Composición fotográfica: Gian Saldarriaga / DeChalaca.comTan solo quien practica las virtudes, alcanza el cielo. Y qué otro equipo podría invitar esta sección para Semana Santa sino el Santos de Pelé, un once que –como su nombre lo dice- llegó al cielo en la década de los sesenta.

 

En 1956 salía a la luz, con la camiseta blanca del Santos, un jovencito que cambiaría la historia del fútbol brasileño, no solo llevando a su selección a conseguir su primer título mundial en 1958, sino también al Santos a conquistar la primera Copa Libertadores de un equipo del país de la samba.

O'Rei, cara y emblema del Santos más ganador de la historia (Foto: archivo José Augusto Giuffra)Ya en 1962, ese hijo divino tenía entre sus manos dos campeonatos mundiales (1958 y 1962), tres campeonatos paulistas y una Taça Brasil (que funcionaba como campeonato nacional en formato de copa), pero aún no había conseguido un torneo continental (ni la Copa América -la cual nunca obtendría- ni la Copa Libertadores). Junto a Pelé, destacaban también Gilmar, Mengalvio, Zito, Coutinho, Dorval y el ingratamente recordado -entre nosotros- José Macia ‘Pepe’.

Santos inició su primera Libertadores venciendo en La Paz al Deportivo Municipal -homónimo boliviano del equipo de la franja- por 3-4 con goles de Tite, Lima, Mengalvio y Pagao. Tres días más tarde, los albos recibieron al mismo rival y lo masacraron 6-1; por segunda vez consecutiva, ‘O Rei’ no anotó. Luego sacó un 1-1 ante Cerro Porteño. Recién en la fecha siguiente, ante este mismo rival paraguayo, Pelé marcó sus primeros dos goles coperos: fue goleada de 9-1 en Vila Belmiro. Ya en semifinales, los paulistas eliminaron a Universidad Católica de Chile con un 1-1 en Santiago y triunfo 1-0 en casa.

Santos en el altar

La esperada final llegó: Santos debía enfrentar al vigente bicampeón del torneo, Peñarol, que maravillaba con la dupla de ataque Juan Joya-Alberto Spencer. Los brasileños sorprendieron en el encuentro jugado en Montevideo, ganando por 1-2: Coutinho, el goleador, anotó los dos tantos de la victoria y Spencer descontó para los uruguayos. Pero una nueva sorpresa se vivió en el Vila Belmiro: Peñarol venció 2-3. Curiosamente el partido tuvo que ser suspendido a los 51’, después de que un proyectil lanzado desde la tribuna impactara en la cabeza del juez chileno Robles; acto seguido, otro impactó en la cabeza del jugador manya Lezcano, motivando la suspensión por una hora y 35 minutos.

Se necesitó un tercer encuentro en Buenos Aires para dirimir al campeón. Los brasileños no vacilaron y golearon a los uruguayos por 3-0 con dos golazos de Pelé.

De la mano del Todopoderoso

Santos conseguiría al hilo el campeonato paulista y la Taça Brasil en ese mismo 1962, lo que le permitió llegar con grandes ánimos a la final intercontiental, jugada en septiembre ante el Benfica del legendario Eusebio. Coutinho en acción ante Botafogo (Foto: cbf.com.br)Esta vez, el virtuosismo de Pelé guió al cuadro inmaculado a la conquista de un nuevo título, mientras que ‘La Pantera Negra’ fue anulado por los defensas albos. Anotó dos goles. El restante lo hizo Coutinho, mientras que el descuento fue de Santana.

Si Santos había brindado espectáculo en Brasil, en Lisboa logró la canonización. Tres goles de Pelé pusieron el 0-5 demoledor. Coutinho y Pepe completaron la masacre.

Santástico

Al año siguiente, Santos no quitaría la mano de los trofeos que disputó. Una nueva Libertadores se le puso enfrente, la cual comenzó a jugar al estilo de campeón a partir de las semifinales. Pelé fue duramente maltratado por la zaga boquense en 'La Bombonera' (Foto: la-redo.net)Botafogo fue el rival en dicha instancia. En aquella semifinal, Santos jugó dos veces de visitante, puesto que sus patidos de local fueron en el Maracaná. En desmedro de ello, un 1-1 en la ida y un 4-0 en el retorno lo llevaron a su segunda final consecutiva.

Para 1963, las técnicas para frenar a Pelé y al Santos rozaban el pecado. Su rival en la final copera fue Boca Juniors. En el partido del Maracaná, Santos formó con Gilmar, Mauro, Geraldinho, Dalmao, Zito, Calvet, Dorval, Lima, Coutinho, Pelé y Pepe, que darían cara a los conocidos marcadores argentinos Silvio Marzolini, Antonio Rattin y Carmelo Simeone, así como al goleador José Sanfilippo. Rápidamente, Santos se puso en ventaja a los 2’ con gol de Coutinho; a la media hora de juego, ya se encontraba 3-0 arriba. Sin embargo, el temperamento de los xeneizes se hizo presente y, con dos goles de Sanfilippo (uno sobre el final del partido), el marcador culminó 3-2.

La visita paulista a 'La Bombonera' sería muy dura. A su llegada, se sucedieron coros argentinos que les gritaban "macacos". Ya en el partido, se dejó notar la dureza con la que se jugaba: una escapada de Pelé lo hizo objeto de un foul que le hizo perder los pantalones: ‘O Rei’, como años más tarde hiciera 'Perico' León, optó por cambiárselos en la media cancha. El partido se pondría cuesta arriba cuando, al inicio del segundo tiempo, Sanfilippo puso adelante a los locales. El alma pura del Santos soltó, a partir de ese momento, el jogo bonito que lo caracterizaba. Con goles de Coutinho y Pelé, consiguió el 1-2 y el bicampeonato.

En el sétimo cielo

Santos volvió a ganar la Taça Brasil y el torneo Río-Sao Paulo, lo cual lo entonó nuevamente para la que sería su segunda Intercontinental.

Los poderosos rossoneri del Milan lo recibieron en San Siro. En el cuadro italiano, destacaban los brasileños Altafini y Amarildo, así como también los seleccionados locales Cesare Maldini (padre de Paolo) y Giovanni Trapattoni (actual entrenador de la selección de Irlanda).

En su visita a Milán, los locales supieron hacer valer su localía y vencieron 4-2. Pelé marco los dos goles del visitante casi sobre el final. La historia en el Maracaná (que se había convertido en el hogar albo) se repetiría, pero en forma inversa. A los baldazos de agua fría de Altafini y Mora -que pusieron 0-2 arriba a los rossoneri- responderían Pepe (2), Almir y Lima, lo cual selló un 4-2 que forzó un tercer partido.

La definición no fue nada neutral, puesto que se jugó en el mismo Maracaná. No obstante, las importantes ausencias de Pelé, Zito y Mauro hacían pensar en lo peor. El sufrimiento vivió en la torcida hasta el minuto 31’; en ese instante, un penal convertido por Dalmo le devolvía el alma al cuerpo. Santos, con ese solitario gol, se convirtió en bicampeón intercontinental.

Pelé y Santos seguirían haciendo historia hasta 1974, cuando ‘O Rei’ se mudó a la tierra del Tío Sam para jugar por el Cosmos, en otra historia que ya ha sido tocada por esta sección. Sin embargo, esta porción de la historia se ha hecho eterna, tan eterna como los santos.

Composición fotográfica: Gian Saldarriaga / De Chalaca.com

Fotos: cbf.com.br; la-redó.net; archivo José Augusto Giuffra

Videos: YouTube / Usuarios: wesleyarts, marceloro, SFC8run0TJS

Comentarios (1)add
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escrito por jaime flores cabrera , octubre 05, 2010
Gracias por permitime recordar páginas gloriosas del santos de pelé, yo era un niño, y me entereaba sólo por intermedio de los periódicos que se publicaban acá en Ecuador, con retraso considerable.
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