Foto: fifa.comPocas veces son las que un gol poco importante -porque del Roger Milla tuvo mucha trascendencia- cobra relevancia por su celebración. En 2002, ante Suecia, el nigeriano Julius Aghahowa abrió el marcador con un cabezazo regular. Lo destacable fue su celebración de siete saltos mortales.

 

Ya se mencionó en esta misma saga que hay celebraciones que generan goles inolvidables. Sin embargo, esas celebraciones suelen darse en un contexto donde el gol es tan vital como el propio éxtasis del jugador. Así, el bailecito de Roger Milla cobró relevancia por la figura del camerunés, representante del futbolista casi amateur, que hasta el momento no tenía los flashes de los grandes jugadores. También es famoso la “mecida de bebé” de Bebeto, el clímax de Marco Tardelli, el salto como un látigo de Pelé, la danza de los senegaleses alrededor de una camiseta que representaba una hoguera, el grito de Maradona a la cámara. Todos esos goles tienen una importancia propia, una historia que contar. Bueno, ese no es necesariamente el caso de la anotación de Julius Aghahowa.

 

 

La participación de Nigeria en Corea-Japón 2002 fue lamentable, apenas un punto que los colocó en la casilla 27 de aquella Copa del Mundo. Hubo poco que rescatar pues quedó encasillada en el ‘Grupo de la Muerte’ donde Argentina, Suecia e Inglaterra demostraron ser superiores a las ‘Águilas Verdes’. El único gol, el solitario momento de alegría, llegó de una manera poco destacable. Joseph Yobo se proyectó por la banda derecha y sacó un centro que Aghahowa cabeceó con la nuca adelantándose a Magnus Hedman. Lo insólito llegó después. Aghahowa corrió alegre y realizó un salto frontal que acompañó con siete saltos de espalda. El público celebró más esa ocurrencia que la propia anotación. Elástico, dinámico, creativo, ágil dijeron muchos. Aunque no se referían al juego del anotador.

La historia fue cruel con los nigerianos en los siguientes minutos. A Henrik Larsson no le costó mucho empatar y voltear el partido para Suecia. El 2-1 fue suficiente para acabar prácticamente con las aspiraciones nigerianas en aquel Mundial pues las ‘Águilas Verdes’ ya contaba con una derrota ante Argentina en la alforja. El siguiente partido ante Inglaterra sería un 0-0 que durmió a más de un espectador alrededor del mundo pues el horario tenía a todos despiertos de madrugada. Así se fue Nigeria de ese Mundial, con la cabeza gacha, sin poder desplegar su fútbol. Al mundo le dejó la celebración de Aghahowa y sus siete saltos, regalo suficiente para algunos.

Leer más...

El otro minuto 27: el gol de Zinedine Zidane (Francia) a Brasil en 1998

Foto: fifa.com; Video: Youtube / Usuario: ruben lindahl

Comentarios ( 0)add
Escribir comentario
quote
bold
italicize
underline
strike
url
image
quote
quote

busy