Composición fotográfica: Aldo Ramírez / DeChalaca.comÚltimamente, ha llamado la atención es la expulsión recurrente de algunos entrenadores que dirigen en el fútbol peruano, ya sea en el torneo local o internacionalmente. ¿Qué implicancias produce eso en sus dirigidos?

    Eduardo Tirado | @EduardoTL
    Redactor

En la fecha 12 de la Liga 1, el partido entre San Martín y Sport Boys fue uno de los que capturó los flashes de la prensa. Sin embargo, no fue necesariamente porque se haya tratado de una exhibición magistral de fútbol, sino por el emocionante desenlace que tuvo gracias al empate por 1-1 que concretó el cuadro santo casi a último minuto. A ello hay que sumarle el accidentado final, que terminó con una andanada de expulsiones por parte de Diego Haro: el juez elaboró un duro informe que sancionó, entre otros personajes, a Carlos Bustos por seis jornadas. El técnico argentino recién volverá a dirigir en la Copa Bicentenario.

Nada nuevo se descubre al afirmar que implica una gran desventaja para el equipo que el técnico se haga expulsar y, de paso, significa otorgar una ventaja importante para el cuadro rival. De hecho, no tener a aquella persona capacitada para plantear y replantear tácticamente en el banquillo, mientras transcurre el partido, es ya un perjuicio para el equipo. Además, si se considera que la sola presencia del entrenador y la figura de liderazgo que representa es una influencia fundamental en el ánimo y rendimiento de los jugadores, su ausencia no sería para nada positiva en relación del desempeño del equipo.

Se supone, pues, que el técnico es el cerebro del equipo y es la parte “más pensante”, por lo que debería tener mesura y no dejarse llevar tan fácilmente por algunas situaciones de fútbol que, de alguna manera u otra, podrían desconcentrarlo; no solamente a él, sino a todo su equipo. Esa ecuanimidad es la que, sobre todo este 2019, se está dejando de ver en la Liga 1. Si el entrenador pierde los papeles, es muy fácil que sus jugadores sigan el mismo camino y también lo hagan. Se necesita, pues, tener control emocional sobre las circunstancias y aportar cerebralmente, en lugar de actuar por instinto o irracionalmente.

Resulta poco usual ver a Bustos en la zona técnica. El DT de la San Martín ha sido expulsado varias veces. (Foto: Pedro Monteverde / DeChalaca.com) 

Basta revisar el caso del cuadro de Santa Anita, quel ya lleva siete expulsados en lo que va del torneo. Su entrenador, quien ha tenido que mirar el partido más veces de afuera que adentro, ha recibido hasta cuatro expulsiones en solo doce jornada. Por eso, no sorprende que otros hombres del plantel albo, incluso experimentados como Diego Penny, hayan cedido ante estas conductas también y hayan sido expulsados. No es el que técnico tenga responsabilidad directa sobre las decisiones de los jugadores y sus reacciones, pero sin duda su comportamiento influye en la actitud de sus pupilos.

Otro caso es el de Jorge Pautasso, quien por sus múltiples reclamos también ha influido en la desconcentración de Melgar. Por ejemplo, en la Copa Libertadores, al explotar contra el arbitraje en el encuentro contra San Lorenzo en la caída de su equipo por 2-0 en Buenos Aires, él mismo distrajo a sus defensas y provocó que en la acción siguiente llegara el primer tanto del 'Ciclón'. De igual manera, fue suspendido y no pudo estar en el partido posterior contra Palmeiras, en el cual el cuadro rojinegro cayó goleado 0-4 en Arequipa. Cabe recordar, además, que el exasistente de Gerardo Martino ya ha sido suspendido en tres otras ocasiones en el torneo local.

No se quiere decir que el entrenador no tiene derecho a reclamar, sino que puede y debe hacerlo siempre y cuando no vulnere el principio de autoridad del árbitro. Esto equivale a no insultarlo o hacer gestos que vulneren su dignidad. Más allá de las muchas revoluciones por minuto que pueden vivirse en un encuentro de fútbol, se espera que el encargado de dirigir a un grupo humano muestre cordura y decida de manera pensante para sentar cierto ejemplo sobre sus dirigidos.

Pautasso ha tenido algunas desventuras con los árbitros. (Foto: Pedro Monteverde / DeChalaca.com) 

Sobre ello, hay que tener en cuenta de lo grave que es que muchos técnicos se la pasen más fuera de la banca que dirigiendo, lo que desvirtúa su función en el juego. También cabría reflexionar, si tal vez esto se ha transformado solo en una costumbre insana de los técnicos o también una cuestión que tiene que ver con la justicia o injusticia que imparten los jueces en los encuentros. Dependerá, finalmente, de la óptica con la que se lo mire, pero es innegable que las repercusiones de estas expulsiones son importantes.

Composición fotográfica: Aldo Ramírez / DeChalaca.com
Fotos: Pedro Monteverde / DeChalaca.com


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