Como si fuera tu primera vez

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Luis Alfonso Garcés | @lgarces_01 Redactor |
Dos Champions Leagues y dos Europa Leagues acumulaba en su exitoso palmarés Jose Mourinho antes del encuentro en el Air Albania. Sin embargo, cuando István Kovács hizo sonar su silbato para marcar el final del partido, la emoción de The Special One, rodeado de su comando técnico y mostrando cinco dedos con una mano, reflejaban la de un entrenador primerizo en materia de títulos. Y es que, a diferencia del laureado DT portugués, la Roma no conseguía un trofeo desde la temporada 2007/08, cuando alzó la Coppa Italia, y no obtenía un trofeo internacional desde 1960/61, cuando se quedó con la extinta Copa de Ferias.
Como decía Oswaldo Zubeldía, a la rosa no se llega por un camino de rosas, y esta vía no fue la excepción. La lesión de Henrikh Mkhitaryan en el minuto 17 forzó la entrada de Sérgio Oliveira, por lo que Lorenzo Pellegrini se tuvo que adelantar unos metros para jugar a la altura de Nicolò Zaniolo y mantener el 5-trapecio-1. Por su parte, Arne Slot presentó el 4-2-3-1 que utilizó durante todo el torneo con la idea de controlar el partido mediante la tendencia del esférico.
El partido careció de emociones durante la primera mitad, hasta que Gianluca Mancini mandó un balón desde la mitad de la cancha que fue controlado con el pecho por Nicolò Zaniolo para definir con su pierna izquierda y vencer a Justin Bijlow. El gol sirvió para que el cuadro neerlandés reaccionara y transformara la posesión en ocasiones de gol. Aunque en la primera parte, por más que los de Rotterdam lograron aproximarse a la portería de Rui Patrício, no generaron ningún verdadero peligro en ella.
El trámite del partido cambió de manera radical en el segundo tiempo. En tan solo 5 minutos, Rui Patrício ya se había vestido de héroe en dos ocasiones para evitar el empate. La primera vez fue luego de un remate de Guus Til tras una serie de rebotes provenientes de un córner y la segunda, tras un zurdazo desde fuera del área de Tyrell Malacia. En ambas ocasiones el portero estuvo atento y logró atajar los remates. Esto fue solo un adelanto de lo que sería lo que restaba del encuentro.
Mediante un bloque bajo y una defensa muy ordenada conformada por Gianluca Mancini, Chris Smalling y Roger Ibáñez, la 'Loba'aguantaba los ataques rivales. El destacado rendimiento de los defensores mencionados sirvió para que Cyriel Dessers, goleador del torneo con diez tantos, tuviera una introvertida actuación y no rematara ni una sola vez al arco durante los noventa minutos. A pesar de mantener a Dessers en el campo, Slot buscó alternativas en el banquillo para mejorar su ataque, aunque los ingresos de Alireza Jahanbakhsh, Patrick Walemark y Bryan Linssen llegaron muy tarde.
Mourinho también movió el banquillo y envió al terreno de juego a Jordan Vertour -quien ingresó por el autor del único gol del partido- y Leonarzo Spinazzola. Ambos jugadores sirvieron para refrescar el equipo e incluso ensayaron remates a la portería rival. Ante el dominio del rival, el plan de conjunto romano era tratar de generar daño a través de transición rápidas -al igual que durante el resto del partido- y disparar de larga distancia para poder terminar las jugadas y no quedar mal ubicados ante una posible contra.
Los minutos fueron pasando y el marcador no se movió. Mourinho ejecutó cambios sobre el final del partido para quemar tiempo, algo que también hicieron los jugadores al demorarse en poner la pelota en juego, por lo que fueron amonestados Rui Patrício y Spinazzola. De esta manera llegó el final del partido y el gol de Zaniolo fue suficiente para que la Roma pudiera conseguir un título internacional tras 61 años de sequía. ¿El principal responsable de todo esto? El siempre especial Jose Mourinho.
Fotos: AFP