Composición fotográfica: Aldo Ramírez / DeChalaca.comEl anuncio de Carlos Queiroz como nuevo técnico de Colombia trae consigo diversas interrogantes sobre cuán beneficioso es el perfil del técnico portugués en el cuadro cafetero. ¿Suma o resta su llegada?

    Alonso Cantuarias | @alonso_cantu
    Columnista editorial

¿Por qué resulta importante analizar con atención la contratación de Carlos Queiroz como seleccionador nacional de Colombia? Porque el cuadro cafetero fue uno de los cuatro clasificados directos de la Conmebol en las últimas dos Eliminatorias, y también debido a que futbolísticamente Colombia es el equipo que más se asemeja al peruano.

Partiendo de esta premisa, el inicio de un nuevo proyecto en el país norteño es más que expectante para Perú. Con José Néstor Pékerman, Colombia no solo regresó a la élite mundial tras 16 años, sino que permitió que una generación de futbolistas dotados técnicamente se consolidara y se diera impulso a las divisiones menores (entre 2010 y 2018, Colombia también clasificó a dos de cuatro mundiales categoría Sub-20 y a uno Sub-17). Con su ausencia, la interrogante sobre el rumbo que tomará la selección se hace notoria. Ya está visto que un técnico es capaz de hacer perder la brújula a un equipo, por más individualidades que este tenga; basta recordar el caso de Juan Antonio Pizzi con Chile.

Si se recurre a los números, la elección de Carlos Queiroz encuentra asidero. De 379 partidos en su carrera como entrenador, el portugués ha logrado 213 victorias, que representan un 56.2 % de victorias. Pero en términos de meta, su trayectoria muestra dos campeonatos mundiales en la categoría Sub-20 con Portugal en 1989 y 1991, dos títulos con el Sporting de Lisboa (la Supercopa de Portugal de 1994/95 y la Copa de Portugal 1994/95), la clasificación de Sudáfrica para el Mundial del 2002, la Supercopa de España en 2003/2004 con el Real Madrid, la clasificación de Portugal para Sudáfrica 2010 y, recientemente, la clasificación de Irán a los Mundiales de 2014 y 2018. Como se puede apreciar, es un técnico que sabe adaptarse a distintos entornos y lograr resultados concretos, incluso con planteles en los que no existen grandes individualidades -la solidez ganada en el caso iraní, visible en su muy decente participación en la Copa del Mundo, así lo ilustra-.

¿Cómo le irá a Queiroz con Colombia? (Foto: EFE) 

Si bien Queiroz ha sido catalogado como un técnico defensivo, la principal incógnita es saber si podrá adaptarse a las particularidades del fútbol sudamericano, que demandan gran manejo de vestuario desde la parte emocional. De igual modo, en el caso de Colombia, está también el hecho de continuar con la política integral de las selecciones de menores que sirvan para asegurar el recambio generacional, y que no pase lo que ocurrió con otras selecciones de la región como Chile y Ecuador, que lo pagaron caro en los últimos procesos. Colombia es un equipo que afrontará el camino a Qatar 2022 con sus principales jugadores como James Rodríguez, Radamel Falcao García o David Ospina ya en una edad madura.

El beneficio de la duda, por lo pronto, se ha instaurado en gran parte de la prensa y la opinión pública cafeteras. El trascendido de que el portugués aseguró un amistoso con Corea del Sur en marzo y su rápido compromiso por observar el mayor número de partidos del torneo local para construir una selección con jugadores del medio cayó de manera positiva. De igual forma, el mostrarse abierto con el sistema de juego y la realización de microciclos han dado muestras de flexibilidad de su parte, casi para aplacar los fantasmas de la rigidez europea.

Si bien es prematuro señalar que la Copa América constituirá el gran termómetro para Queiroz, es claro que parte de su crédito con la prensa y la afición dependerá en gran medida de los resultados que se tengan y del juego que se proponga.  La efectividad por sí sola no será valorada si la forma de jugar no es vistosa y ese es justamente el principal reto para un entrenador que en el pasado se ha visto menos presionado por los medios para llegar al fin. Y es que ahora no le bastará con solo cumplir con el reto de clasificar a un mundial o acceder a una fase avanzada en un torneo oficial.

Composición fotográfica: Aldo Ramírez / DeChalaca.com
Foto: EFE


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