante resultó ser el calor en Puebla, que no solo asoló a los 30 mil espectadores: mermó además el físico de los uruguayos en el segundo tiempo. La celeste empezó dominando, con un Julio Montero Castillo atípico para estándares de su fútbol, muy al estilo de Juan Eduardo Hohberg: salida limpia y técnica antes que la garra. La ausencia del lesionado Pedro Rocha y de delanteros naturales terminó desordenando los ataques, que se fueron repartiendo: Víctor Espárrago, acaso el más adelantado de los charrúas, no generó demasiado peligro. Más hicieron Luis Cubilla a despecho de su peculiar biotipo el 'Pocho' Julio César Cortés, estandarte de la base de jugadores del Nacional subcampeón de Libertadores que tiene como estandarte a un 'Polaco' Ladislao Marzukiewicz seguro en su arco.

Despeje raudo del capitán Ubiña en el fondo de la zaga uruguaya. El cero se mantuvo. (Foto: Pinterest)

El partido también dejó claro que aún costará acostumbrarse la novedad de las tarjetas. El alemán oriental Rudolf Glöckner apercibió antes que amonestar; fue curioso que le fuera designado como guardalínea su vecino Kurt Tschenscher, de Alemania Federal, con quien naturalmente -y más allá de hablar el mismo idioma- la comunicación fue nula dadas las razones políticas del caso. Conflictos que un Mundial ocasiona y que el fútbol no está en capacidad de resolver.

Con 3 puntos ambos equipos se aúpan en lo alto de la tabla del Grupo B. Y sin pensar mucho en lo que suceda en Toluca entre Suecia e Israel, su reto seguirá siendo depender de ellos mismos y lograr la ansiada clasificación a Cuartos. Esta vez muchos salieron decepcionados, pero la seguidilla de partidos amerita que hayan guardado algunas fuerzas; es un Mundial breve pero de largo aliento y agotar balas demasiado pronto dejará las armas sin municiones para cuando toque fusilar o morir.

Los Goles

No hubo.

Composición fotográfica: Víctor Sierra / DeChalaca.com
Fotos: Pinterest


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La ficha del Uruguay 0 - Italia 0

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