La 'U' pasó por Sechura y derrotó 1-3 a Alianza Atlético, que se autosaboteó con la mudanza de cancha pues cedió tres rebotes producto del césped sintético que facilitaron los goles cremas. A la espera de la resolución en segunda instancia de su litigio con Alianza por el caso Pino y con un partido menos, los cremas comparten la punta con Cristal.
    Roberto Castro | @rcastrolizarbe
    Director General

Lánder Alemán tiene la vieja costumbre de mudar a Alianza Atlético cuando recibe a alguno de los tres grandes. Eso no está asociado con el -escandaloso- hecho de que el 'Vendaval' no pueda emplear el Campeones del 36 desde 2009 por la ineficiencia de las autoridades municipales de Sullana para la renovación del estadio; el mandamás churre ha incurrido en tal práctica desde muchos años atrás, siempre bajo el amparo de buscar ingresos extra -por taquilla, entiéndase así- para su institución.

>>>Clic aquí para leer más: La vieja costumbra de Lánder Alemán contra los tres grandes

Esta vez, el traslado no fue tan lejos: la hinchada local tuvo que recorrer "solo" los 89 kilómetros que separan Bellavista -la casa actual del 'Vendaval'- de Sechura. Pero fue para llevarse un chasco, porque en el campo sus jugadores no lucieron preparados para hacer frente al nuevo césped sintético del remodelado Sesquicentenario. Sino que lo diga Diego Carranza, golero al que los bloopers no le han sido ajenos en su carrera en el Perú, pero que esta vez puede encontrar suficiente justificación en los rebotes endemoniados que el campo le reportó en contra. Roberto Chale, viejo zorro de estas lides locales, tenía claro que el 'Pipa' es un golero que sufre con la media distancia, y por eso dio la orden visiblemente expresa a Adán Balbín de que disparara desde donde fuera y lo más fuerte que pudiera. Así llegó el primero, con un violento tiro que Carranza manoteó hacia el medio para que el balón picara rápido y listo para que Hernán Rengifo, cazabolas por antonomasia, la mandara a guardar.

Los martirios del 'Pipa' continuaron al final del primer tiempo, cuando Rengifo más bien se ubicó como el gatillador desde fuera del área. El golero se zambulló para contener, pero el extraño que hizo el balón fue muy fuerte y lo obligó a manotear el esférico como fuera. Se encontró en el camino a John Jairo Valencia, quien con el pecho volvió a generar un rebote que Miguel Trauco, con la antepierna, apenas empujó adentro para conquistar su primer tanto con camiseta de Universitario. Ya en el complemento, Carranza fue víctima de otro rebote, pero ya no de su autoría: un centro raso de Rodrigo Cuba fue mal rechazado por Jaime Huerta, quien se confió de que bastaría con poner su pierna para contener el balón, sin considerar el efecto que tomaría. Rengifo, una vez más, la empujó.

Aponzá puso el empate parcial para Alianza Atlético. (Foto: diario El Tiempo de Piura)

Esos tres goles de kindergarten contrastaron con la buena respuesta defensiva que hubo del otro lado del campo -sí, créalo, Universitario era capaz de defender mejor-. Así como Chale tenía a Balbín, Gustavo Roverano contaba con el zapatazo de Valencia, que ya varias veces ha sabido de buen suceso ante la crema. Pero cada disparo desde lejos del colombiano fue bien atenazado por un Carlos Cáceda visiblemente más preparado que su par churre para responder a los vericuetos del sintético. De algún modo, quizá, eso explica que la intervención más feliz de Valencia haya sido el centro para que su compatriota Aponzá colocara el empate parcial con golpe de cabeza, metido como '9' -una de sus polifuncionalidades-.

De hecho, habría sido interesante que Alianza Atlético recurriera más al centro al corazón del área, aspecto en el que la 'U' la ha pasado mal este año. Pero no lo hizo y no por falta de voluntad, sino de hombres: Roverano apeló a que Aldair Rodríguez, quien se acomoda mejor yendo por un lado, fuera de punta neto, ubicación en la que no trascendió. Y Junior Aguirre, que como ya es sabido tiene jornadas de cal y otras de arena, esta vez estuvo muy consciente de que si algo abunda en el desierto de Sechura es lo segundo. Encima, cuando entró Yeison Vinces -que podía ir al centro del ataque- fue para tirarse a un lado, y César Mayurí, quien podía acompañar a Aponzá en la labor de pensar cómo construir ataques, ingresó a falta de apenas 10 minutos.

Con tanta licencia de parte del local, Chale tuvo margen para algunos experimentos. A saber: i) Joaquín Aguirre de lateral izquierdo, quien no desentonó; ii) Trauco como volante organizador junto a Diego Guastavino, lo que permitió mejor administración del balón; iii) Edwuin Gómez asentado de extremo izquierdo neto, en el segundo tiempo intercambiando punta con Andy Polo para facilitar diagonales. Nada con un partido tan light para la resolución de ocasiones puede resultar concluyente, pero son variantes que de cara a la recta final del torneo otorgan en Ate la seguridad de que podrá llegarse a semifinales viendo la tabla desde lo alto, aun cuando el Pino-gate pueda acabar restando algún punto que podría, más allá del morbo, ser poco trascendente bajo las condiciones descritas.

Las Fotos

Los goles

Fotos: diario El Tiempo de Piura


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