Composición fotográfica: Roberto Gando / DeChalaca.comAunque Brasil y Alemania se midieron en mundiales por única vez en 2002, su primer enfrentamiento data de 1963: un peculiar amistoso en Hamburgo que el 'Scratch' volteó en 2 minutos con una alineación integrada casi solo por jugadores del Santos.

 

El Mundial 2014 ha permitido tanto a Alemania como a Brasil, acaso las dos selecciones más célebres y temidas de la historia del fútbol, superar la barrera de los 100 partidos jugados a lo largo de la historia de los mundiales. No obstante, como se sabe, ambas solo chocaron entre sí una vez: en la final de Corea/Japón 2002, aquella de los goles de Ronaldo y a la que ambos equipos llegaron, irónicamente, tras haber arribado a ese Mundial en medio de sendas crisis que les auguraban flojas campañas.

En general, verdeamarelhos y teutones han chocado 19 veces en partidos internacionales A-1: Brasil ganó 12, Alemania 4 y hubo 5 empates. De todos ellos, la historia más curiosa remite al primer enfrentamiento entre ambos: un amistoso jugado hace poco más de medio siglo, el 5 de mayo de 1963, en el Volkspark Stadion de Hamburgo en el que Brasil, por esos avatares del fútbol, estaba obligadísimo a ganar como si se tratara del compromiso más oficial, y por tanto apeló a todos los Santos para hacerlo.

Los giros de Aymoré

El saludo de los capitanes antes del amistoso entre Brasil y Alemania: Zito y Seeler. (Foto: robertoblogdo.blogspot.com.br)Tras ganar el Mundial de Chile 1962 con técnico -Aymoré Moreira- y figura -Amarildo- de emergencia, Brasil se presentó a la Copa América de 1963, en Bolivia, con un equipo alterno que logró el subtítulo. Por eso, en la práctica, solo comenzó a lucir su segunda estrella después de ese torneo, en la Copa Roca disputada contra Argentina, la cual ganó en doble partido disputado en el 'Morumbí' y en el 'Maracaná'.

Tras ello, la decisión de la CBF fue enviar al equipo a una gira por Europa, que quería volver a admirar la técnica que, desde el título logrado en Suecia, solo había vuelto al Viejo Continente para enfrentarse a clubes, mas no a selecciones. Se decidió, entonces, pactar un total de nueve partidos disputables a lo largo de un mes por distintas ciudades europeas, sin escatimar poderío en la convocatoria.

Sin embargo, el comienzo de la gira fue un chasco. Brasil se presentó en Lisboa y cayó 1-0 ante su madre patria, Portugal, que por entonces nunca había jugado un Mundial aún aunque tenía la base del Benfica bicampeón de la Copa de Europa. Sin embargo, el golpe duro llegó en el segundo partido: Brasil cayó 5-1 en Bruselas ante Bélgica, en cotejo en el que Pelé no alineó. Con 'O Rei' de vuelta, se recuperó parcialmente con un 2-3 sobre Francia en París, pero volvió a caer 1-0 ante la por entonces ignota Holanda en Amsterdam.

Más que un compromiso

 

 

Así, llegaba el quinto partido de Brasil en Europa ante la selección teóricamente más fuerte de la gira: Alemania. El ánimo de la prensa brasileña era de suma crítica: con el bajo nivel visto, perder jugando mal ante un rival de la categoría y alcurnia de la 'Mannschaft' significaría dilapidar el prestigio bien ganado por la camiseta verdeamarelha a partir de sus dos títulos mundiales.

Ante esa situación, Aymoré Moreira cortó por lo sano. Si Portugal le había ganado con la base del Benfica bicampeón de Europa, pues él apeló a la base del Santos bicampeón de América. Eligió alinear en Hamburgo a ocho titulares del 'Peixe', con injertos únicamente en la defensa: los zagueros Eduardo y Roberto Dias, ambos del Corinthians, y el lateral izquierdo Rildo, de las filas del Botafogo. Por lo demás, el 4-1-2-3 respondía a la disciplina santista, con Gilmar en el arco, Lima en el carril derecho, Mengálvio y Zito como arquetipos del mediocampo, Pelé como enganche o delantero por detrás y el célebre trío formado por Dorval, Claudio Coutinho y José Macía 'Pepe' en el ataque.

Pelé en toda su dimensión, lanzado sobre el marco teutón. (Foto: robertoblogdo.blogspot.com.br)Alemania, en tanto, dirigida por el mítico 'Sepp' Herberger, contaba con la base que había sido eliminada en cuartos de final en Chile el año anterior: el golero Fahrian, Karl-Heinz Schnellinger como figura en la zaga y Uwe Seeler junto a Hans Schäfer como referentes de ataque. De hecho, el equipo local comenzó mejor el partido, y vía Konietzka y Schulz asustó en el tramo inicial a un Brasil algo refundido en su defensa.

Así, el agua llegó tanto al cántaro que este se rompió al final del primer tiempo: Konietzka, solo para definir ante el arco de Gilmar, fue trabado en el área por Zito. Jürgen Werner ejecutó la falta y mandó el balón dentro cuando corrían 44'.

El regreso del Rei

La papeleta estaba difícil para Brasil, que comenzó anonadado el complemento y sufrió con nuevos intentos, principalmente de Seeler, que exigieron hasta tres veces a fondo a Gilmar. En tiempos en que el fútbol no admitía cambios, las cosas lucían muy difíciles para el equipo de Aymoré.

Coutinho a la carga sobre el marco del golero Fahrian. (Foto: robertoblogdo.blogspot.com.br)Pero nada es imposible cuando se cuenta con un futbolista desequilibrante. Y en este caso, el mayor de todos los tiempos resolvió el trámite en solo dos minutos. Pelé, a los 70', habilitó de manera magistral a Coutinho, quien simuló devolverle la pared pero más bien giró para encarar a Fahrian y marcar el empate. Y a los 72', 'O'Rei' recibió un pase de Mengálvio y, sin que el balón caiga al suelo, la suspendió de zurda para batir al meta alemán con disparo furibundo. Era el Brasil que, a pesar de estar amargando al local, todos querían ver en Europa.

El partido acabó 1-2 y, después, Brasil completó la gira con un empate 1-1 ante Inglaterra, una dura goleada en contra 3-0 a manos de Italia y dos victorias sobre rivales muy menores: 0-1 ante la República Árabe Unida (Siria) y 0-5 sobre Israel. El balance fue negativo y, según se dice, fue la premonición más importante de lo duro que le resultaría a Brasil defender su título en Europa tres años después, en el Mundial de Inglaterra. Así, el único buen recuerdo fue aquella victoria en Hamburgo, que ahora, 51 años después, sirve de punto de partida estadístico para uno de los partidos más esperados y que, irremisiblemente, remite a la dependencia de Brasil de algún gran astro -que quizá puntualmente ahora no tiene- para resolver este tipo de circunstancias.

Composición fotográfica: Roberto Gando / DeChalaca.com

Fotos: robertoblogdo.blogspot.com.br

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