El personaje que respira fútbol y sus tribulaciones sobre los días de Champions. 

Fotos: schalke04.de, Eurosport

Como el Schalke al Barza, Frankie no quiere ver la Libertadores (Foto: schalke04.de)Las fechas de Champions son los mejores días del año. Van resaltadas en la agenda personal o marcadas con una equis caleta en el horrible calendario corporativo sobre el escritorio de tu oficina. Esos días son mejores cuando el martes por la noche te puedes juntar con tus patas para comentar los partidos del día y pronosticar los del miércoles. Son aún mejores si es que ya se empieza a jugar la Champions de verdad, la etapa final, los partidos de ida y vuelta, el gana y sigue con vida en pos de la gloria o el pierde y regresa a tu casa a llorar, la créme-de-la-créme del fútbol mundial.

Son mejores si es que en la noche del martes hay partidos de la Copa Libertadores, no porque sean buenos y mucho menos emocionantes, sino porque es la mejor manera de saber apreciar cuan buena es la Champions League. Siento (culpablemente) una sensación pseudo sexual, un sentimiento cuasi erótico cuando al prestar cero atención al partido de la Santander mi amigo Kobi me increpa con un “Carajo, Frankie, ¿te puedes interesar un poco por el fútbol peruano?” (¡que viva Silva Pro! Jaja). Solo para que en el minuto 90 del partido pase lo que siempre pasa, quiera apagar la tele para prender la cajita negra de la felicidad y me termine dando la razón: noventa minutos perdidos de dura realidad para regresar al mundo de fantasía con una versión nueva de Winning Eleven para jugar qué, ¿Libertadores? No: Milan vs Liverpool, Arsenal vs. Chelsea, Barça vs. Manchester...

Dos de fantasía: Fabregas y el 'Niño' Torres (Foto: Eurosport) Esos días son aun mejores cuando ves partidos de lujo jugados en estadios de lujo con jugadores de lujo. Partidos rebosantes de vértigo, técnica y ganas incontrolables de los equipos por comerse vivo al rival, características actuales del fútbol del más alto nivel que me hacen pensar que si bien todo tiempo pasado fue mejor, definitivamente estamos viviendo una de las mejores épocas en la historia del fútbol. No se si le pasa a alguien más que a mí, pero no solo los juegos de video de fútbol se asemejan más a la realidad, sino que el fútbol de la Champions cada vez más se asemeja a los juegos de video. Tanto así que el comentario “ese fue un gol de Winning” ya no suena original sino más bien trillado, repetitivo.

Realmente no se quién corre más: el Niño que vive en la ciudad de los Beatles o el Niño (cada vez menos) pixelado del Winning. Sin embargo, esos días son aun mejores cuando además de juntarte con tus patas celebras el cumple del más gordo de ellos y concluyes que a pesar de los años, a pesar de la chamba, a pesar de Kempes (Luis Omar, Don Diego: ¡regresen por favor!) y a pesar del tóxico pollo Hilton con las papas aguachentas -que a otros les parece el mejor de Lima- los años pasan pero lo importante queda: que en cada rincón del mundo siempre el fútbol (el buen fútbol) y la amistad son la combinación de la vida.

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