Composición fotográfica: Aldo Ramírez / DeChalaca.comAlianza Lima completó 72 horas de recuperación con un 2-0 contundente que dejó a Real Garcilaso fuera de combate y clasificó, de rebote, a UTC a la final del Torneo de Verano. Un doblete de Pajoy decoró el reencuentro íntimo con el buen fútbol y el sudor pleno de la camiseta.

    Roberto Castro | @rcastrolizarbe
    Director General

Brilló tanto Alianza Lima una noche de mayo que ni siquiera un apagón de 25 minutos pudo oscurecer su desempeño. Los íntimos fueron contundentes, rápidos, concentrados y prolijos. No es exagerado decir que fue posiblemente la mejor exhibición de fútbol que ofreció Alianza en 2017, principalmente porque en partidos previos, aun cuando el triunfo pudiera haberlo acompañado antes de la minicrisis de las últimas semanas, no había precisamente ofrecido actuaciones muy vistosas.

En realidad, el mérito principal de Alianza es haber ofrecido ese esperado partido vistoso frente a un rival difícil, de los más complejos que podían tocarle en este Torneo de Verano. Y que encima llegaba a Matute con la obligación clara de ser el protagonista del partido y sacarlo adelante. A Real Garcilaso le quedó inmenso el rol acaso no de favorito, pero sí de elegido por el destino para volver al partido relevante para la definición del grupo B. Porque en ningún momento, del minuto 1 al 90, el equipo de Gustavo Coronel pudo hacerse sentir como uno con credenciales para ser finalista o, por lo menos, plantarse con autosuficiencia y convicción para lograr el objetivo.

Por eso, los goles de Lionard Pajoy, quien a mitad de semana en Huancayo había vuelto por sus fueros anotadores, resultaron tanto o más gritados en Cajamarca que en Matute. El colombiano ratificó la tesis de que cuando a un goleador se le abre el arco, queda abierto y punto. Definió de manera magnífica en ambas acciones: en la primera tras notable pase de pecho de Luis Aguiar y en la segunda con autopase sin necesidad de tocar la pelota -artificio del fútbol inteligente- y como culminación de una gran maniobra colectiva que había empezado en el área íntima y acabó en las redes de Ronald Ruiz. Encima, el cafetero rubricó su muy buena actuación generando un penal que Aguiar, por querer colocar, envió a las manos de 'Banana'.

Lionard Pajoy volvió a celebrar. El colombiano aprovechó las oportunidades que le brindó la defensa de Real Garcilaso. (Foto: Andina) 

Estuvo claro, entonces, que Alianza funciona de una manera cuando está su armatoste completo y de otra cuando le faltan piezas. Y que las lesiones, como había explicado DeChalaca en la semana, tenían mucho que ver con los días grises de las últimas fechas en Matute. Con Aguiar el equipo tiene organización, y Rinaldo Cruzado puede ocuparse de hacer el ida y vuelta de primera línea a un ritmo más adecuado a sus revoluciones. Además, a Kevin Quevedo le va mejor yendo por la raya sin la presión de ser el único explosivo de la nómina; Érinson Ramírez le hizo el espejo por el extremo opuesto y, con ambos jóvenes bien pegados a la raya, los íntimos confinaron a Jhoel Herrera e Iván Santillán, fundamentales para construir la salida de Real Garcilaso, a concentrarse en la marca y no poder hacer de la mejor forma los relevos a sus extremos.

De hecho, Coronel había dispuesto en Matute una estrategia con Joaziñho Arroé y Jhonny Vidales intercambiados de punta: fueron a la derecha y a la izquierda, respectivamente, para poder trabajar las diagonales sobre el área íntima. Pero como no estuvieron bien abastecidos por sus laterales y debieron retroceder bastante, acabaron trajinando el doble y por eso no acompañaron a Danilo Carando más que con pelotazos en búsqueda de su oportunismo goleador. El argentino mandó una al palo en el primer tiempo y otra en el segundo; el tema es que esta última fue mediante el cobro de un tiro penal, con lo que se extinguió la última chance de tentar algo para la visita. Para ese momento, Real Garcilaso ya jugaba con doble punta por el ingreso de Carlos Neumann, con lo que se hipotecó al centro a la olla para buscar un gol que nunca llegó.

Y ese gol, más bien, estuvo siempre más cercano en el otro arco. Óscar Vílchez -quien ingresó en el complemento, como Alejandro Hohberg- la estrelló en el poste tras otra importante acción colectiva que pudo rubricar una goleada que nada habría tenido de extraño. Porque Alianza fue más con luz o sin ella; inclusive la gente hizo su noche encediendo las linternas de los smartphones y participó de la decoración de un espectáculo que ni ese apagón prolongado pudo tumbarse. La fiesta este sábado era de Cajamarca, por supuesto; pero el reencuentro de Alianza con su mejor fútbol era motivo suficiente para olvidarse de tablas y cálculos y concentrarse, como el equipo lo estuvo en la cancha, de disfrutar del buen juego porque sí.

Las Fotos

Los Goles

Fotos: Andina

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La ficha del Alianza Lima 2 - Real Garcilaso 0

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