Composición fotográfica: Aldo Ramírez / DeChalaca.comTenemos final de Champions League. Juventus, como hace 12 años, sacó de la final a Real Madrid con el 1-1 y enfrentará a Barcelona el 6 de junio en el Olímpico de Berlín.

El partido fue…

IRREGULAR. Fue un primer tiempo, en ataque, con mejor dominio en la posesión de Juventus, pero mejor desempeño en el juego de posición de Real Madrid. Mientras que el cuadro italiano buscó sostener el juego en campo rival, el equipo dirigido por Ancelotti aprovechó mejor su juego con el balón vía el despliegue raudo de todo su bloque al ataque. Pese a ello, ambos terminaron, con la necesidad, trabados en su propia desesperación. Pirlo, Tévez y Vidal, los jugadores que administran cada zona, no estuvieron precisos ni coordinados.

El Capo: Claudio Marchisio

Claudio Marchisio, dentro de una volante intrascendente, fue quien desempeñó mejor sus funciones en las distintas fases del juego de Juventus. Su despliegue fue inteligente para ubicar las posibles zonas de acción del ataque de Real Madrid, así como ser opción de sostenimiento de la posesión o profundidad de la misma.

La Pizarra

Un sello del Real Madrid de Ancelotti desde la anterior Champions League es el tándem que se elabora en cada franja de laterales a extremos. Sin embargo, las asociaciones Marcelo – Cristiano Ronaldo y Carvajal – Bale no funcionaron posicionalmente para ocupar el ancho del campo y dejar las zonas interiores libres; tampoco tuvieron éxito en la elaboración, pues no hubo coordinación entre ellos, ni los movimientos de James e Isco. La ausencia de triangulaciones en las bandas mermaron el 4-3-3 que el técnico italiano mandó como su mejor opción colectiva. Juventus, por su parte, salió con cuatro defensores definidos, con poca salida, en el fondo y bastante preocupados en cuidar el uno-dos típico del Real Madrid en el Bernabéu. Luego, ocupó la volante con Pirlo como ancla y Vidal a su izquierda para, luego, romper a líneas ofensivas. Pogba y Marchisio ocuparon las franjas, aunque priorizando el juego interior: única salida del equipo turinés en la posesión. En ataque, Carlos Tévez se movía detrás de Morata y no al lado para buscar las diagonales cortas con la que suele hacer daño.

Kazuki Ito: Jonas Eirksson

Jonas Eriksson fue fácil de engañar por algunos jugadores. El árbitro sueco empezó con un error inicial cuando James Rodríguez lo sorprendió con una falta fingida dentro del área que el árbitro cobró como penal. La caída aparatosa y el grito al unísono del Bernabéu confundió a Eriksson ante un leve roce de Bonucci y extraordinaria actuación del colombiano. Luego, sus asistentes no le ayudaron en acciones puntuales como algunos balones que no salieron o tiros de esquina que no fueron y que pudieron ser acciones de gol riesgosas para Real Madrid y Juventus.

Foto: AFP


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La ficha del Real Madrid - Juventus

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