Composición fotográfica: Aldo Ramírez / DeChalaca.comGanó la primera parte del año, se desentendió en la segunda y fue protagonista en la tercera. Tuvo la pelota en su cancha más de una vez para cerrar el Clausura pero no encontró claridad en los momentos en los que más la necesitaba. En 2015 intentará abrirse espacio desde la Primera Fase de la Libertadores.

Las cifras

- El goleador del equipo: Mauro Guevgeozián (16 goles)

- El mejor resultado: Alianza 5 - Cienciano 0 (Clausura, fecha 10)

- El peor resultado: Cristal 3 - Alianza 2 (Clausura, fecha 12)

- Cantidad total de jugadores empleados: 33

- Cantidad total de jugadores Sub-20 utilizados: 9

- Técnicos: 1 (Guillermo Sanguinetti, fechas 1 a 45)

La táctica

Sanguinetti se caracterizó por priorizar el orden y el físico de sus jugadores, características que tanta falta le hicieron a Alianza años atrás. No gustó mucho, sobre todo por ese aroma a fútbol bonito y buen toque al que el hincha blanquiazul relaciona con su equipo. El topo cree más en el resultado que en la tradición, y para llegar al resultado hay que plantear un esquema efectivo y no soñador.

Disgustó a muchos desde el inicio. Se le acusó de tirar por la borda el estilo aliancista para pasar a un juego más defensivo y calculador. ¿Alianza sin la pelota? Sí. Y le funcionó. Se acostumbró a alinear un 4-2-3-1, a veces invirtiendo la volante a un 4-3-2-1 según las circunstancias. Forsyth fue el dueño de los tres palos. El repatriado Roberto Guizasola por la derecha, Koichi Aparicio hizo dupla con Wálter Ibáñez en la central y Luis Trujillo a la izquierda, suplido cuando lesionado por el hermano menor de Cucurucho, Guillermo. Posteriormente, Aparicio fue sentado por un excepcional Miguel Araujo que dio la talla a pesar de llegar con tan solo 19 años.

En la primera línea de la volante, Míguez y Albarracín hicieron una muy buena dupla (a veces también con Molina), y cuando fueron tres Atoche se unió, levantando su juego conforme fue avanzando el año y terminando por robarle el puesto a Albarracín. En la ofensiva fueron constantes, durante la primera parte del año, Kahn, Ponce y Landauri. Costa alternó hasta volverse fijo y Wilmer Aguirre llegó a hacer las veces de carrilero tirando para extremo. Durante la segunda mitad del año le fue mejor a Alianza, tras la partida de Kahn y Ponce, teniendo como correlato el destape de Costa -13 goles- y de Landauri y la llegada de Christian Cueva, quien por momentos se volvió el conductor del equipo y sacó lustre a su juego diferente.

Arriba Guevgeozián tuvo que ganarse el pan solo. El año pasado jugó muy replegado, bajó en exceso y descuidó el área que debía atacar. A Alianza le faltó gol. Este año encontró mayor comodidad en el área. Se entendió muy bien con Landauri y formaron una excelente dupla de asistente-goleador. Cuando se lesionó, Montes fue su reemplazo natural aunque nunca terminó de saldar la deuda que dejó hace diez años cuando llegó por primera vez al equipo.

El capo: George Forsyth (13.46)

Foto: AndinaEl gringo volvió a ser figura en Alianza Lima. Este año fue mejor en comparación a otros en lo que a lesiones se refiere. Si bien se perdió algunas fechas, su estado físico se mantuvo en un nivel bastante alto y le permitió consagrarse como el salvador de Alianza, y de su larguísimo invicto en Matute, no pocas veces. Si Alianza llegó a un pelo de campeonar el clausura, es gracias a su solidez defensiva y buen físico. Entre esos artífices resalta Forsyth, quien año a año ha ido consolidándose como uno de los valores más importantes del equipo blanquiazul. Es elemento fijo a retener para 2015.

La revelación: Miguel Araujo (12.93)

Foto: AndinaA priori, nadie lo tenía en el fútbol peruano en 2014: alternaba en esporádicas ocasiones con el Estrella Roja de Belgrado, pero dada su juventud, uno suponía que su estadía en el Viejo Continente iba a tener larga data. No obstante, ya desde mediados de año su nombre empezó a filtrarse como posible fichaje de algunos equipos peruanos: el que tuvo la primera opción, aunque en este momento suene increíble y haya tenido mínima difusión, fue San Simón, que en su lugar optó por Nahuel Guerrero. Y así fue como llegó a Alianza para, en el acto, convertirse en titular indiscutible y mandar a la banca a Koichi Aparicio. El 'Viejo', como también lo llaman en el entorno futbolístico, hizo dupla con Walter Ibáñez y fue uno de los pilares para que el elenco íntimo consiga su acceso a la Libertadores.

La mejor contratación: Pablo Míguez (13.38)

Foto: AndinaLlegó a inicios de año y causó cierta suspicacia por los típicos “paquetazos” que suelen llegar a los equipos peruanos desde el extranjero. Sanguinetti lo pidió y se apoderó de la primera línea de volantes inmediatamente, dejándoles la lucha del titularato por la otra posición a Albarracín, Molina y Atoche. El hincha lo arropó rápido por su entrega típica de uruguayo y su estilo fuerte de marca que significó un antes y un después en la volante aliancista. Nadie pudo con él y, cuando adelantó su línea, supo ser efectivo: anotó seis veces en el año. Se hizo presente de rebote, de jugada y de cabeza. Míguez se entregó con todo no pocas veces y, si bien solo vio la roja dos veces, fue el más amonestado por lejos: 20 amarillas. Pudo perder la cabeza algunas veces pero en lo que a fútbol se refiere, la constancia del ‘6’ fue probablemente la más envidiable de todo el plantel. Se ganó los aplausos y el cariño, además del premio a la revelación del equipo que se llevó el Torneo del Inca.

La decepción: Víctor Cedrón (12.10)

Foto: Ovación digitalCon luces de ‘10’ clásico y de hombre de pie fino, Cedrón se hizo paso hasta llegar a La Victoria. En Alianza necesitaban hacía mucho tiempo un hombre creativo que condujera al equipo que se había acostumbrado a que su fuerte sea lateralizar el juego y sacar centros. La magia del arquetípico jugador aliancista aclamaba un sucesor que hiciera la distinta en la cancha. En vez, Cedrón se escondió casi siempre que entró a la cancha bajo la consigna de darle un giro a un partido estancado. Se notó falta de entrega y ello derivó en una relación con el hincha blanquiazul, lo cual puede haber sido causa de futuras decepciones en la cancha. Al final, ni fu ni fa.

Composición fotográfica: Aldo Ramírez / DeChalaca.com
Fotos: Ovación digital, Andina


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