Sport Huancayo tenía todo a su favor, pero cayó en los vicios recurrentes del fútbol peruano: perdió la paciencia, no fue capaz de liquidar la historia y dejó que Sol de América, con poco, concretara el 1-1 que lo eliminó de la Copa Sudamericana. Los paraguayos avanzan a octavos y enfrentarán a Atlético Nacional.
    Kenny Romero | @kenny_romero
    Director Periodístico

Fue para tomarse la cabeza y lamentarse eternamente. Sport Huancayo tuvo una cita con la historia y la desechó abruptamente. O torpemente, si es que así lo quiere interpretar usted, estimado lector. Y en esto no tiene que ver en absoluto la lectura que interpretó Diego Umaña o el desgano de la oncena que saltó a la cancha. Fue simplemente un factor sicológico el que lo dejó con los crespos hechos en la 'Incontrastable' y el que sentenció la eliminación de un nuevo equipo peruano en la presente edición de la Sudamericana.

Para que se entienda mejor la historia del 'Matador' -seudónimo que hoy suena más incongruente que nunca- en esta tarde, desde el arranque de las acciones la iniciativa la tomó una oncena cuyo mayor poderío en la performance de tres exponentes: Víctor Peña, Juniors Ross y Marcos Lliuya. El último fue quien acaso más destacó en una tarde que pareció prometer la clasificación a octavos de final, pero que se desvaneció en el momento menos esperado.

Y así fue. Lliuya, el jugador que dio sus primeros pasos en el fútbol iqueño, se convirtió en la manija y en el hombre que más veces intentó pegarle al arco de Agustín Silva. Una clara muestra del crecimiento futbolístico de un mediapunta que sigue elevando su nivel y que por esa razón se ganó con creces, hace tres semanas, su convocatoria a la selección peruana, además de ser voceado como un nuevo potencial jugador nacional en el exterior. Pero esa es otra historia. Lo importante, para efectos de Huancayo, es que el entusiasmo de Lliuya era contagiante. Pero eso no debió quedarse solo en un detalle anecdótico.

El madrugador tanto de Salcedo parecía encaminar la clasificación de Huancayo. Parecía. (Foto: EFE)De hecho, todo parecía encajar. Desde el prematuro tanto de Ricardo Salcedo, con exquisita definición, que igualó un marcador global que tenía pinta de desequilibrarse en el menor tiempo posible, y más si la sucesión de llegadas para los de Umaña se siguieron incrementando. Sino que lo digan Víctor Peña y Luis Alberto Perea. Por esa razón la tónica del partido, en el primer y en el segundo tiempos, tenía una característica ineludible: o bien se definía en tanda de penales, o irremediablemente se iba a inclinar a favor de los locles.

Esta última premisa aparentaba concretarse en realidad con aquel tanto anulado al ingresado Antonio Meza Cuadra, todo por entorpecer un remate de Perea que -si iba limpio- tenía destino de gol. Sin embargo, lo que no calculó -o acaso no imaginó- Sport Huancayo era la sapiencia de un atacante que estuvo con la chispa encendida y el único del Sol de América que puso en aprietos a la defensa local: el 'Pinti' Ernesto Álvarez. El verdugo del 'Matador' quien, tras concretar el 1-1, terminó matando su historia en la Sudamericana y convirtió a su equipo en el próximo rival del campeón de América Atlético Nacional.

>>>Clic aquí para leer más: 'Pinti' Álvarez, el verdugo de Huancayo

La historia se volvió a repetir. Con un gol en los fatídicos últimos 10 minutos, Huancayo hizo los méritos para ilusionarse con hacer historia. Y si bien en esta tercera participación en Sudamericana acabó de limpiar su infausta imagen de la edición 2010, desechó la posibilidad de concretar un pase a octavos de final que, a decir verdad, estaba al alcance de sus manos.

Los goles

Fotos: EFE


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La ficha del Huancayo 1 - Sol de América 1

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