Foto: EFE

En un partido sorprendente, Arsenal de Sarandí echó mano a su increíble eficiencia como visitante en la Copa Sudamericana y le volteó el encuentro al América de México en la primera final. Los dirigidos por Gustavo Alfaro aguantaron la victoria con 10 hombres y consiguieron un 2-3 que les permite soñar con dar la vuelta el 5 de diciembre en cancha de Racing Club. 

Cuando Salvador Cabañas fue más vivo que todos y empujo el balón con un cabezazo a las redes argentinas apenas a los 6’ de juego, nadie se imaginaba que más de una hora después Alejandro Gómez -también de cabeza- sombrearía a Guillermo Ochoa y decretaría la victoria de Arsenal.

 

Y es que durante la primera media hora de juego solo hubo un equipo en la cancha. De la mano del ‘Pocho’ Insúa, el equipo mexicano fue una lección de como jugar al fútbol. Cambios de frente, paredes rápidas, toques en primera, pases al vacío. Los 11 jugadores del América salieron al campo dispuestos a tratar a la pelota con el respeto que se debe y el equipo visitante no mostraba más que estupefacción al ver la rapidez, digna de un equipo europeo, con la cual los locales hilvanaban sus jugadas.

 

Como en esta jugada, el 'paragua' Cabañas acabaría con la cabeza gacha (Fuente: clarin.com)Esos 30’ fueron fatales para los dirigidos por Gustavo Alfaro. Con un Andrés San Martín que no encontraba en la cancha, el mediocampo de Arsenal era un desbarajuste y la goleada de América parecía inevitable. Los errores en defensa se sucedían uno tras otro y no parecía existir la forma de parar al vendaval mexicano. Pero a veces el fútbol premia más de lo debido, y cuando aún el equipo visitante no contaba con ningún remate directo al arco de Ochoa, apareció la famosa pelota parada. El arma principal de los conservadores y técnicos amantes del juego defensivo dijo presente en la final de la Sudamericana para darle a Arsenal un premio del cual ni los jugadores se creían merecedores: un centro desde el extremo derecho que terminó en la cabeza de Aníbal Matellán para que pusiera el empate a uno y firmara la debacle de los mexicanos.

 

Desde aquel fatal minuto, los locales jamás volvieron a mostrar su mejor cara y se fueron diluyendo de manera sorprendente hasta acabar en la intransigencia de reclamarle al árbitro por cada jugada polémica. Y si bien es cierto que el partido le quedó gigante al paraguayo Ricardo Grance -hecho exagerado de manera escandalosa por los comentaristas del encuentro-, en el segundo tiempo los jugadores del América pasaron más tiempo requintando y gritando que intentando lograr alguna reacción ante la increíble volteada de Arsenal.
 Alejandro Gómez celebrando su segunda conquista (Fuente: EFE)

Y aunque nadie se esperaba que el encuentro terminara de esa manera, la campaña de Arsenal jugando de visitante no hace más que confirmar que lo de hoy no fue solo un golpe de suerte. En esta Sudamericana, lo del equipo de la familia Grondona fuera de Sarandí ha sido sencillamente espectacular. Además de permanecer Invicto, en cuatro de cinco encuentros jugados anotó tres goles en el arco contrario. Y a pesar de que en el segundo tanto José Luis Calderón usó recursos más propios del básquet y en el tercero el 'Gringo' Castro nunca vio llegar a Gómez, lo meritorio de Arsenal consistió en aguantar la embestida mexicana durante los primeros 30 minutos, dosificar el aire y terminar el encuentro corriendo más que los propios locales en la altura del Distrito Federal.   


En resumen, el encuentro fue digno de una final de un torneo continental, quizá empañado en cierta medida por un árbitro sin firmeza al que le temblaba la muñeca ante cualquier decisión crucial. Vale la pena recoger la reflexión final del comentarista del encuentro al preguntarse qué es lo que le pasa a los equipos grandes, a los conjuntos con plata. Aunque al final Once Caldas, Cienciano y muchos ejemplos más sirven para explicar por qué el fútbol es el deporte más bonito del mundo.

 

América 2 - Arsenal 3

Fecha: viernes 30.11.07
Estadio: Azteca, México D.F.
América (4-3-1-2): 1 G. Ochoa; 3 J.A. Castro, 5 D. Davino, 4 O. Rojas, 16 R. Rojas; 18 G. Villa, 20 A. Argüello, 23 J.C. Silva; 8 F. Insúa; 9 S. Cabañas, 17 R. López. Cambios: 11 J. C Mosqueda x J.C Silva, 70’; 21 E. Esqueda x G. Villa, 85’. DT: D. Brailovsky.
Arsenal (4-3-1-2): 1M. Cuenca; 14 J. Gandolfi, 21 J. Mosquera, 16 A. Matellán, 18 C. Díaz; 5 A. San Martín, 25 D. Villar, 13 C. Casteglione; 24 J. Yacuzzi; 15 A. Gómez, 7 J.L. Calderón. Cambios: 17 P. Garnier x D. Villar, 75’; 8 I. Damonte x A. Gómez, 82’; 20 L. Biagini x J.L. Calderón, 86'. DT: G. Alfaro.

Árbitro: Ricardo Grance, Paraguay
Goles: S. Cabañas (6’), A. Argüello (55’); A. Matellán (31’), A. Gómez (57’ y 67’) 
TA: J.A. Castro, G. Villa; J. Mosquera, J. Gandolfi

TR: C. Casteglione (79’)

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