Foto: EFEEn el 'Mineirao', Real Garcilaso graficó la realidad del fútbol peruano en el contexto internacional: fue dominado a placer por Cruzeiro, presentó solo a cuatro suplentes y recibió un 3-0 que le puso punto final a la terrorífica participación local en la Libertadores 2014.

 

Fue el escenario perfecto para desmenuzar por qué el fútbol peruano no está para mirar por encima del hombro a nadie y, peor aún, para evidenciar las razones por las cuales se sigue tocando fondo en el contexto internacional. Real Garcilaso, con la papeleta de equipo eliminado en la previa, no llegó al 'Mineirao' con la intención de despedirse dignamente de la Libertadores, o al menos eso sugirió: vaya uno a saber por qué, el plantel cusqueño tuvo la desdicha de presentar a su compromiso ante Cruzeiro a solo cuatro suplentes. ¿Sus dirigentes habrán tomado conciencia de la vergüenza descomunal que le están generando al fútbol peruano? ¿O del roche que dará la vuelta al mundo por una sinrazón que no tiene excusa que soportar? Póngale puntos suspensivos.

Así, pues, en modo amateur, Real Garcilaso saltó al gramado del 'Mineirao' -dicho sea de paso, con una camiseta alusiva al "no al racismo"- con la consigna de cerrar la lamentable participación peruana en el torneo continental, aunque de principio a fin careció de recursos. Y careció de ellos porque al frente tuvo a un rival que, línea por línea, estuvo en otra dimensión, que fue arrollador en un solo periodo y, solo luego, decidió meterle ritmo de entrenamiento a la historia ya que estaba asegurada su participación en octavos de final.

La capacidad de respuesta de Real Garcilaso no se hizo presente en el Mineirao donde jugadores como Ramón Rodríguez cumplieron una baja actuación (Foto: EFE)Cruzeiro, con un 4-2-1-3 que más parecía 4-2-4 (por las increíbles grietas defensivas de Real Garcilaso), fue amo y señor en su cancha. En solo minutos, pasó del 65% al 73% de posesión del balón, y luego a un 85% que redujo a su mínima expresión a los dirigidos por 'Petróleo' García. Por ello, pues, era un deporte nacional ver cómo Mayke y Egídio traspasaban los tres cuartos de cancha para sumar el volumen ofensivo de su equipo; cómo Dedé y Bruno Rodrigo, ante la inoperancia cusqueña en ataque, también iban sin zonrojarse en busca del gol; y como el cuarteto conformado por Ricardo Goulart, Éverton Ribeiro, Julio Baptista y Dagoberto sencillamente destrozaba a la línea de seis defensores de la -¿es necesario decirlo?- 'Máquina Celeste'.

Sí, como lo lee. Real Garcilaso saltó con un 4-línea-1-1 que, en la práctica, era un evidente 6-3-1, ya que Herrera y Santillán, los llamados a ser extremos, fueron más marcadores por sus respectivas bandas. A ello, habría que agregarle que Retamoso y Ortiz prácticamente no tuvieron que contener en su zona, y que Ramúa, pese a ser el más alto valor del equipo cusqueño en toda la Libertadores, sencillamente esta noche no tuvo como aparecer ante el soporte defensivo de las torres -por el tamaño- de los hombres que conformaron la primera línea de Cruzeiro. Desde luego, por ello se puede entender por qué jamás apareció el 'Ratón' Rodríguez, y lo peor, por qué Real Garcilaso apenas probó una vez al arco. Sí, como lo lee.
Cruzeiro se conformó con el 3-0 que necesitaba y, tras el gol de Julio Baptista, frenó su marcha en la parte complementaria (Foto: EFE)
Los goles de Cruzeiro, que cayeron por demolición -y también por obligación-, se generaron casi de manera similar: por desatenciones defensivas en el salto, como en los tantos de Goulart -error de Maulella- y Bruno Rodrigo -error compartido entre Huerta y Brítez, quien en Belo Horizonte se despidió de Real Garcilaso-, y por el mal cálculo para anticipar, como le ocurrió a Santillán en el tanto de la 'Bestia' Baptista, el que cerró la goleada en un primer tiempo que fue intenso de un solo lado.

Con el 3-0, Cruzeiro ya no necesitó pegar las orejas para saber qué ocurría en el Luis Franzini, allí donde finalmente Defensor Sporting avanzó a octavos tras igualar ante la 'U' de Chile: solo tuvo que engrosar -y engrosar- la posesión del balón para buscar más goles que no llegaron solo porque Juan Pretel estuvo cuadrado bajo los tres palos. Así fue como culminó la participación peruana en la Libertadores. Una participación con cifras terroríficas (sumando lo hecho por Cristal en la Primera Fase, solo se ganaron dos partidos, se empató un encuentro y se perdieron once enfrentamientos) que no hacen otra cosa más que demostrar que el fútbol peruano está en el sótano, algo más que notorio tras la clasificación de dos equipos bolivianos a la siguiente fase.

¿Vamos a seguir mirando por encima del hombro a nuestros rivales y exigiendo resultados y trayectorias de entrenadores cuando nuestra base formativa está en la B? Sí, siga poniéndole puntos suspensivos.

Foto: EFE

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