Foto: APLa fecha 2 de la Champions League nos demostró que la herencia futbolística viene con todo, hasta con bloopers. Les agradecemos a Mandanda, Kozacik y Akinfeev por la cortesía.

 

Parece que el síndrome Unión Comercio (ojo, no se enojen) llegó al Viejo Continente. Y es que esta jornada de Champions League nos dejó una serie de bloopers que marcarán la tendencia de los No Top 10, al menos por esta semana.

Todo comenzó un martes cualquiera, luego que un tiro libre de Marco Reus fuera directamente al arco. Steve Mandanda se mandó una de aquellas y dejó que el balón diera un bote y se le colara. Hummels quiso gritar el gol como suyo, pero fue del arquero, o mejor dicho, de Reus. Al final, Dortmund derrotó 3-0 a un Marsella que solo debe pensar en la Europa League.

No obstante, la andanada de "joyitas" estuvieron en San Petersburgo, localía forzada para CSKA Moscú que recibió al Viktoria Plzen. Sobre los 78', los rusos asumían una corta ventaja y que en algún se les podía terminar escapando, momento propicio para que Radim Reznik, viéndose presionado por Tosic, le entregue el balón a Matús Kozácik. El portero eslovaco, por mal cálculo o por querer hacerse famoso, dejó escapar la pelota de manera limpia como para terminar de culpar al zaguero. El 3-1 sentenció la historia a favor del cuadro moscovita; sin embargo, Igor Akinfeev, hombre hasta de selección, no quiso desamparar a su colega y en una horrorosa salida le permitió descontar a Marek Bakos. Algunos le llaman justicia, lo cierto es que 3-2 fue el resultado final.

Esto confirma que en el primer mundo futbolístico también pueden existir horrores. Sino pregúntenle a Arda Turan, o mejor aún, al árbitro asistente que le convalidó el gol en off-side.

Foto: AP

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