Composición fotográfica: Roberto Gando / DeChalaca.comJuan Aurich define parte de su futuro en la Libertadores visitando a San José en Oruro, ciudad que solo registra un antecedente a nivel de clubes: en 1997 Sporting Cristal enfrentó ahí a Bolívar por los Cuartos de Final. En aquel plantel celeste estaba Roberto Mosquera, actual DT del ‘Ciclón’.

 

Desde 1968 los equipos peruanos han visitado Bolivia para jugar la Copa Libertadores, pero en todo este tiempo las ciudades que acogieron los partidos fueron usualmente Cochabamba, La Paz y Santa Cruz. La única excepción se marcó recién en la edición de 1997, cuando Bolívar recibió ahí a Sporting Cristal.

Tres mejor que dos

En general, el primer once peruano que alguna vez jugó un partido de fútbol oficial en el estadio Jesús Bermúdez fue el de la selección peruana que en 1975 enfrentó a los bolivianos por la Copa América. Hubo que esperar otros veintidos años hasta que le tocó el turno a Cristal luego de eliminar a Vélez Sarsfield en Octavos de Final, aunque el plan original no incluía la visita a una cancha que está por sobre los 3,700 metros a nivel del mar.

Al inicio la agenda marcaba que los rimenses debían jugar en el Hernando Siles de La Paz, sede habitual de Bolívar que había ratificado su localía en ese lugar, pero tres días antes se hizo oficial que el choque cambiaba de lugar al no tener autorización para usarlo y que todo lo planificado por Cristal tenía que adaptarse a una serie de condiciones que no podían anticipar. Desde la aclimatación, pasando por el traslado y continuando con el hospedaje, al equipo dirigido por el uruguayo Sergio Markarián se le complicó todo.
Eduardo Jiguchi ya batió de penal a Julio César Balerio en el primer gol de Bolívar frente a Cristal (Recorte: diario El Bocón)
Pasó que el estadio de la capital boliviana estaba en plena remodelación, tanto de su césped como en las tribunas y la iluminación, con miras a la Copa América que se realizó ese mismo año en el mes de junio, algo que ni los reclamos de la dirigencia rimense ante la CSF pudo cambiar. Esta situación ya había impedido que Bolívar juegue ahí sus dos anteriores compromisos por la Copa cuando recibió en Oruro a Oriente Petrolero (empate 3-3) y Minervén de Venezuela (lo goleó 7-0).

El plan original celeste incluía pasar en el Cusco los días previos al viaje hacia Bolivia ya que, además del duelo por la Libertadores, los del Rímac también debían afrontar en la misma semana el último partido del Torneo Apertura visitando a Cienciano en el estadio Enrique Torres Belón de Puno. Para esto, el asistente técnico de Markarián, Roberto Mosquera, viajó a la misma ciudad para realizar los trámites necesarios, y fue él quien debió encontrar soluciones de último minuto a tanto contratiempo. Cristal jugaba el miércoles 21, así que no les quedó mucho tiempo para el lamento y llegaron un día antes a Oruro tras un duro viaje por tierra desde el mismo aeropuerto en La Paz.

Ya en su destino todo siguió el mismo curso, pues el único hospedaje disponible para recibir a una delegación como la celeste carecía de las condiciones mínimas para una adecuada concentración. Oficialmente el nombre del lugar era (y aún lo es) el International Park Hotel, pero también se lo conocía como ‘El Terminal’ porque éste se ubicaba -precisamente- dentro de un terminal de buses, con todo el ruido que ello acarrea. Durmiendo poco y mal, les tocó jugar en una cancha igual de complicada, que por el retraso en el viaje no pudieron reconocer del todo ya que cuando llegaron su rival, Bolívar, ocupaba su propio turno.
El esfuerzo de Nolberto Solano y todo Cristal no tuvo el fruto deseado en Oruro aunque al final le sacaron provecho a la experiencia (Recorte: revista Once)
El partido arrancó a las 14:30 de la tarde y el resultado fue un recordado (como casi todos de esa campaña) 2-1 con goles de Eduardo Jiguchi y Sergio Joao para el local y descuento en los últimos minutos de Luis Alberto Bonnet. Fue derrota rimense, pero con cierto dulzor por ese gol del ‘Pelado’ que revitalizó los ánimos en un equipo que pese a todo acabó dándo vuelta a la llave en Lima.

Para Cristal fue un gran aprendizaje de lo que se podía afrontar en una competencia como la Copa Libertadores en la que se juega con todo, incluso con la localía, una lección que de seguro el actual técnico de Juan Aurich debe recordar muy bien ahora que a él le toca ser la cabeza de un equipo con el que vuelve a ese lugar que hace 18 años le resultó tan inhóspito.

Composición fotográfica: Roberto Gando / DeChalaca.com
Recortes: diario El Bocón y revista Once


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