Composición fotográfica: Aldo Ramírez / DeChalaca.com¿Cuánto varía el juego de Universitario con dos jugadores menos en el mediocampo? Al presionar la salida rival, bastante; para elaborar jugadas, quizá no tanto. El cuadro crema, con nueve hombres e importante mérito, cerró el Apertura como local en el Callao con un 2-1 sobre Cantolao.
Jaime Escribens | @jaime_escribens
Redactor

La noche tenía poca prensa. Un partido que significaba el final de un torneo que se definió horas antes, con el archirrival como campeón y con Universitario buscando escalar en el famoso -y algo menospreciado- acumulado. Y con Cantolao, en esa línea, necesitando en demasía subir peldaños y desligarse del fondo. Bajo esas condiciones, el balón rodó y a los 7 minutos el primer grito se hizo presente: José Miguel Manzaneda, convocado otra vez por Ricardo Gareca a la selección peruana, anotó mediante un rebote que dejó Carlos Cáceda tras un disparo de Jeferson Collazos.

El fútbol se hizo algo opaco. Los dirigidos por Pedro Troglio mostraron un serio problema: la volante se acercaba mucho a la defensa, y la distancia entre Arquímedes Figuera y Horacio Benincasa era mínima. Había pases cortos y muy poca profundidad. Los caminos que, por lógica, debían tomar los centrales terminaban desvirtuándose por protagonismos combinados. Finalmente, lo que sucedía era una despoblación del medio -que se replegaba a primera línea- que dejaba con pocas opciones de diagonales y pases claves al cuadro estudiantil.

A los 17’, Alberto Quintero lanzó un centro que Emanuel Páucar intentó conectar con alguna especie de novela. No prosperó. En sí, los ataques de los locales -Universitario- se limitaron a pequeños tramos que terminaban en faltas a su favor; y así se iba avanzando, hasta llegar a un punto en el que el tiro libre al arco fuera la vía más factible de llegar al gol. Como sucedió 12 minutos después, cuando Juan Vargas disparó potentemente al palo más cercano de Federico Nicosia, quien a partir de una ubicación no tuvo que esforzarse mucho por evitar el tanto. Se expandió la lluvia de ataques para la 'U': luego Luis Tejada no logró conectar un centro de perfil cambiado de Quintero y Nicosia cortó un intento crema que se inició a partir de un centro de Vargas.

Aldo Corzo encuentra los espacios para encarar a Diego Pizarro. (Foto: prensa Universitario) 

Antes del final del primer tiempo, Manzaneda tuvo la oportunidad de, quizá, sellar el encuentro por el juego y en lo numérico. John Galliquio perdió un balón en ataque; el volante aurinegro lo recuperó y, luego de una corrida brutal, logró pasársela mediante un centro preciso a Collazos, quien falló frente a Cáceda. Con esto, se despedía un primer tiempo en el que los dirigidos por Carlos Silvestri demostraron tener, probablemente, las mejores herramientas y los mejores métodos para generar ataques, pero ciertas falencias en el último tramo que impedían reflejarlo en el marcador. De ahí que muchos disfruten de ver a Cantolao, pero noten también cómo en la tabla está tan solo por encima de Juan Aurich y peleando con Alianza Atlético.

En la segunda mitad, Tejada remató tras conseguir un rebote en área rival y, luego de un par de desvíos, logró vencer el arco de Nicosia. En 47 minutos, temprano y con tiempo, Universitario lograba un empate que, más que la paridad, representaba una posibilidad de replantear y sustentar una hipotética victoria. Lo que ocurriría luego sería impensado: dos expulsiones. Primero Galliquio y luego Figuera por doble amarilla. Cantolao tenía lo suyo: Manzaneda impactó un genial tiro libre en el poste de Cáceda, y poco después este último desvió con geniales reflejos un puntazo de Atilio Muente. La consigna era clara: Universitario jugaba con nueve y Cantolao trataba de plasmar eso en el marcador. Pero ni el destino quería que eso ocurriera, una vez más dibujado de yerro arbitral en contra del 'Delfín': Tejada cometió una evidente mano en su área y un penal indiscutible no fue cobrado por Henry Gambetta.

El mediocampo crema intentó resurgir con el ingreso de Ángel Romero, pero lo cierto es que Universitario no usa a su zona central para atacar: a lo más, para defender o presionar. Pero en la elaboración, específicamente, los traslados suelen girar por banda o mediante pelotazos. Entonces, mal que bien, los ataques cremas no redujeron en cantidad, aunque sí un poco en calidad.

Luis Tejada se perfia para rematar de panle

Lejos de lo anteriormente mencionado, Cantolao intentó mediante Leandro Martín y su buen remate; también apeló a su arma más vistosa y letal: la contra. La inició Nicosia, prosiguió Manzaneda y disparó. Cáceda, como en casi todo el encuentro, respondió de excelente manera.

Unos minutos después, a 10’ para el final, Quintero cayó dentro del área y Gambetta cobró penal. El contacto existió y fue mínimo; tan leve que se necesitaron dos o tres repeticiones para notarlo. Cuesta convencerse de la seguridad que tuvo el réferi al señalar el punto de penal. Los cremas conseguían, a poco del cierre, una oportunidad de oro que Tejada supo traducir a su mejor idioma: el gol.

Troglio y compañía mejoraron su ofensiva con nueve y, fuera de unos cuantos intentos aurinegros, fueron contundentes para lo poco que produjeron y ofrecieron en general. La vida aparenta ser injusta con el 'Delfín', pero de nada vale lo elaborado si no se traduce en un producto final. Cual empresa, la producción debe venderse con el fin de que exista una utilidad que sirva de motor para el crecimiento. Esto es justamente Cantolao: una beneficencia de buen fútbol y punto. Lo positivo es que su directiva ha mostrado altura y respeto ante las iniciativas -fallidas- de Silvestri, y también suma paciencia ante la hemorragia de errores arbitrales en su contra. 

Las Fotos

Fotos: prensa Universitario


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La ficha del Universitario 2 - Cantolao 1

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