Foto: EFECuando tenía todo el panorama en contra, Cruzeiro derrotó 0-2 a Cerro Porteño y avanzó a los cuartos de final de la Copa Libertadores. En esta fase, se enfrentará a San Lorenzo.

 

En la ida, Cruzeiro encontró un milagroso gol de Miguel Samudio en la última jugada del cotejo que le sirvió para rescatar un 1-1 quizás inmerecido pero real. En la vuelta, Everton Ribeiro liquidó a un Cerro Porteño jugado en ataque con un potente remate que se coló en la portería de Roberto Fernández con lo cual decretó el 0-2 que le dio el acceso a cuartos de final. Con ello, se podría concluir que el minuto final de ambos partidos fue catastrófico para los paraguayos que de manera increíble se quedan fuera del certamen ante el delirio de los brasileños.


El técnico Francisco ‘Chiqui’ Arce envió al campo de juego un 4-trapecio-2 con el objetivo de poblar el mediocampo y proteger a los volantes por las bandas con los laterales. De esta manera, en el primer tiempo contó con varias ocasiones que desperdiciaron los hermanos Romero y Daniel Güiza ante la pasividad de Cruzeiro que parecía no sentirse presionado a pesar del gol que recibió como local en el cotejo de ida. Precisamente, el elenco brasileño saltó al campo de juego con un 4-2-3-1 que dejó a Julio Baptista como único hombre en punta y con Willian, Ricardo Goulart y Everton Ribeiro como volantes de avanzada. Salvo tibios remates de Lucas Silva y del propio Ribeiro, lo de Cruzeiro en el primer tiempo fue muy pobre y el 0-0 fue demasiado premio para el juego que mostraron.

En la segunda mitad, la tónica del partido se mantuvo hasta los 70’ cuando Cerro Porteño fue bajando las revoluciones pensando quizás que le bastaba manejar el cotejo y clasificar con el empate sin goles. La situación se parecía simplificar para el cuadro paraguayo cuando Cruzeiro se quedó con diez hombres por expulsión de Bruno Rodrigo, pero a falta de 10’ vino el baldazo de agua fría: un centro al área a través de un tiro libre que Dedé conectó de cabeza y envió el balón al fondo del arco defendido por Fernández. Dicho gol fue un duro castigo para un equipo paraguayo que pensó haber controlado el partido pero que cometió el pecado de fallar una cantidad considerable de goles y dejar la llave abierta hasta ese momento. Finalmente, pasó una figura similar a la de la llave entre Vélez Sarsfield y Nacional de Paraguay. Cerro Porteño adelantó sus líneas y quedó mal parado atrás -sobre todo por el cambio de Gamarra por Alonso, que dejó una línea de tres posterior- con lo que un contragolpe bien gestado en la última jugada del partido terminó en un remate rasante de Everton Ribeiro que sentenció el partido.

Foto: EFE; video: Youtube / usuario Futbolpasionmundial3

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