Para el personaje que respira fútbol, el protagonismo del Liverpool-Arsenal fue excluyente en la jornada de Champions League.

Fotos: EFE, dailymail.co.uk

El 'Niño' Torres anotó un gol de película, de esos que hace siempre (Foto: EFE)Cien libras esterlinas. Yo al Arsenal, mi amiga Paula al Liverpool. Yo en Lima, Paula en Liverpool. Yo echado en mi sillón acompañado de mi perro Droopy y sí, la desgraciada sentada en Anfield Road acompañada de los miles que conforman una de las hinchadas más míticas del deporte mundial.

Arranca el partido y a los 13 minutos Diaby perfora a Reina para el 1-0. Locura total. Empiezo a pensar en qué gastaré mi recompensa, pero unos 15 minutos después Hyypia borra la pequeña nubecita de la imaginación sobre mi cabeza con un testarazo (Negrobi dixit) que el buen Cesc no puede despejar. Luego de eso, ida y vuelta, entrega total, ni un milímetro libre para una acción de más. Partidazo. Literalmente esa fue la palabra que le puse en un mail a Paula en una reacción natural del momento. Enorme fue mi sorpresa cuando en menos de un minuto hubo un reply que decía: “Mejor si lo ves en vivo desde el estadio, jajaja” Message sent from a Blackberry device. En ese mismo instante solo sabía una cosa: el Arsenal tenía que ganar sí o sí. No por los 100 pounds, sino por un tema de orgullo ante la envidia que en esos momentos corroía mi ser.

Cuando el 'Niño Torres' hizo lo que hizo -cosa que hace siempre-, pensé, mientras veía la clásica celebración de la premier (carrera veloz y deslizamiento de 5 metros de rodillas hacia la bandera del córner) que todo había acabado. Me quedaba esperar no solo lo peor sino también un nuevo mail que dijera: “Mi niño divino”, “Amo a Fernando Torres”, “El estadio está coreando su nombre”, etcétera, pero nunca llegó. Gerrard, otro de aquellos a los que jamás debe apostarse en contra (Foto: dailymail.co.uk) Lo que sí llegó fue la apilada a medio equipo rojo por parte de otro niño -el del peinado de estudiante aplicado- y el gol del monstruo que se les aparece a los niños londinenses si se portan mal. Llegaba la anhelada clasificación del equipo del maestro Arsene. Lo que también llegó a cierto Blackberry en cierto estadio en Liverpool fue un mail a Paula lleno de poesía que decía: “GOOOOOOOOOOOL”.

Creo que esto último fue un grave (y grueso) error, porque menos de un minuto después el mítico Gerrard y luego Babel pusieron las cosas en su sitio, en su verdadero sitio. Porque nunca debes apostar contra el Liverpool cuando juega Champions (ni siquiera si se enfrentara al Milan) y menos cuando la serie se define en Anfield Road. Y mucho menos debes mandar mails que sentencien un partido cuando del otro lado están Gerrard, el ‘Cacique’, y, peor aún, el ‘Niño’ Torres. Lección aprendida.

Ah, me olvidaba: mientras veía cómo la cámara enfocaba a los miles de hinchas en Anfield Road me llegó un mensaje que, sin leerlo, ya sabía de quién era y ya sabía que decía.

From Paula: “You’ll never walk alone” Message sent from a Blackberry device.

Comentarios (1)add
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escrito por morenor , abril 10, 2008
Es la historia de un niño que cruzó el Canal de la Mancha para convertirse en hombre y lo consiguió un 08-04-08 condenando a los de Wenger a mirar la final desde sus casas... IDOLO
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