Composición fotográfica: Aldo Ramírez / DeChalaca.comUn año más de Alianza para el olvido. El equipo victoriano no vio la luz en 2015, a pesar de haber tenido momentos en los que pareció levantar la cabeza. Algunas rachas esporádicas de buenos partidos constituyen la forma de describir el año blanquiazul, en el que perdió una final y no aspiró a nada más.

 

Las cifras

- El goleador del equipo: Gabriel Costa (14 goles)

- El mejor resultado: Alianza Lima 4 - Sport Loreto 0 (Torneo del Inca, fecha 8)

- El peor resultado: UTC 3 - Alianza Lima 0 (Clausura, fecha 11)

- Cantidad total de jugadores empleados: 29

- Cantidad total de jugadores Sub-20 utilizados: 5

- Técnicos: 3 (Guillermo Sanguinetti, fecha 1 del Torneo del Inca a fecha 5 del Apertura; Gustavo Roverano, fecha 6 del Apertura a fecha 12 del Clausura; Francisco Pizarro, fechas 13 a 17 del Clausura)

 

 

La táctica

Alianza vio equipos distintos principalmente porque tuvo tres técnicos a lo largo del año, pero en términos de táctica el equipo victoriano no varió mucho. El 4-2-3-1 que el elenco blanquiazul viene usando hace ya algún tiempo se adapta a las características de sus jugadores. En el arco arrancó Forsyth, aunque terminó repartiéndolo con Butrón. En la zaga Li fue el primer lateral derecho, pero su bajo nivel y poco aporte en ataque fueron motivos suficientes para que el experimentado Guizasola se adueñe de la banda. Al centro fueron regulares Aparicio y Miers, aunque este último fue relegado cada vez más y Araujo acabó siendo la pareja con la que Koichi se vio -y con quien más se entendió-. En la izquierda, ninguna sorpresa con el acostumbrado Luis Trujillo.

Al centro Míguez fue la constante de marca en la primera línea junto con Atoche y Albarracín; se tomaron turnos para alinear de a dos. El tridente de ataque estuvo conformado por Costa, Cueva y Landauri; a la salida de Cueva, Mimbela -quien ya venía jugando- vio más minutos, y hacia la última parte del año lo mismo sucedió con Manco, llegado para suplir la ausencia que dejó la partida del ‘8’ de la selección (y la soledad en asociación con Costa). Cabe resaltar que Canales vio la cancha de manera intermitente durante el año, así como Deza, quien estuvo en el equipo a inicios de 2015.

En la delantera nunca hubo duda: Guevgeozián es el ‘9’ de Alianza desde finales de 2013 y solo lo pudo separar del equipo una larga lesión cerca a mitad de año. El reclutado Preciado fue el encargado de suplirlo y lo hizo mejor cuando Roverano asumió el equipo y le inyectó confianza. Fue a partir de entonces que su producción goleadora incrementó, pero no se mantuvo; prueba de que Alianza fue un equipo de poco gol y que este llegó más por parte de quienes se paran atrás de los delanteros que de estos. Noronha fue la pieza constante de recambio, pero poca frescura le trajo a su equipo cada vez que entró; dejó una cifra de un gol cada 11.3 partidos, bajísima para un delantero.

En suma, Alianza fue un equipo que se ajustó más a la época que vivía en cada momento que a una idea propia. Cómo tenerla, pues, si vio a tres DT distintos en el banco. Equipo de momentos, desnivelado, con figuras que cargaron cuanto pudieron y que demostraron que la dependencia sobre unos pocos se vuelve dañina si no se reemplaza pronto por la comprensión de un todo.

El capo: Gabriel Costa (13.43)

Costa (Foto: Luis Chacón / DeChalaca.com)El uruguayo se mantuvo como uno de los jugadores más importantes del equipo desde su llegada en 2014, además de ser uno de los de mayor producción goleadora. Entonces marcó 13 goles, solo uno menos que en 2015; pero a diferencia del año pasado, en este Costa se mostró líder del equipo en la cancha. A Alianza lo marcaron dos jugadores este año: Cueva, quien partió a México luego de una buena Copa América, y Costa, quien fue importante compañero de Cueva en la cancha pero más importante media punta ante su ausencia. Otro de los aspectos más positivos del ‘22’ fue su versatilidad, porque si bien como enganche se mostró importante, supo marcar la diferencia cuando le tocó recostarse por las bandas, y más todavía cuando pisó el área. Fue ahí donde se volvió el arma más letal de los blanquiazules, sobre todo ante la ausencia de Mauro Guevgeozián. Si por algo se deberá recordar este año al 'Gabi' es por su variado aporte futbolístico cuando le tocó desenvolverse de acuerdo con su naturaleza y en su hábitat y por su capacidad de mutar cuando las circunstancias y las ausencias así lo requirieron.

La revelación: Cristian Mejía (12.80)

Mejía (Foto: Andina)El equipo productor de menores por excelencia brilló por la mínima producción de menores que tuvo. De los cinco Sub-20 que pisaron la cancha, solo uno mostró tener algo de la calidad que le suelen imprimir a sus jugadores en la casa blanquiazul. Un no muy joven Mejía debutó a los 22 años en una derrota de Alianza ante Sport Loreto, y mostró atrevimiento y temple en la marca. Cuatro días después, Roverano, su técnico en la reserva, lo hizo arrancar en un clásico y volvió a jugar bien. El volante no pisó la cancha muy seguido -jugó solo 9 partidos- pero, cuando lo hizo, dejó su huella. Para su mala suerte este no fue el año de Alianza y con un bajo nivel del equipo blanquiazul no le fue fácil mostrarse. Igual logró lo suficiente como para comprar un pasaje a Ayacucho -camiseta con la que seguramente alcanzará mayor continuidad- para 2016.

La mejor contratación: Leao Butrón (13.50)

Butrón (Foto: Andina)Fue campeón con Alianza en 2003. Repitió el plato en 2004. Lo fue tres veces más después de eso, pero con la Universidad San Martín. Vistió otras camisetas y cuando le tocó volver a casa, con 38 años a cuestas, dejó claro que no fue por un favor para que se retire cómodo y entre su gente. No comenzó el año como titular, pero el tiempo lo puso de regreso debajo de los tres palos. Sería el mejor del año de acuerdo con las cifras de DeChalaca, pero no superó la valla de estar en más de dos tercios de los partidos. Sin embargo, el reconocimiento como mejor contratación del año sirve de excusa para premiarlo como tal. Butrón fue de los mejores arqueros de este 2015 y en Alianza se jugó muchos partidazos. Pieza clave en muchos triunfos; más importante aún para evitar derrotas.

La decepción: Marcos Miers (11.26)

Miers (Foto: Mihay Rojas / DeChalaca.com)Llegó como reemplazo de Walter Ibáñez -a pesar de ser más lateral que central- y no dio la talla. Miers presentó muchas dudas desde el inicio y mostró un juego excesivamente violento. Eso le valió tres expulsiones en el año, una de ellas por agresión verbal al árbitro Ramón Blanco, que le valió tres fechas de sanción (inicialmente sancionado con seis fechas). Eventualmente se lo empezó a dejar de lado por su mínimo aporte al equipo, tanto así que no le fue renovado contrato para 2016.

Composición fotográfica: Aldo Ramírez / DeChalaca.com
Fotos: Luis Chacón y Mihay Rojas / DeChalaca.com, Andina


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