Composición fotográfica: Roberto Gando / DeChalaca.comAlianza Lima cierra su participación en la Libertadores contra Libertad. Hace exactamente 18 años, el 12 de abril de 1994, se despidió ante Emelec de Guayaquil, en una noche en la que Waldir Sáenz anotó sus primeros dos goles internacionales.

 

No corren buenos tiempos en La Victoria; el peor desastre institucional de la historia de Alianza ha encaminado al equipo a la irregularidad y la frustración. La eliminación copera llegó de forma anticipada y hoy los íntimos cierran en casa contra el difícil Libertad de Asunción. Nada parece auspiciar un triunfo, pero muchas veces, en las peores adversidades, los equipos peruanos nos sorprenden con su mejor cara. O con un premio consuelo. Eso, de algún modo, sucedió hace exactamente dieciocho años: el 12 de abril de 1994, en otra noche en Matute, Alianza se despidió de una Libertadores, pero con su último gran goleador, Waldir Sáenz, anotando sus dos primeros goles internacionales.

 

 

El saludo entre dos ex compañeros: Jacinto Espinoza y José Soto. Esa noche en Matute ambos destacaron en sus equipos (Recorte: revista Estadio)Esa noche, el rival fue Emelec; eran tiempos en los que los clubes de Guayaquil dominaban el fútbol ecuatoriano. Los ‘eléctricos’, dirigidos por el argentino Mario Nicasio Zanabria, tenían muy buen equipo, con figuras locales como los defensas Luis Capurro e Iván Hurtado, y el letal delantero Ángel ‘Cuchillo’ Fernández. También contaban con el brasileño Edu y con el argentino Roberto Oste, quien años después, en 2002, pasó con poca fortuna por Bolognesi de Tacna. Sin embargo, la mayor atracción era su arquero, Jacinto Espinoza, quien había atajado por los blanquiazules en la temporada anterior.

Alianza urgía el triunfo, porque un empate lo obligaba a esperar un resultado de terceros para clasificar. Iván Brzic acababa de asumir como técnico victoriano en reemplazo de Miguel Ángel Arrué; una semana antes, había debutado con triunfo (2-1) sobre el Barcelona de Guayaquil, en un resultado que le había devuelto la vida en la Libertadores.

Ante un estadio que hervía por la expectativa que el encuentro ante Emelec generó, Alianza mostró una cara renovada con el regreso de los jugadores que un año antes lograron el subcampeonato (Recorte: diario El Bocón)La primera medida de Brzic fue sentar a todos los jales extranjeros (Óscar Wirth, Rubén Tanucci, Henry Hommann y Gustavo De Luca), con excepción de Juan Carlos Kopriva, y devolverle la titularidad a la base del exitoso equipo del ’93. Ante Emelec, Alianza arrancó con Francisco Pizarro en el arco; Carlos Basombrío (quien, con Brzic, jugó por primera vez como lateral derecho), José Soto, Frank Ruiz y Carlos Guido en defensa; Mario ‘Kanko’ Rodríguez, Paulo Hinostroza, Juan Carlos Kopriva y Marco Antonio Valencia al medio; Waldir Sáenz y Darío Muchotrigo en punta. Sin embargo, la jornada no pintó nada bien al inicio.

La pesadilla de Alianza esa noche se llamó Ángel Fernández, que tuvo a mal traer a todo el fondo íntimo. En la imagen se aprecia su gol, el segundo de Emelec (Recorte: diario El Bocón)A los 12 minutos, el ‘Cuchillo’ Fernández arremetió por derecha, se zafó con facilidad de la marca de Guido y, desde la raya, sacó un centro rasante que Edu capitalizó ante una displicente salida de Pizarro. Solo ocho minutos después, Fernández ratificó que sería la pesadilla aliancista de esa noche: con un derechazo, fusiló a Pizarro y estableció el 0-2.

Matute se vino abajo con las protestas y la garganta de un exasperado Brzic parecía no dar para más. Pero a los 38’ llegó un bálsamo. Desde la izquierda, Guido ejecutó un tiro libre y su centro llegó hacia Waldir Sáenz que, con un cabezazo bajo y esquinado, dejó sin reacción al ‘Pana’ Espinoza. Fue el primer gol internacional de Waldir con Alianza.

Waldir Sáenz inicia la acción personal que culminó con el segundo tanto aliancista, el que selló el 2-2 final ante los ecuatorianos (Recorte: diario El Bocón)El descuento alentó la esperanza para la segunda mitad. Guido, de pésima noche pese a la asistencia del gol, fue reemplazado por Juan Jayo e Hinostroza bajó para cubrir ese carril. El esquema de Alianza se reordenó, pero los propios ímpetus lo perturbaron. Sin embargo, alcanzó para el empate, que fue un verdadero golazo. Waldir entró al área visitante con el balón dominado; la zaga rival estaba muy cerrada y ‘Wally’ fue ingresando con el perfil zurdo; dio un pase hacia la izquierda, y un zaguero lo bloqueó con la cabeza; el balón regresó y quedó para la pierna derecha de Sáenz, que, como pocas veces con la ‘coja’, ensayó un gran remate al ángulo derecho de Espinoza. El golazo quedó inmortalizado con la desesperación de ‘Rulito’ Pinasco, quien narraba el partido para la televisión: “Vamos, Valdir (sic), decida Valdir, Valdir, Valdir, Valdir, vamos Valdir, Valdir y…. ¡gol!”.

El tercero, sin embargo, nunca llegó. El 2-2 obligó a los victorianos a vivir tres días de ansiedad, en espera que Emelec también le arrebatara puntos a la ‘U’ y les permitiera la clasificación a octavos. Pero los cremas sí lograron superar a los ‘eléctricos’ y, con un punto de diferencia, dejaron afuera a su clásico rival. Alianza se resignó al premio consuelo: los dos primeros e inolvidables goles internacionales de Waldir vestido de blanquiazul.

Composición fotográfica: Roberto Gando / DeChalaca.com
Recortes: revista Estadio, diario El Bocón


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