Foto: ConmebolIndependiente clasificó a cuartos de final tras un magro pero intenso 0-0 con Santos en el 'Pacaembú', enturbiado por el mañanero fallo de la Conmebol que le dio el triunfo en la ida por la mala alineación de Carlos Sánchez. Al final el público invadió el campo, el partido no terminó y el caos, una vez más, gobernó la Libertadores.

Larry Jalk | @LarryJalk
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EL SINO DE LA VERGÜENZA. Ya en las afueras del 'Pacaembú' se había reportado agresiones con arma blanca a parciales de Independiente, por lo que el caótico escenario del final, con bengalas y bombas de estruendo lanzadas al campo mientras estampidas de público pretendían ingresar al campo, lamentablemente no sorprendió. El Tercer Mundo en su peor expresión llevó a que el árbitro Julio Bascuñán, quien había paralizado el partido en un inicio, no tuviera otra opción que darlo por suspendido definitivamente. Los ánimos estaban muy caldeados por la incompetencia de haber emitido un fallo como el del partido de ida en la mañana misma del cotejo, a absoluto destiempo, pero por supuesto nada justifica tan repugnante actitud como la vista de parte del público paulista.

DE CONTRA LO BUSCÓ. En lo futbolístico, Ariel Holan estuvo lejos de confiarse a pesar del triunfo en mesa y salió con resguardos: tres defensores y dos laterales. Así, esperó a Santos desde principio a fin con la idea de buscar el gol mediante el contraataque, y mediante esa fórmula encontró un penal al final del primer tiempo. De contragolpe, el 'Rojo' encontró mal parada a la defensa local y Maximiliano Meza se coló al área, donde fue derribado por Vanderlei, quien después se rectificó atajando el disparo. De la misma tónica fue toda la segunda parte, acaso con menos profundidad pero con orden en todas las líneas de la visita. La mejor chance de anotar la tuvo Pablo Hernández, pero el travesaño le dijo que no.

NI UN SANTO AYUDA. Santos, con la obligación de anotar tres goles para ir a penales y más de tres para pasar a cuartos, hizo un partido muy opaco. Los nervios terminaron por matar a los jugadores del 'Peixe', que no lucían capaces de concretar una jugada de real peligro. Aun así, las más claras la tuvieron Bruno Henrique y Gabriel, pero no hubo santo alguno que los iluminara para poder asustar el pórtico rojo. De ese modo, el equipo de Cuca terminó despidiéndose de la Libertadores con tan floja imagen en la cancha como en las tribunas.

Gustavo Henrique tuvo un buen partido, pero no alcanzó para que Santos gane. (Foto: Conmebol) 

EN CAMPAÑA ELECTORAL. A inicios del partido, eso sí, Santos tuvo algunas llegadas al arco de Martín Campaña y el golero de Independiente terminó por responder bien. La más clara, está dicho, la tuvo Bruno Henrique en un mano a mano y el golero de la selección uruguaya respondió bien para mantener el cero en los guarismos. En el pórtico opuesto, su homólogo Vanderlei fue el único héroe local: más allá del penal atajado, siguió siendo exigido y estuvo a la altura del caso.

EL ACTOR PRINCIPAL. La incorrecta alineación de Carlos Sánchez en el partido de ida -arrastraba una suspensión de su paso por River Plate- fue la causa de todo el escándalo suscitado que derivó en el fallo en mesa que otorgó la victoria por 3-0 a favor de Independiente más allá del empate sin goles producido en Avellaneda. Lo telenovelesco fue que en principio se había señalado que Sánchez no debía jugar el partido de vuelta para así cumplir efectivamente su sanción; pero con el mismo fallo matinal -completamente desubicado en tiempo y espacio-, también se dio con tufillo populista la medida de que el uruguayo sí pudiera alinear en el cotejo de vuelta. Al final, de poco sirvió: recostado por la banda derecha por momentos y a veces partiendo de la mitad de campo, el volante no pudo ayudar a Santos a escapar del marasmo que lo acabó eliminado.

Fotos: Conmebol


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