Pedro Garay quiere interrumpir la marcha de Marquinho. Aquella tarde, el brasileño abrió el camino del triunfo para los blanquimorados (Recorte: revista Once)Llega la hora del recuento de la segunda edición de la sección Tu Caleta y, esta vez, gracias al 39% de votos que alcanzó en la encuesta, toca el turno de repasar un partido que difícilmente se borre de la retina de cualquier hincha blanquiazul de la época por todo lo que significó: aquel Sporting Cristal 2 - Alianza Lima 3 del Torneo Clausura 1997, resultado que los puso a un tris de alcanzar el título absoluto luego de 18 años, algo que se cristalizó dos fechas después en Talara.

La antesala

Jorge Luis Pinto, el DT  colombiano que implementó una disciplina a prueba de balas en Matute (Recorte: revista Once)Para la fecha 10 del Torneo Clausura, Alianza Lima llegaba con identidad de un equipo que practicaba un fútbol pícaro y quimboso, capaz de pintarle la cara a cualquier rival pero a la vez apto de caer en la irregularidad y trastabillar ante el rival menos complicado sobre el papel. En ese momento, el elenco íntimo se encontraba en una ardua disputa con el líder Universitario, que lo aventajaba por un punto en la clasificación general; no obstante, los cremas tenían que jugar ante Cienciano en el Cusco.

Aquel domingo 19 de octubre de 1997, Alianza debía enfrentar en el estadio Nacional nada menos que a Sporting Cristal, que en aquel momento gozaba del reconocimiento de propios y extraños por su subcampeonato en la Copa Libertadores del mismo año, aunque su rendimiento ya estaba en declive. De igual forma, los entonces blanquimorados habían logrado el título del torneo Apertura y el partido frente al elenco rimense definía prácticamente las aspiraciones victorias hacia el título nacional.

Copas no muy ajenas

El 'Camello' Soto, como tantas veces, tuvo un rol protagónico en este clase de duelos: se encargó de emparejar la cuenta e instalar el drama en el estadio Nacional (Recorte: revista Once)Por aquellos días, además, la interna del equipo aliancista venía siendo víctima de un escándalo gracias a una "escapadita" de Waldir Sáenz luego de asistir a un concierto de la banda Alquimia en el Zalonazo. Ante ello, era conocida la actitud que tenía -y tiene- el técnico colombiano Jorge Luis Pinto hacia este tipo de actitudes. El estratega cafetero es un convencido de que la disciplina es el camino correcto hacia cosas positivas, por lo que no era extraño que pasara a visitar a sus jugadores a altas horas de la madruga para cerciorarse de que estos estén cumpliendo su compromiso de austeridad, básico para lograr el objetivo, según el colombiano.

Fue justamente el director técnico victoriano quien tomó con pinzas la quimba de ‘Wally’ a sabiendas de que el goleador histórico le podría ser de mucha utilidad en tan trascendental partido. Al final, el colombiano optó por no opinar en el tema y limitarse a indicar que Waldir venía entrenando muy bien a lo largo de la semana.

El partido de la victoria

El partido llegó y en Cristal sorprendió la inclusión de un novel Leao Butrón en el arco en reemplazo de Julio César Balerio, quien había sido pieza clave en el mencionado segundo puesto de la Libertadores pero que, en ese instante, tenía una dolencia al hombro que lo privó del partido. Los cerveceros formaron, además, con Marengo, Asteggiano, Rebosio y Carlos Zegarra en la defensa; Garay, Erick Torres, Jorge Soto y Álex Magallanes en el mediocampo, mientras que Julinho y Annor Aziz alinearon en la delantera. Por su parte, Alianza Lima se paró con Del Mar bajo los tres palos, Reyna, Machaca, Ruiz y Marcial Salazar en la retaguardia; Jayo, Bazalar, el ‘Churre’ Hinostroza y Marquinho en la volante, mientras que Chévez y el brasileño Bujica quedaron en la delantera.

El cotejo arrancó y eran los blanquimorados -recuérdese que el encuentro se disputó en octubre- quienes se ponían en ventaja tras un excepcional remate de tiro libre de Marquinho, quien por ese entonces era casi infalible en el cobro de pelotas paradas. Sin embargo, el partido le tendría deparado un inmenso pesar momentáneo a todos los hinchas grones: una jugada infortunada hizo que Machaca decrete el empate luego de un autogol, para que luego Jorge Soto indicara que Cristal volteaba el partido y permitía que todos los fantasmas propios de un equipo que no campeonaba hacía 18 años volvieran a aparecer.

Waldir Sáenz, el hombre que estuvo en el ojo de la tormenta en esa semana, puso la paridad en el marcador e inclinó la balanza en favor de sus colores (Recorte: revista Once)Pero la historia no quedaría ahí y, sobre los 68’, aparecería Waldir Sáenz para celebrar al ritmo de Alquimia y poner el empate en el momento justo. Poco después, y ya sobre el final del partido, César Rosales, quien había ingresado en el segundo periodo, aprovechó un rebote y volteó el partido sentenciando el 2-3 final, con el que los íntimos no solo liquidaban las aspiraciones de tetracampeonato del elenco cervecero, sino que también desplazaban del primer lugar a la 'U' que, minutos antes, había caído por la mínima diferencia ante Cienciano, con aquel recordado autogol de José Carranza.

Amuleto volteado

Esta no fue la única vez en dicho año que Alianza Lima le logró voltear un partido a Sporting Cristal, pues durante el Apertura ya había conseguido rebatir un 2-4 a un 5-4. Como coincidencia -y como hecho anecdótico-, en ambos partidos Jorge Luis Pinto fue saludado por David Huaymamesa, un niño de diez años que el mismo técnico colombiano catalogó como "su amuleto".

Preciso instante en que César Rosales supera la marca de Carlos Zegarra y decreta el 2-3 que envió al primer lugar del Clausura al elenco victoriano (Recorte: revista Once)Ante el reconocimiento de Pinto, el niño deshecho la oferta de un almuerzo con el propio entrenador para pedir una entrada para el próximo partido, en el que los íntimos enfrentaban a Pesquero en Matute. Fuera de aquel encuentro, a los blanquiazules les quedaban también en el camino Atlético Torino y Melgar.

Último acto

Este Cristal - Alianza también significó el último partido de Sergio Markarián dirigiendo en el Perú hasta su regreso a la selección en 2010. Se dice que la relación entre el ‘Mago’ y los referentes del plantel celeste estaba muy desgastada, a tal punto de que Balerio desistió a jugar aquel partido frente a los blanquiazules, fuera de que Pedro Garay mando a la misma cochinchina al estratega charrúa en pleno encuentro.

Al final, y pese a los intentos de la directiva bajopontina, Markarián se terminó yendo por la puerta falsa de La Florida tras dicho encuentro pues no se logró solucionar el conflicto entre los jugadores y el cuerpo técnico del hoy entrenador nacional. En la vereda de enfrente, en cambio, todo era felicidad: de hecho, a Alianza solo le bastó un par de triunfos consecutivos para romper con una terrible sequía y recuperar la hegemonía, esa que se hizo esperar por largos 18 años.

Recortes: revista Once

Video: Red Global

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