Composición fotográfica: Kenny Romero / DeChalaca.com Juan Carlos Oblitas anotó una tarde de agosto de 1975 no solo el mejor gol de la historia de los Perú - Chile: también la chalaca más recordada y gritada de la historia de la blanquirroja. En esta página web, faltaba menos, la evocamos de manera muy especial.

 

Juan Carlos Oblitas es un hombre que divide opiniones y acaso, pasiones en el fútbol peruano. Por ejemplo, para los hinchas de la camada más próxima, es un tipo que supo decirle adiós a la dirección técnica a tiempo para dedicarse a la gerencia deportiva; pero también hay quienes consideran que no cumplió con sus objetivos deportivos en su última etapa en Sporting Cristal y que su gestión tiene bastante que ver con la mala campaña cervecera actual. Olvidan -o ni siquiera saben- acaso esos jóvenes hinchas de Cristal que fue Oblitas quien en los noventa, con su apego por la planificación, construyó buena parte del peso que hoy tiene el cuadro del Rímac en el fútbol peruano a punta de títulos, tres para ser exactos.

En tanto, para generaciones que frisan los 30, Oblitas es discutible porque se le atribuye haber dirigido a la selección peruana sin conseguir objetivos como la clasificación a un Mundial, o acaso haber tenido un carácter paternal hacia sus dirigidos en los diferentes procesos que encabezó. Para otros, como la mayoría de los que hacemos DeChalaca.com, Oblitas es el gran transformador del fútbol peruano en los noventa: la persona que supo ir contracorriente y abrir la mirada al mundo, hacia una mayor profesionalización, cuando la lacra de los Regionales sumió al medio en una depresión organizativa y en anticuados sistemas tácticos. Y además, alguien que fue presa de una voraz, demoledora y en buena parte malintencionada campaña mediática en contra durante aquella década, felonía que trastocó el mejor proceso que la selección peruana ha acometido en las últimas décadas, el que más cerca estuvo, apenas a unos goles, de devolvernos a la Copa del Mundo.

Pero en cambio, donde Oblitas no admite dicotomías es entre la gente que frisa los 50 en lo referido a su faceta de jugador. No hay quien no reconozca que se trató de un extraordinario puntero izquierdo, quizá el mejor de la historia del fútbol peruano. Un bullidor delantero y goleador aun más infalible que las mandaba adentro más veces que las que se quedaba en el intento. Y cuya página más gloriosa en arcos rivales se escribió en Copa América ante el mejor de los rivales posibles, ese Chile que por tantas razones une a los peruanos cada vez que se lo tiene en contra, y a través de la jugada más hermosa del fútbol: la chalaca.

Minuto 32

 

Miércoles 20 de agosto de 1975, cancha de Alianza Lima repleta para la definición del Grupo 2 de la Copa América. A las 15:36 el pueblo peruano había llenado su garganta de gol gracias al 'Trucha' Percy Rojas, quien muy temprano batió a Adolfo Nef de un zurdazo. El partido estaba así controlado desde el saque, porque a la blanquirroja le bastaba el empate, pero la exhibición que comenzaba a fluir constituía uno de los mejores primeros tiempos de la historia de la selección peruana. Con Cubillas, con 'Cachito', con Percy, con el 'Flaco' Quesada en gran nivel, Perú era superior a su clásico rival y plasmaría esa solvencia en el minuto 32 con una de las acciones más repetidas y aplaudidas de la historia de la selección blanquirroja. Que sea la pluma, acaso no necesariamente prolija pero emotiva como ella sola, de 'Pocho' Rospigliosi en la revista Ovación, la que narre lo que entonces ocurrió en el arco Norte de Matute.

El segundo gol fue notable. En toda la concepción de la jugada. Gran pase en cortada a Percy rojas por la derecha. Rojitas que enfrenta al zaguero Díaz de Chile, lo espera, lo driblea, lo vuelve a engañar cuando reaccionaba el jugador rival y desborda. Le saca medio metro, su metro de ventaja y larga el centro tras su gran jugada. Juan Carlos Oblitas estaba corrido al medio del área. Ve llegar la pelota, la para, amaga a la derecha, desconcierta a los dos backs chilenos que lo hostigaban y de pronto, se la acomoda con el muslo de su pierna derecha, se contornea y saca una media vuelta de izquierda en medio de sus marcadores, ubicando la pelota allá abajo, en una esquina, lejos del alcance de Nef.

Un gran gol. Un golazo. Digno de que la TV -como ocurre- lo repita una y mil veces. El Dr. Teófilo Salinas en el palco de honor dijo que era un gol para la historia. Don Eduardo Dibós Dammert, viejo dirigente peruano, dijo que era un gol como pocas veces había visto. Y vaya si don Eduardo no ha visto fútbol.

Dicho y hecho todo, poco más que agregar. Salvo que Cubillas puso el tercero y el baile a poco del descanso y luego a Chile no le alcanzó el descuento de tiro libre de Carlos Reinoso. Y que, como presagió 'Pocho' en tiempos cuando no había YouTube, el gol se repetiría una y mil veces antes de cada clásico del Pacífico. Y también antes de recordar por qué nos gustan tanto los goles de chalaca.

Composición fotográfica: Kenny Romero / DeChalaca.com

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