No importa que sea Sub-17. No importa que no haya golazos de tiro libre para recordar toda la vida. No importa que no haya remontadas históricas. No importa haberle ganado a un equipo que, para futuras generaciones, será tanto o más impronunciable que para la actual. Aquí, una crónica de cómo vive el hincha menor de edad la clasificación a cuartos de final en el Mundial de Corea del Sur.




